Jueves, 17 Diciembre 2009

Lo que me gusta (y no me gusta) de las Navidades

por David Boscá
Me dejo muchísimas cosas. Conducir el 24 de diciembre camino a casa, el turrón en el salón, los amigos en el supermercado preparando la Nochevieja, los propósitos, la familia, la cena de empresa...
Me gusta cuando llega diciembre y empieza a sentirse el espíritu navideño, pero no me gusta que en noviembre suenen villancicos en los supermercados.

Me gusta mucho pensar que probablemente Jesús nació un 28 de marzo y no en diciembre, donde el belén sería imposible a una temperatura media de 3 grados negativos en Palestina, y me gusta porque cada vez que lo pienso me siento muy pequeñito…

No me gusta que las cadenas de televisión y radio aprovechen estas fechas para banalizar sobre ciertos temas y regalen un montón de cosas y sea todo maravilloso, pero al mismo tiempo me gusta imaginar la sonrisa del niño de un país necesitado que recibe un juguete por primera vez en su vida.

Me gusta recordar aquellos días de ilusión esperando a los reyes en casa de mis abuelos, donde cualquier ruido era motivo de pánico (y alegría). También me gusta el olor de las castañas y de las mazorcas de maíz en el centro de la ciudad.

No me gusta que los políticos trabajen demasiado estos días, porque no dejo de pensar que están trabajando y los actos que apoyan no son más que eso, trabajo.

Me gusta que los villancicos sólo se escuchen una vez al año, no porque sean malos, sino porque los hacen más especiales. También me gusta quedarme en mi casa envuelto en una manta viendo una película con Humphrey Bogart o Jack Lemmon, pero lo que no me gusta nada, nada es ponerme enfermo y no poder salir.

Me gusta recibir mensajes en Nochevieja de gente que no conozco y que se ha equivocado de número, también me gusta responderlos con alguna gracia.

Me gusta como suena el papel de regalo cuando se rompe, pero no me gusta que la gente mire fijamente cual es mi reacción al ver lo que hay dentro. Tampoco me gusta mucho, cuando me doy cuenta que no he comprado nada y me entra el agobio.

Me gusta ver a mi perro Nicolás esperando su regalo cuando abrimos los nuestros.

Pero lo que más me gusta de todo es pensar que el año próximo va a ser el mejor de mi vida.

En Dolcecity Valencia: ¡Os deseamos unas felices fiestas!