Miércoles, 6 Noviembre 2013

La Musa: Un clásico de Malasaña y de Madrid para noches originales

por Juan Rodríguez
La Musa es uno de esos locales clásicos de Malasaña y de la noche madrileña desde hace ya muchos años. He aquí el relato de mi primera experiencia cenando en él.
No estuvimos muy brillantes mi novia y yo cuando, por fin, tantos años después, reservamos mesa en La Musa, todo un clásico de Malasaña. O sea, en lo de reservar mesa estuvimos muy bien (si no reservas, ¡te comen!), pero a la hora de mirar la carta… ahí ya estuvimos bastante más desafortunados. Porque estuvimos unos ocho minutos escudriñando los platos de wok de la carta, ¿le ponemos pollo y cilantro a los noodles? ¿los cambiamos por ternera y fideos chinos? ¿y con qué salsa rematamos? Cuando por fin lo teníamos decidido, el camarero (muy majete) nos señaló el texto de la carta donde se indica claramente “woks solo disponibles en La Musa La Latina”… ¡¡hala, a empezar con la carta desde cero!! Nos decidimos por la degustación de tapas de 30 euros, más que nada por la indecisión de qué pedir de esa carta tan divertida pero tan… distinta. ¿No hay platos, solo tapas, rolls, raciones e inventos?


Antes de hablaros de la comida a la que atacamos mi novia y yo, hablemos del sitio: Bombillas bonitas y pequeñas dispuestas de forma juguetona por paredes y techos, ruedas voladoras, cables de seda… Y esas mesas bien separadas pero casi mezcladas con la barra del local, todo muy bien. Muy guapo.


Pero vamos al lío, la pitanza, las tapas de La Musa: está buenas pero no espectaculares, resultonas y divertidas, más para un picoteo light, de risas y mucha conversación que para ponerse fino o alabar su buena cocina (oye, en esto de salir por las noches cada uno tiene sus prioridades). Lo más rico a mi gusto es el salmón gravalax, los California rolls, las empanadillas japonesas, las mini hamburguesitas y la bomba, para mí la verdadera estrella de la degustación de tapas.


Se trata de una patata asada, rellena de carne picada sobre una crema de espinacas y con salsa de tomate. Maravillosa. Pedidla y gozaréis. Lo que menos me gustó de lo que probé fue la ensalada siria (que es la que venimos haciendo en mi casa cada fin de semana bajo el nombre “ensalada”) y los “makipan” (makis japoneses recubiertos de bollo de perrito caliente, que simplemente me parecen un invento desafortunado). Resumiendo, sitio muy recomendable no para cenar-cenar, sino para unas cervezas, unas copas o un picoteo con los amigos.

En DolceCity Madrid: La Musa Malasaña