Miércoles, 20 Julio 2011

IKEA y la polémica en Valencia

por David Boscá
Se cumplen 10 años desde que se anunció que ibamos a disfrutar de un Ikea en Valencia. Una historia de despropósitos, envidias, política y mucho mucho dinerito. Sólo falta la historia de amor.
El pasado 4 de julio, el Levante EMV publicaba unas palabras de Mikael Ohlsson, consejero delegado de la empresa sueca, el cual afirmaba que Ikea planeaba abrir 10 nuevas tiendas en España, dos de ellas en Valencia, pero que “la regulación de urbanismo en España puede demorar el proceso hasta 5 años más”.

Estas palabras han caido como plomo en el agua para muchísimos valencianos que llevamos ya la friolera de 10 años esperando la supuesta apertura de la tienda.

Pero, ¿qué ha pasado para que se demore tanto?

Nada más destaparse la noticia, el sector del mueble valenciano se convirtió en el primer freno para el gigante sueco, que asustado, empezó a temer por sus ingresos, ya de capa caída. Tras muchos meses de parlamento ( casi en estilo pirata) cedieron al darse cuenta de que la gente que quería comprar en Ikea se iba en furgoneta a Madrid o Murcia y al final tenían las mismas perdidas.

Apareció el primer nombre, Alfafar, epicentro del mueble valenciano y se planificó la apertura para el 2010. Todo parecía en marcha pero de repente Ikea rompió con el ayuntamiento de Alfafar porque al parecer no le cuadraban los plazos que estos presentaban.

Le siguió Paterna, el alcalde Lorenzo Agustí tomó la iniciativa y consiguió la firma de un acuerdo para crear un nuevo desarrollo terciario en el área de la localidad. Ikea debería pagar los 34 millones para los accesos necesarios.

El año pasado todo se volvió a torcer, ya que Ikea observó que los planos presentados por el ayuntamiento eran diferentes a los pactados.

Por lo visto los accesos valorados en 34 millones eran ahora 100. Y claro, nadie quería hacerse cargo de los 66 millones restantes…

En fin, esperemos que se solucione todo esto pronto y ahorremos en gasolina y tiempo.

En Dolcecity Valencia: Ikea y la polémica en Valencia