Lunes, 24 Marzo 2008

COSMÉTICA FARMACÉUTICA, belleza de botica

por Clara Isabel Buedo
Hay muchos que al igual que le confían la inflamación de anginas, el dolor de cabeza o su estado carencial de vitaminas y minerales a su farmacéutico de turno, también les gusta confiarle sus problemas dérmicos; y es que desde siempre el cuidado de la salud y la belleza de la piel ha sido una importante rama de la ciencia farmacéutica y son muchos sus defensores.


Pero, ¿por qué esa diferencia entre producto cosmético y cosmético farmacéutico? Pues, grosso modo, se podría decir que los cosméticos a los que por su formulación se les atribuyen propiedades terapéuticas, deberán registrarse como productos farmacéuticos (tales como formulaciones biológicas, homeopáticas, fórmulas magistrales…). Afeites que más que dentro de la ‘cosmetología’, deberían estar dentro de la ‘cosmiatría: ciencia que se dedica a la atención cosmética de la piel sana o enferma’.

¿Dónde están los límites? En perfumerías o centros de belleza podemos encontrar los actualmente llamados ‘cosmecéuticos’ o productos con altas concentraciones de sustancias activas como los del Dr. Perricone o SkinCeuticals; y en farmacias ligeras líneas para el cuidado de la piel como Apivita, que si bien está formulada con ingredientes biológicos, también lo está la cosmética orgánica de Stella McCartney  y su venta se realiza en perfumerías. Vaya cisco. En cualquier caso y polémicas aparte, los cosméticos de botica resultan agradables para la piel, y para el bolsillo…

Una de las firmas pioneras en cuidar nuestra piel desde un prisma muy aséptico es Vichy, que con sus aguas termales —de excepcionales propiedades calmantes—como ingrediente estrella en la formulación de sus productos, lleva más de 77 años ofreciendo tratamientos que han sido el resultado de la investigación farmacéutica en el campo de la belleza consiguiendo llevar al último extremo su conocido lema ‘la salud también está en la piel’.

Líneas de productos que se dirigen a remediar muchos males dérmicos como el acné (Normaderm), las irritaciones (Pureté Thermale), la fatiga (Oligo 25) la sequedad (Nutrilogie), arrugas y firmeza (Myokine o Lift Activ) o simplemente aportar el agua necesaria para su correcto funcionamiento (Thermal Fix). 

Otras firmas reconocidas por incluir el agua termal como única fuente de sus tratamientos son La Roche Posay (pionera en lanzar líneas específicas post tratamientos de estética, pieles reactivas y antiedad para pieles maduras) o Avène (clásica y reconocida por su agua termal); auténticas curas de agua y concentración de ingredientes y activos dermatológicos que calman la sed de las pieles más problemáticas.

Novedosas son Atashi, o la cosmética sensorial que propone llegar a la belleza a través de los sentidos; o Caudalie, con un porrón de antioxidantes procedentes de las viñas cuya única función es hacerle la vida imposible al envejecimiento. Sea con unos o con otros, siempre apuesta por dar salud a tu piel.

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