Sábado, 6 Enero 2007

VALENTINO, elegancia con nombre propio

por Clara Isabel Buedo
A lo largo de la historia, Francia ha marcado indiscutiblemente los dictados de la moda, pero tras la segunda Guerra Mundial no cabalgó sola, el éxito internacional de la moda italiana empezó a escalar puestos.

En gran parte se debió al ambiente cosmopolita que se respiraba en Roma en los años 50-60.

La ciudad atraía a muchos turistas y así fue como la industria cinematográfica americana y la moda terminaron convirtiendo Roma en un centro de negocios frenético y artículos de diseñadores italianos como Gucci o Ferragamo constituyeron el símbolo de la elegancia italiana.

Fue en esta época en la que Valentino Garavani hace su aparición estelar abriendo su primer atelier en 1960 en la Vía Condotti de Roma.

La época de la ‘dolce vita’ y las estrellas hollywoodienses, fue para Valentino un torbellino de pasión con una creatividad e imaginación desbordadas.

Su colección ‘sin color’ de 1967 en la que predominaban los blancos, cremas y crudos, supuso un hito en contraposición a la embriaguez cromática producida por la psicodelia. Su corte sastre perfecto, su famosa línea columna, sus vestidos envueltos de plumas o pétalos de organza, le valieron el reconocimiento en esta década.

Pero sin duda serán el color rojo al que le dio su propio apellido y sus plisados, los que mejor definen la V de Valentino.

Hoy el señor Garavani sigue al pie del cañón y con bastante éxito a juzgar por las dimensiones de su imperio: alta costura, prêt-à-porter, línea de hombre, Valentino Sposa, Valentino Roma, Red Valentino, y —como no podía ser menos— su línea de accesorios y perfumes.

En la tienda de Madrid se pueden encontrar sus fabulosos vestidos de noche y cómo no, su emblemático rojo pasión. Para adictas al glamour...

En DolceCity Madrid: Valentino