Lunes, 9 Enero 2012

Mis 5 Propósitos de Año Nuevo (a cumplir en Madrid)

por Juan Rodríguez
El primer propósito de todos (erradicar las bandejas de turrones y polvorones de la Tierra) ya lo he tachado de la lista. Ahora debo cumplir otros cinco algo más complicados, ¿podré con ellos?
He preferido que pasaran los Reyes, con sus roscones, sus Scalextrics y sus cosas; para ver si seguía firme en mis propósitos. Y sí, oye. Quién lo iba a decir. Puede que este 2012 sea el año que cumpla con todos los propósitos que me he marcado. Ahí va la lista con Mis Propósitos de Año Nuevo (si compartes alguno apúntate mis consejos y, si no, ¡puede que te animes a hacer alguno conmigo!):


1. ¡Poner en hora el reloj!: Lo pongo así entre exclamaciones y el primero de la lista a modo de recordatorio. Parecerá un propósito tonto, pero es ese tipo de cosas que lo vas dejando, lo vas dejando… Y ahí sigo, cada vez que miro el reloj teniendo que hacer el ejercicio mental de restarle una hora y diez minutos a lo que veo en la esfera del reloj. Es un Lotus de correa azul muy bonito que me regaló mi padre. Debo arreglarlo ya.

Pienso llevarlo a la Antigua Relojería, en la calle de la sal, al ladito de la Plaza Mayor. Nunca he estado aquí a pesar de llevar toda la vida en Madrid. Imperdonable. De todo lo que hacen aquí desde ¡1880!, seguro que pueden reparar mi maltrecha correa. Además, quiero ver ese relojero de la fachada del que nos habló Raquel.


2. Renovar vestuario: No es algo que haga muy a menudo, está la cosa muy mala y mi bolsillo sufre sólo con la idea de irme de tiendas… pero ha llegado el momento de comprarme ropa. Demasiadas pelotillas en los jerseys, demasiadas fotos con los mismos vaqueros. Debo ir a a 42 Barquillo y gastarme los cuartos. Ropa casual, formal y elegante para “el hombre que quiera distinguirse por un estilo urbano, sofisticado y ecléctico”. Can you read my mind, 42 Barquillo? ¡Eso es precisamente lo que quiero!


3. Tener un nuevo look:
Iba a poner “cortarme el pelo”. Pero no, “cortarme el pelo” es lo que llevo haciendo desde 1923. Ya va siendo hora de ponerme en manos de profesionales y que me hagan un Extreme Makeover… bueno, vale, dejémoslo en “makeover” a secas, no tiene por qué ser extreme. En las peluquerías de Juan Belmonte, las famosas Juan por Dios!, seguro que saben qué me conviene para que las señoras se me quedan mirando en el mercado y así colarme hábilmente a la hora de pedir el rape.


4. Comer mejor, para lo que necesito… 5. Aprender a cocinar: En Madrid se come de lujo. Correcto. Pero ese continuo fluir de tapas, cañas y comilonas debe parar en algún momento. O ser refrescado por ensaladas, fruta, pescadito hervido y, en definitiva, cocina casera. Para comer mejor, debo aprender a cocinar. Porque hacer huevos fritos, fuentes infinitas de pasta y tartas de chocolate no cuenta del todo como “cocinar”.

Lo primero es apuntarme a uno de los cursos de cocina de Kitchen Club. Como ya nos contó Raquel, aquí podemos aprender a preparar sushi, arroces, platos típicos, postres, pinchos y hasta gin-tonics.


Una vez completada la fase “ya sé hacer una paellita rica-rica”, debo comprar utensilios para cocinar en casa lo aprendido en el curso. Me daré una vuelta por Aldaba para comprarme un par de caprichitos: el Señor Espumador para el café y unas espumaderas y espátulas de colores, por eso de darle buen rollo a mi cocina. Luego ya hay que ir al meollo: cosas imprescindibles para el cooking propiamente dicho… y ¿qué mejor que comprarlas en Cooking?

Propiedad de The Kitchen Company, como nos dijo Irene, en Cooking tienen utensilios de excelente calidad a buenos precios, especias para condimentar los platos, robots de cocina, libros de recetas y cualquier cosa para que seas un killer en la kitchen, que dicen en la calle (mentira, no lo dicen).


Con los conocimientos y las armas sólo me falta una cosa, ¡los ingredientes! Un paseo por los renovadísimos y cuquísimos Mercado de San Antón o Mercado de Torrijos me vendrá de perlas para encontrar lo que busco. Si quiero algo en plan gourmet también puedo darme una vuelta por Bocado Original o Lunch & Dinner.


Tras tanto currármelo en casa, eso sí, pienso darme homenajes puntuales comiendo fuera. En la Taberna Kaixo, donde estuve con mi novia hace poco, ponen unas tostas impresionantes (y una crema de remolacha riquísima). Y en The Diner tocará el día de ponerse gocho a hamburguesitas y patatas. Sabes de lo que te hablo, truhán. Tú y yo somos hermanos.

Como remate a estos 5 propósitos que pienso cumplir, intentaré darle algo de cancha al cine menos comercial. En Ficciones y Séptimo Arte me voy a hinchar a descubrir filmografías europeas, clásicos en blanco y negro y otras tantas propuestas fílmicas tan estimulantes como desconocidas para mí. Además, tienen packs de series la mar de ricos para llevarse a casa y meterse un fin de semana intensivo de ese show de la HBO o Showtime que tienes atrasado.

¡A por ellos! (Sólo han pasado 8 días de año, ¿has incumplido ya algún propósito? ¡Borrón y cuenta nueva! Aún estás a tiempo de ponerte con ellos. Porque ponerse en febrero ya sería un poco trampa...)