Viernes, 6 Marzo 2015

Los peruanos dicen que Lupita II es el mejor peruano de Madrid

por Jano Remesal
Perú es como un mundo en minuatura a la hora de sentarse a la mesa. Carnes, mariscos, pescados, verduras... Y muy bien situado, en la Gran Vía madrileña
Hacedme caso: si vais a probar comida internacional, preguntar a alguien de esa nacionalidad antes de ir. Madrid está lleno de restaurantes de todo tipo de comida de todas partes del mundo, pero no todos merecen la pena, muchos poco tienen que ver con la comida real que se come en tal o cual país y además suelen ser caros solo porque se venden como algo "exótico". Otro truco es fijarse o preguntar si el cocinero es del país que dice ser el restaurante. Hay excepciones, pero uno cocina mejor lo que ha mamado desde pequeño. Si lo que os llama la atención es Perú, mis amigos peruanos lo tienen claro: hay que ir al Lupita II.


Lo primero que apetece es su localización, en plena Gran Vía, a un paso de Plaza de España (el Lupita original, me dicen que igual de recomendable, está en el barrio de Salamanca). Es un buen plan para hacer una pausa un día de compras, o para llevar a unos amigos que vengan a Madrid a turistear. Lo malo de estar en estos sitios es que suele ser muy bullicioso, pero en este caso no hay ese problema porque tiene planta subterránea, es decir, nada de ruidos. Lo segundo que apetece es el precio, nada caro tanto para tomar cervezas y picotear como para hacer una comida importante, sobre todo porque las raciones son enormes, mejor pedir poco y si hace falta ya se pedirá más, porque lo normal es dejarnos bastante en el plato. ¡Pide un tupper! Para mi gusto, lo mejor son los ceviches de pescado, cómo no, pero también las papas a la huancaina, el arroz chaufa y sobre todo sus carnes a la parrilla. Tienen platos que recuerdan a España, como una paella, pero le dan un toque especial peruano (el cilantro está muy presente) que los hace únicos. Los postres no son su fuerte, pero una mazamorra morada, aunque sólo sea por saber qué es eso de nombre tan raro, merece la pena.


Pero lo mejor de este sitio es el ambiente, suele ser un lugar de celebración de fiestas familiares, siempre muy acogedor. Los licores locales corren en forma de chupito, cóctail o copazo. Lo normal es acabar tomando una copa (o mejor aún, un pisco sour) después de comer, e incluso muchas noches se acaba bailando, cantando o lo que surja.

En DolceCity Madrid: Lupita II