Sábado, 16 Diciembre 2006

Colonial Factory, mobiliario y decoración de origen asiático

por Raquel Lozano
El olor a vela perfumada, la música celta instrumental, el ambiente acogedor que se adapta a cada época del año y los aires asiáticos, consiguen que al entrar en Colonial Factory te parezca estar adentrándote en un mundo lleno de calidez, de color y, por qué no, de reflexión.

Así es esta tienda que está situada en una de las mejores calles de Madrid, la calle Velázquez. Si la visitas ahora, sientes que la Navidad te inunda. Con parte de su decoración acorde con esta época del año, Colonial Factory hace que descubras elementos decorativos de los que desconocías su existencia.

Pero no sólo lo navideño de atrapa. El sentido del olfato de hace girar y adentrarte en un mundo de Aromaterpia. El olor de las velas, el té de vainilla, los pétalos, las burbujas y otros elementos para el baño, caracterizan esta zona donde la oferta 3x2 está en casi todos sus productos.

Pero lo predominante de Colonial Factory es el estilo colonial. Una mezcla entre lo oriental y lo occidental que te remonta a fines del siglo XIX. Los budas se suceden, los espejos grandes con marcos de madera, los baúles por 390 euros y las lámparas de todos los modelos y colores recargan esta tienda que no deja un milímetro sin alguno de sus originales objetos. Aquí encontramos hasta una cama con dosel por 1.950 euros.

Todo un mundo de decoración original y espectacular con una elevada capacidad de combinación, característica de este estilo elegante, original y de gran confort.

Pero el siglo XXI también tiene su espacio en vajillas de colores estridentes formadas por seis servicios de 30 piezas por precios a partir de los 30 euros. La moda del blanco y el negro se materializa en jarrones, muebles lacados en blanco, camareras, adornos en plata, jarrones de cristal tallado a partir de los 50 euros, etc.

A cada paso, los cuadros, las mantas, los juegos de café de origen japonés, el calzado, los abrigos…, te trasladan en el tiempo y en el espacio. El sonido de los pájaros, de la cascada y de los violines te permite olvidar que la realidad aparece abruptamente con sólo cruzar una puerta. Por un instante, el mundo se ha olvidado.

En DolceCity Madrid: Colonial Factory