Martes, 18 Diciembre 2012

Hasta La Infinito y más allá, para unos cafés con libros en Madrid

por Juan Rodríguez
La Infinito propone y sus libros de intercambio y tartas de zanahoria disponen: sitio moderno, cuco, reposado, culturalmente vivo, bilingüe y rico en actividades que mezclan la panza con la chanza.
La Infinito es uno de esos sitios modernos. Desde luego que lo es. Bicicletas colgadas del techo, mesas y sillas cada una de su padre y de su madre, lamparitas guays, mecedoras, macetas, tartitas monas… Tiene todo el pack de lo moderno. Y en este frondoso bosque de sitios modernos en la que se ha convertido Madrid, ¿cómo se diferencia del resto? Pues con dos cositas que me gustan mucho: la primera, está situado en una calle muy poco “fashion” pero a la que se le puede sacar mucho partido; y, la segunda, tiene una increíble oferta de libros.


Sí, sí, de libros. De bibliotecas, de particulares, de las novelas negras que daba El País hace años, de nosequé colección que sacó el ABC… cientos de libros que puedes comprar o cambiar por otros. Si traes uno que les quieras dejar, te puedes llevar otro de sus estanterías con un descuento. O puedes hacer lo que hice yo, sentarte a devorar una tarta de zanahoria riquísima (aunque ese icing es mejorable), regarla con una buena taza de café y curiosear las páginas de alguno de los libros. Luego lo dejas donde estaba y listo.


En La Infinito, además, hacen un montón de actividades divertidas: sesiones con cuentacuentos para adultos, brunchs musicales, talleres de libros con materiales reciclados, presentaciones de revistas, intercambios inglés-español, actuaciones y varias más. Eso sí, las plazas suelen ser limitadas y como el sitio es pequeñito, conviene reservar y/o apuntarse con antelación.


Respecto al local, lo dicho, muy bonito. Diferentes alturas que te hacían ansiar la mesita que está más arriba que las demás (¡la estuve deseando con la mirada y no pudo conseguirla!). Por cierto, cuidadín a la hora de ir a los baños, que están señalados “a lo moderno” y uno puede errar.


Me gusta mucho el rollito que se traen en esta ¿cafetería-librería?, que en cada esquina te propone un bocado cultural o una cultura del bocado. Ellos mismos se definen: “tomar un café. degustar una infusión.encontrar un libro.que un libro te encuentre a ti. desayunar. almorzar. cañitas de mañana. cañitas de tarde.tapas frias. propuestas en escena.escena de propuestas. cooperación. de charla. ..en otro idioma. A DISFRUTAR!!”. Pues eso.

En DolceCity Madrid: La Infinito