Miércoles, 30 Diciembre 2015

A la Taberna de los Ángeles en Madrid se viene a comer mucho y bien

por Jano Remesal
Desde un cocido hasta unas tapas de esas tamaño XXL, hay sitios de donde es literalmente imposible salir con hambre. Aunque lo intentes, acabarás muy lleno.
Cuando uno pasea por las zonas más turísticas de una ciudad, sobre todo en una ciudad tan turística como Madrid, tiembla a la hora de comer o cenar. Primero porque sabe que le van a sablar con precios internacionales, y segundo porque sospecha que le van a dar gato por liebre en el mejor de los casos, poca calidad, para entendernos. Pero hay excepciones.


Una de esas felices excepciones es la Taberna de los Ángeles, que está además perfectamente situada. Está muy muy cerca de Callao y de Sol, zona muy apetecible, pero no en pleno bullicio, sino en una callejuela aledaña, lo que le da cierta tranquilidad a la comida. Por fuera parece un restaurante de los de toda la vida, con sus puertas y ventanas de madera y su nombre en amarillo sobre fondo negro, un clásico.

Por dentro también es un bar restaurante de toda la vida, con una zona de barra pensada para tomar algo a media mañana o para esperar hasta que una mesa se quede libre (suele estar muy lleno) y un gran comedor dentro con mesas para pocos o para muchos, a gusto del consumidor. Es un restaurante alargado, lo que siempre es un poco incómodo, sobre todo a la hora de ir al baño. Las mesas y sillas, como la decoración, son rústicas, sin más.

Ojo con un par de camareros demasiado cachondos, están acostumbrados a tratar con guiris, entre bromas, y pueden ser muy pesados. Una vez advertido esto, básicamente hay dos opciones: optar por el cocido completo, que por supuesto seremos incapaces de terminarnos porque es comida para un regimiento (pide para 2 o 3 personas menos de las que vayáis) o ir a raciones y platos, donde hay variedad pero siempre dentro de un estilo puramente castellano. Patatas bravas, embutidos, lagrimitas de pollo, croquetas... aquí no se viene a innovar, eso está claro.

De precio, para la zona, no está mal, y de sabor, para la zona, está muy muy bien.

En DolceCity Madrid: Taberna de los Ángeles