Jueves, 30 Agosto 2007

CARRETERA AL INFIERNO, de Dave Meyers

por Álvaro Pedraz
Bienvenidos de nuevo al ´Tren de la bruja´. Una atracción en la que ya habrán montado varias veces, pero es igual, con el debut de este director de video-clips, pueden hablar y cebarse a chucherías entre sustito y sustito, que en eso consiste la atracción.

Sí, no era difícil de adivinar, de nuevo el típico psicópata de turno que la toma con el primero que pasa y que viene a ser una pareja de bomboncitos yogurines a la que se las hace pasar canutas. Fin de la historia. En su contra tiene de todo: una historia repetida hasta la saciedad (¿no hizo Spielberg ya la de ‘El diablo sobre ruedas’?), algunas escenas tan inverosímiles que son de pura coña (como asociar infantilmente la tensión acompañándola de arañitas y escorpioncitos), la protagonista con minifalda todoterreno (con todos los sustitos y el cuajo, la pareja protagonista no podía dejar de liarse en la ducha, carnaza que no falte) y una simpleza que asusta (lo que más). A su favor es que tiene algunas cosillas que no te esperas (cuando el malo malísimo se va saliendo con la suya) y que Sean Bean es un buen actor desperdiciado en mediocridades como ésta. Hay una escena en la que la protagonista ve por la tele algunas secuencias de ‘Los pájaros’ de Hitchcock. Si estos pájaros hubiesen aprendido algo, otro gallo hubiese cantado (y nunca mejor dicho).


En definitiva, más de lo mismo, un argumento tan refrito que si lo envuelves en papel, transparenta y, aunque las hay peores, no llega ni por asomo al listón de merecer pagar por verla. Fin.