Lunes, 4 Abril 2016

Si buscas una taberna de toda la vida en Madrid no te defraudará Malaspina

por Jano Remesal
Lo de siempre, con todo lo bueno que ello conlleva. No sólo en cuanto a producto y recetas, todas reconocibles, sino también en cuanto a trato con el cliente.

Yo soy muy de bares de toda la vida. Bueno, soy muy de todos los sitios donde se coma bien, y normalmente en un bar de toda la vida se come bien. Es el caso de este bar, taberna más bien, que no es de tapas, sino de raciones.

Digo raciones porque todo es grande. Aquí se viene a compartir platos con los amigos y con uno por cada dos vas sobrado si lo riegas de unas cervezas, dos para tres como mucho. En el repertorio hay pocas sorpresas: desde croquetas hasta huevos rotos, pasando por una selección de tostas que quitan el sentío. Además todo con buen producto, que al final es la diferencia entre un lugar decente y uno extraordinario cuando las recetas son las de toda la vida. Y ojo con los embutidos, qué embutidos tienen madre mía...

Otro punto más que favorable es que te sientes a gusto. Tanto los camareros como la cocina te hacen sentir bien acogido, no diré querido porque suena cursi y vas a tener que pagar la cuenta igualmente. Es algo en lo que a veces no reparamos, pero cada vez se trata peor al comensal por falta de experiencia y sapiencia del personal, y no deberíamos permitirlo.

Como puntos en contra quizá diría que no es el lugar más cómodo ni más silencioso del mundo, como suele pasar en lugares que hace mucho que no cambian su mobiliario ni adecúan su fisonomía a los nuevos tiempos. Pero aquí venimos a comer y beber bien, no a hacer amigos ni a bailar un agarrao.

En DolceCity Madrid: Malaspina