Miércoles, 27 Septiembre 2006

Restaurantes VIPS en Madrid

por Laura Alejandro Fuentetaja
Un buen refigio para comer con tus amigos o familiares a cualquier hora del día. O esa compra de ultima hora, tanto de alimentación o algun regalo-detalle
Pongamos que una persona vaga solitaria por las calles de Madrid. Llega de fuera y es su primer año de Universidad. Ha terminado su jornada de papeleo y se siente más sola que nunca en una ciudad en la que, a pesar de haber cientos de personas alrededor, todo le es extraño.

Pronto esas calles pasarán a formar parte de su día a día, pero ahora… no representan más que lugares en los que falta algún elemento conocido que le haga sentir como en casa. El hambre comienza a aflorar, pero cuesta comer sólo en un restaurante cuando se viene de una ciudad pequeña en la que todo el mundo puede irse a casa sin problema y volver al puesto de trabajo después.

De repente, lo primero que le viene a la vista es un gran cartel: VIPS. Parece un lugar agradable. Su decoración “minimal” resulta de alguna forma acogedora con una gama de colores crudos, blancos, rojos y, como no, sus cómodos asientos acolchados negros.

Así fue como descubrí esta cadena y es que, a pesar de que muchos la tachan de impersonal o de “nido de pijos” a mi me da una extraña sensación de paz.

Debe ser por el hecho de que ese día solitario fue mi refugio, donde pude saciar mi hambre y “bichearalgunos de mis libros preferidos de arte y decoración que, por cierto, están en muchas ocasiones a unos precios increíbles que no se hallan en ninguna otra librería (te recomiendo los de la editorial Taschen con grandes imágenes y a muy buen precio).

Reconozco que no puedo decir lo mismo del precio de la comida, que a veces se me sale de lo planeado, pero también es cierto que puedo probar cosas que no me ofrecen en ningún otro lugar. El primer día que fui no arriesgué demasiado, ya que me decanté por un fundie O´clock compuesto de dos tostas a modo de sandwich con jamón york y pavo cocido, acompañados de huevos revueltos y una exquisita mezcla de quesos… me entra hambre sólo de recordarlo.

Pero a pesar de ser un plato más o menos simple y que se puede encontrar aparentemente en muchos lugares, en VIPS está realmente exquisito. Son esos pequeños toques que hacen que el sandwich más normalito se convierta en algo diferente.

Poco a poco fui descubriendo el resto de la carta y comprobé que había una gran variedad de platos:

Vegetarianos para los que quieren cuidarse.

Los de toque exótico para los que quieren salirse de su rutina culinaria.

Hasta las no menos sanas hamburguesas y platos combinados (me encanta el de solomillo ibérico, con una salsa barbacoa que no he probado en ninguna otra parte).

Dio la casualidad que encontré casa muy cerca de ese VIPS al que entré en mi día solitario, para mí uno de los más agradables y acogedores de la capital, aunque, todo sea dicho, me gustaba más antes de su reforma. Me refiero al situado en Alberto Aguilera. Entonces el restaurante se convirtió en un lugar donde he llegado a comer con todos mis amigos incluso familiares.

Como soy un poco marmota y me cuesta madrugar, no he probado mucho de los desayunos, pero sí de sus riquísimas meriendas. Siempre que me entraba gula en las infernales épocas de exámenes, acudía al final de la tarde a por mis tortitas con sirope de chocolate y nata montada. No demasiado recomendables para la línea, pero a quién le importa eso cuando te dejan tan a gustito.

Además en esas épocas en las que ya me cansaba de estudiar en casa o en cualquier biblioteca, me encantaba poder ir allí a última hora de la noche, tomarme mi ensalada Luisiana (con una cebolla frita riquísima) y poder quedarme tranquilamente un martes cualquiera hasta las dos de la mañana. Y de salida… entretenerme de nuevo con los libros y demás objetos de la tienda.

En definitiva, se puede decir que soy una componente de esa pequeña secta “Vipiana” (compuesta por más de millón y medio de socios) que siempre vuelve a uno de los restaurantes de la cadena cuando no encuentra una alternativa le llene lo suficiente a la hora de comer, tarjeta en mano con la que acumula puntos e incluso su lugar favorito predeterminado para sentarse. Tengo que reconocerlo.

Pero también es por algo que este grupo de restaurantes, a pesar de no ser precisamente los más asequibles para comer, han llegado a tener una facturación prevista para 2006 de 395 millones de euros y una media de 120.000 clientes diariamente, más del doble del número de habitantes que tiene mi pequeña ciudad.

En DolceCity Madrid: VIPS

VIPS ( Ver plano )

Alberto Aguilera 56
Tel: 912752123
Web: www.grupovips.com/nuestras-marcas/vips/

En la gran mayoria de los barrios hay uno, incluso dos, y con amplio horario comercial te perimite ir a comer a cualquier hora del día. Dispone de tiene tienda de musica, pelicular, prensa, etc...