Martes, 18 Marzo 2008

IKEA, decálogo de supervivencia (segunda parte)

por Sandra Gallastegui
En un anterior capítulo: 1-Ponte enfermo. 2- Ponte cómodo. 3-Jamás vayas con niños. 4- Jamás vayas con tu pareja. 5-Haz una lista cerrada con llave y candado.

6- Nunca pidas las albóndigas suecas. Hay cosas a las que uno tiene que estar acostumbrado desde pequeñito. No se le puede dar de comer chipirones en su tinta a un japonés (a no ser que sea como experimento de cuan lejos puede llegar el músculo humano para expresar terror), no se le pueden dar escargots a un sueco, y un sueco no puede pretender que nos comamos este plato de las pelotas (de nuevo, esto no es una ordinariez, es que son redondas). Sin embargo la cafetería está muy bien, tienen otros platos aceptables, y desayunar a las 10, antes de empezar las compras es una buenísima idea.

7-Sube el carro a la primera planta, en ascensor. Esta prohibido, lo sé. Y seguramente en la primera intentona el sempiterno guardia de seguridad te haga un casi imperceptible gesto de negación con la cabeza, pero...insiste!!!Tarde o temprano se despistará. Yo personalmente, prefiero que me echen a patadas de Ikea, a tener que arrastrar por todo el primer piso esa enoooorme bolsa amarilla que te dan, que a los tres segundos está llena por unos 30 coladores Gemak, y que te da un touch en plan Papá Noel pollito.

8- Mide tus fuerzas. No me refiero a que le eches un pulso al guardia de seguridad que no te dejó subir el carro a la primera planta. Seguramente gane él. Se trata de que, normalmente, la cama Hennes por ejemplo, te la llevan directamente a casa, pero la silla Klappsta  la vas a tener que manejar tú. Esto conlleva, primero, encontrarla en ese desmesurado almacén, bajarla de una estantería, subirla en un carro-palé, y llevarla dando bandazos hasta la caja. Si es una, vale, dos ya se empieza a complicar, pero si quieres cuatro te aconsejo un cocktail de ginseng, valium y menta (un buen aliento siempre ayuda a convencer a algún aguerrido dependiente para que conduzca a buen puerto esa mole de sillas).

9- Guarda el papelito con los códigos de lo que necesitas del almacén como oro en paño. Lo digo porque ya me ha pasado dos veces, que después de llevar unas 3 horas probando sillones, decidiendo( a base de saltos acrobáticos) que colchón mola más, y midiendo tableros para mi mesa de despacho, cuando he llegado al almacén, empujando cual mula un carro desbordante, me he dado cuenta de que ese enigmático trozo de papel había volado, y ante la perspectiva de volver a empezar, me he largado a casa solo con los objetos del mencionado carro, de los cuales no necesitaba ni uno.

10- Si has conseguido llegar a caja, elige la buena. Esto es difícil, debido a que normalmente la cola que uno decide seguir es la que invariablemente se para porque, un objeto viene sin etiqueta, o la cajera se ha quedado sin papel en la registradora. Pero sí hay algo que podemos hacer, y es fijarnos en qué llevan los de la cola. Contrariamente a lo que pueda parecer es mejor situarnos detrás de una mole con dos estanterías que detrás de una señora con un carrito lleno de lámparas Lillholmen. Cobrar dos productos enormes es más corto que cobrar 60 pequeños. En este caso, más es menos.

Espero que todos estos consejos hayan servido para algo en mejorar la experiencia inevitable de ir a Ikea. Si no, siempre nos queda encomendarnos al Señor.

En DolceCity Madrid: IKEA

IKEA ( ver plano )

Plaza del Comercio, 1. Megapark
Tel: 902400922
Web: www.ikea.es

Es capaz de ofrecer una amplísima gama de productos a precios muy asequibles y con unos diseños creativos, de gran diseño y funcionalidad para todos los gustos y para todos los rincones del hogar.