Lunes, 29 Diciembre 2008

THE SPIRIT, de Frank Miller

por Álvaro Pedraz
Descalabro tremendo en el pronóstico. No había mucho para elegir, cierto es, pero erramos del todo al pensar que ‘esto’ fuese la opción cinematográfica más atractiva de la semana. Nada más lejos.
Y seguimos acuñando nuevos términos para nuestro diccionariocine moderno-castellano, castellano- cine moderno’. Hoy toca el término exabrupto: dícese de la salida de tono, dicho inconveniente e inesperado; en cine, hacer un exabrupto hoy es hacerse un Spirit.
Y es que la adaptación del cómic de Will Eisner por parte de otro gran creador de novelas gráficas como Frank Miller, que ha decidido para desgracia de todos llevarlo a la gran pantalla, sencillamente no hay por dónde cogerlo. Y tenía buena pinta a priori, con Miller cansado de las adaptaciones de sus obras a la gran pantalla, decidía coger el toro de otro por los cuernos… y menuda estocada. Acaba y uno maneja términos que se encuentren en el espectro existente entre bosta y tremenda bosta.

Un argumento diametralmente estúpido e incongruente que sirve de mera excusa para una sucesión de guiños al cómic y efectos exagerados que no van a ningún sitio, que no dicen absolutamente nada. Como los petardos en fiestas, que molestan más que otra cosa, por imprevisibles y por estúpidos.
Se pretende ir de enigmático pero han confundido lo misterioso con lo absurdo, que no es ni mucho menos lo mismo. Con una estética de algún que otro plano rescatable, se usa un falso estilo chillón para dar vidilla a una tremenda patochada de guión que requiere de subidas de volumen para despertar al espectador del tremendo sopor que provoca.

El protagonista tiene un aspecto de todo menos de un tipo que se supone ha visto la muerte de cerca y sus inocentes galanteos son propios de los de ‘Amo a Laura…’, el resto de los personajes sobran prácticamente todos: el malo malísimo, Samuel L. Jackson, con salidas de tono a lo ‘Pato Lucas’ es realmente penoso (y atención a sus tres sicarios clónicos que cantan 'Omá, yo vi a hacé un corrá'..), el comisario de policía tiene la única aportación de dar gritos y las féminas, ah, las féminas. Scarlett Johansson haciendo el primo de secretaria y diva que da auténtica pena (qué desperdicio), Eva Mendes tiene lo que ofrece y no hay que pedir más aunque, si esperan carnaza, esta va a ser tremendamente light (a la parrilla y sin sal, que lo otro está prohibido por los médicos censores que apuntalan el régimen) y Paz Vega en uno de los peores personajes que se recuerdan (mon amour, zas, chim-pom. Fin del inútil y horrible cameo). Es conveniente tener a mano alcohol de quemar antes y después de la proyección para poder pasar el trago y olvidar

#video#

Todo un clásico posmoderno, ridículo a pies juntillas, de esas de corbata, gabardina y zapatillas de deporte. Los diálogos vergonzosos y cómicos, pero cómicos de escalerilla de ‘No te rías que es peor’. Los personajes, si no estuviesen ninguno, todo hubiese seguido igual y la propia película en sí, si no fuese, todo seguiría igual, bueno quizás un poco menos penoso