Jueves, 22 Noviembre 2007

MICHAEL CLAYTON, de Tony Gilroy

por Álvaro Pedraz
Rococó cinematográfico. Un par de cosas rescatables y, el resto, barroco hueco. El debut como director del guionista de la saga ‘Bourne, es un buen ejemplo para definir cómo no se obtiene resultado alguno de confundir al espectador para enmascarar una trama mucho más simple de lo que pretende parecer.

Parte del típico argumento de bufet de abogados que tantas veces hemos visto a la hora de la siesta; conspiración de alta empresa, corrupción corporativa, Clooney otra vez haciéndose el profundo e implicado con el mismo traje que en los anuncios…, etc. Una idea evidentemente simple y previsible a la que se ha añadido hora y media de absoluta paja y despiste, pretendiendo hacer algo más complejo de lo que realmente es.

Algo más de la mitad del metraje pretende confundir al espectador ocultando la historia y otorgándosela en pequeñas dosis de poco a poco; la pega es, que para que funcione esa forma narrativa, primero debes encauzarles por unas vías básicas que estén claras y luego hacer que el espectador avance al ritmo que uno quiera darle. Lo que no funciona es lo que sucede aquí, que se enmaraña todo con secuencias sin sentido, planos que confunden y personajes inútiles que pretenden desconcertar y lo que consiguen es aburrir.

#video#
El resultado va de menos a poco más, con alguna secuencia aceptable como la de un asesinato que puede contar entre los más profesionales y precisos de los ejecutados en pantalla, o una buena secuencia con caballos. El final es aceptable, rozando la corrección, pero se falla en el intento global de engañarnos y pretender hacernos ver que la trama es más compleja que lo que realmente es. Todo lo que es rescatable se podría reducir a media hora de proyección, sobrando más de la mitad de metraje de paja argumental preparada para enredar e ir de profunda. No cuela.