Viernes, 13 Noviembre 2015

El afterwork es el deporte nacional en Madrid y se juega en El Naranja

por Jano Remesal
Unas cañas, unas copas o lo que apetezca al salir del trabajo con tus compañeros, pero acompañado por aperitivos pensados para la ocasión y un ambiente de relax.
Pocas cosas me gustan más que quedarme al salir del trabajo a tomar algo con los compañeros de trabajo. Es un momento para conocer a esa gente con la que pasas un tercio de tu día (mínimo) en otra dimensión, desenfadada y con posibilidad de hablar de casi todo.


El Naranja es también bar para tomar copas, para tomar café después de comer o para estar hasta relativamente, pero realmente el mejor momento es el afterwork. Básicamente porque le dan una vuelta de tuerca al concepto. En Italia al parecer es muy típico eso de la merienda, el aperitivo que llaman ellos, con cosas saladas, contundente pero quizá no tanto como una cena, a media tarde o un poco más tarde. Pues eso te encuentras aquí al pedir la primera cerveza por un poco más de dinero. La idea es alargar al afterwork y salir ya cenado. También es una buena opción para ir a ver el fútbol con los amigos, sobre todo entresemana para partidos de Champions League.

El ambiente es relajado, es pequeño y tiene un par de sofás y un par de mesas bajas con silloncitos, para que os hagáis una idea. La música nunca es la protagonista, y los camareros, apenas un par, son majos y jóvenes. Uno de ellos es italiano y otra es argentina pero habla italiano, todo muy internacional. Uno de los puntos flacos son los baños. Están en el piso de abajo y hay prácticamente que usar pies de gato para bajar porque la pendiente y tamaño de los escalones es de vértigo. Un detalle sin más importancia, pero ahí está.

La zona es un puntazo para luego seguir de fiesta, al comienzo de Malasaña y a pie de Gran Vía, así que puede ser el mejor sitio para empezar una noche de juernes. En cuanto a la comida, mucha cosa italiana, como por ejemplo varios tipos de pasta, pero también aparece una tortilla de patata entera o unas migas extremeñas a la que te descuidas. Ecléctico pero resultón. En definitiva, estamos en un lugar apetecible a ciertas horas, nada caro (aunque las copas las sirven a menudo en vasos como de Ikea, nada grandes) y que para pasar un buen rato está más que bien.


En DolceCity Madrid: El Naranja Café