Sábado, 26 Enero 2008

Exposición de Máquinas de Escribir Antiguas

por Marta Reig
Hace años mi madre me apuntó a un curso de mecanografía. No me apetecía nada, porque era por las tardes y yo era una adolescente vaga que soñaba con echarme la siesta delante del televisor.

Sin embargo la experiencia me encantó, y acabé tomandome las clases como un juego. Utilizábamos un ordenador con un teclado sin letras y un programa que parecía un videojuego nos mostraba donde estaría cada letra en un teclado normal (con letras impresas).

Cada vez que apretabas la tecla correcta, la letra se encendía en la pantalla. También había juegos que puntuaban tu aprendizaje: un coco te perseguía y si no escribías rápido te comía o una música horrible sonaba cada vez que te equivocabas. Gracias a este curso conseguí aprender a escribir sin mirar el teclado. Lo curioso es que la mecanografía es como conducir, nunca se te olvida, y las manías que coges mientras aprendes nunca te las quitas.

Todo esta historia me sirve de introducción para hablaros sobre una magnífica exposición que muestra un paseo por la historia a través de 60 máquinas de escribir desde 1880 hasta 1979. En 1878 Remington comenzó a fabricar en serie una máquina que escribía en mayúsculas y minúsculas mediante el golpe de un martillo sobre la tecla en el papel, que estaba situado en un rodillo. Hoy en día un artilugio semejante nos parecería un cacharro, pero entonces estas máquinas eran instrumentos de trabajo a los que tenían acceso únicamente los más privilegiados.

Las máquinas mecánicas se popularizaron rápidamente, pero todavía existía un problema: los martillos que golpeaban las teclas se atascaban cuando se escribía con rapidez. Esto se solucionó colocando las letras del teclado inclinadas y separando aquellas teclas que se utilizaban más frecuentemente. Así surgió la disposición del teclado que todavía utilizamos, el llamado QWERTY (por ser éstas las primeras 6 letras del teclado).

En esta exposición se pueden ver todo tipo de máquinas; una española sin marca que data de 1880, máquinas canadienses como la Empire, la Japi francesa o la clásica Olivetti. Y como curiosidad, la Remington de 1925, que ya poseía el símbolo de @, aunque faltaban décadas para que se pudiera mandar un e-mail.

Una exposición entretenida, interesante y gratis.