Miércoles, 16 Diciembre 2015

Estilo vintage para una cena de alto nivel en Ginger en Madrid

por Jano Remesal
Cuando tenemos que quedar bien con amigos o familia, lo mejor es no jugársela. Con sitios que cocinan de calidad y cosas de toda la vida sabemos que no vamos a quedar mal.
Estamos ante un caso de esos de restaurante que están en un hotel. De hecho es uno de esos sitios en los que mucha gente no sabe si puede entrar si no está alojado en el hotel. Rotundamente sí, puedes entrar, comer, cenar o desayunar y volver a salir por donde has entrado. Son dos cosas distintas el restaurante y el hotel. Dicho esto, también debe quedar claro que este restaurante estuvo cerrado por reforma un tiempo, y realmente ya no es el mismo que era, no es ni mejor ni peor, simplemente es otro.


Yo puedo hablar de su menú del día, que por menos de 11 euros en plena zona centro se puede decir que es de precio normal, tirando incluso a bajo si vemos otros carteles de los alrededores. La comida es contundente, variada y con bebida, postre y pan incluido, por supuesto, además de los dos platos de rigor. Siempre hay algo de cuchara, algo de carne, algún pescado, verdura... todo el mundo encontrará todos los días algo que llevarse a la boca.


Aunque es el menú del día lo más visitado (de hecho no es raro tener que hacer una pequeña cola, de unos 5 minutos, hasta que te coloquen en tu mesa) también las cenas y demás eventos son buena idea en Ginger. Y lo es porque es un valor seguro: camareros impolutos, mantel y servilletas de tela, velas por aquí y por allá, muebles de calidad, música suave, espacio entre mesas... se puede decir que Ginger es vintage, es uno de esos restaurantes como de otra época que ya casi no quedan y que uno al verlos sabe que nada puede salir mal, que la calidad va a ser buena y que el trato va a ser profesional.


Si acaso se puede decir que suele hacer algo de calor, excesivo para mi gusto, y que el sistema de pagar a la salida en una especie de garita con una cobradora no es lo más cómodo desde mi punto de vista. Por lo demás, ningún disgusto, eso está claro.

En DolceCity Madrid: Ginger