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jueves, 30 diciembre 2010

DOLCE CITY DUBLIN: The End

por Juan Rodríguez

Concluyo mi Dolce City Experience con los cinco posts que más disfruté escribiendo. No son necesariamente mis sitios favoritos de Dublín, pero sí aquellos con los que mejor me lo pasé.

Llegó el momento de la despedida. Tras un año y un mes dándole a la teclita, es la hora de “colgar el teclado” y dejar de recomendar sitios chulos de Dublín. A lo largo de este año y un mes he escrito sobre restaurantes, pubs, tiendas, bicis, locales donde reparan bicis, jugueterías, parques y hasta puentes.


Con los pubs me ha pasado una cosa muy curiosa: son tantos y son (casi) todos tan bonitos, que si hubiera empezado ya no hubiese parado; y tendríamos en Dolce City Dublin unos 100 posts distintos sobre estos templos de la cerveza (¡ay, qué pena que no ésta gente no importe el bendito invento de las tapas!...)

Por supuesto, me he dejado un montón de sitios por recomendar, analizar y/o criticar. En Dublín hay muchos más museos recomendables que el Irish Museum of Modern Art, restaurantes buenos y a precios asequibles los tienes a patadas en el SoDa; y mejor no me hagáis empezar a hablar de las cadenas de café y chocolate que llenan los papercups (vasos de cartón) de los dublineses cada mañana para combatir el frío.

Tan pequeña como es, en Dublín siempre hay algún sitio por descubrir. Y eso es fascinante en una ciudad que crees conocer bien ya a los pocos días de tu llegada.

Dublín es una ciudad acogedora y viva, tradicional y moderna, muy local pero cosmopolita al mismo tiempo. Si bien no la veo como un lugar para establecerse de por vida, sí que es uno de los sitios más recomendables que conozco para hacer un parón, tomar aire y pensar en qué camino tomar a partir de entonces.


Todas estas reflexiones, claro, las harás con una pinta en la mano y un montón de amigos nuevos. Brindo con una Guinness por la capital de Irlanda, por su gente y por la oportunidad que he tenido de escribir largo y tendido sobre ella durante estos 13 meses.

Ya mencioné aquí cuáles eran mis sitios favoritos de toda la ciudad, así que prefiero concluir mi Dolce City Experience con los cinco posts que más disfruté escribiendo. No son necesariamente mis sitios favoritos de Dublín o las líneas mejor escritas firmadas por un servidor, pero sí son los posts que más ilusión me hicieron escribir o los que mejores fotos incluían.

P.D. Ilustro este último post con fotos de paragüas abandonados en Dublín que fui recopilando a lo largo de los meses. Es una estampa taaaaaaan dublinesa...



Cómo alquilar piso en Dublín: La guía definitiva

Las mejores guías de viaje de Dublín:
Parte 1 y Parte 2

50 carteles de Dublín: las huellas de identidad de la ciudad

The O2: El recinto favorito de Lady Gaga en Dublín

Parques de Dublín (VIII): Archbishop Ryan Park


martes, 28 diciembre 2010

Cómo alquilar piso en DUBLÍN: La guía definitiva

por Juan Rodríguez

La guía definitiva del alquiler de pisos en Dublín te dirá qué pasos dar para buscar tu nidito en la capital irlandesa, cómo darlos y porqué darlos de este modo y no de otro. Obedece a la guía.

Dividiremos este post en cinco categorías (we´re trying to help you here!):

1. Consejos básicos pre-búsqueda
2. Tipos de alquiler
3. Zonas de Dublín
4. Cómo usar Daft
5. Notas finales


1. CONSEJOS BÁSICOS PRE-BÚSQUEDA:

Alquilar un piso en Dublín es tan sencillo o tan complicado como en cualquier otra parte del mundo. Todo depende de tu instinto, tu presupuesto y, sobre todo, del trabajo de campo que realices. A más trabajo de campo (es decir, pisos visitados), mejor elección harás.

Así pues, si vienes a Dublín tendrás que patear intensamente la ciudad para encontrar un piso que te guste. ¿Lo bueno? Que Dublín podrías plegarla y guardarla en tu bolsillito de lo pequeña que es (al menos el centro de la ciudad… aunque sobre zonas hablaremos más tarde), así que no te costará mucho sufrimiento llevar a cabo una buena labor de “scouting” (algún callo o ampolla en los pies, eso sí). Toca patear la ciudad, pero antes debes tomar nota de estos consejos básicos:

1. Es imprescindible que te registres en la web irlandesa por excelencia para encontrar piso: www.daft.ie, con la que podrás realizar una búsqueda personalizada de lo que más te interese y que te informará minuto a minuto de los nuevos pisos disponibles o cuáles han sido ya alquilados (a no ser que el pazguato del dueño “olvide” que debe retirar su anuncio cuando ya tiene el piso lleno… -explicaciones sobre cómo usar la web en el cuarto apartado del post-).


Sí, vale, también hay anuncios en los periódicos de pago y los gratuitos, en carteles colgados en el Trinity College y las academias de inglés, en los tablones de la tienda de fotocopias de Grafton Street (imprescindible para fotocopiar a precios bajos y obtener teléfonos de pisos e intercambios de idiomas) y hasta en paredes por la calle, pero SI EL ALQUILER DE PISOS EN DUBLÍN ES UNA RELIGIÓN, DAFT ES LA BIBLIA. You understand me?

2. No salgas de casa sin lo siguiente: un paraguas (por muy soleado que haya amanecido –soleado en Dublín, ¡já!-), un calzado cómodo y resistente al agua, unos mapas “a todo color” (que se decía en los tiempos de antaño) con la situación de cada piso bien imprimiditos desde Google Maps; y, finalmente, una libreta para anotar teléfonos de la gente y referencias del piso como cuándo puedes verlo y cuánto cuesta (de vital importancia cuando llamas a alguien, comunica… y te devuelve la llamada a las dos horas con un somero “me llamaste por un piso” -ellos no saben que en tu agenda manejas unos 20 pisos al mismo tiempo-). Llevarte un sándwich (puedes comprarlo en un deli), una botellita de agua o algún bollo para el camino tampoco viene mal.

3. Deja lugar para la improvisación: puede que el casero de un piso que querías ver tenga otro (y mejor) disponible, no te cortes en preguntar y no te duelas por un “piso perdido”; no lleves una agenda programada al milímetro, lo mejor es dejar como mínimo una hora y media entre piso y piso, siempre puede surgir una llamada inesperada y necesitarás horas libres donde encajar la nueva visita.


2. TIPOS DE ALQUILER

Con todo esto bien aprendido, es la hora de salir a la calle. Pero, un momento… ¿qué clase de piso estás buscando? ¿para ti solo? ¿lo compartirás con la novia? ¿quieres conocer a gente de otras culturas (y que hablan el inglés mucho mejor que tú)? Define tus necesidades antes de salir ahí fuera, muchacho, que en Dublín hace mucho frío y no estamos para regalar minutos en la calle. Aquí se llevan mucho tres tipos de alquileres:

1) Individual: Tu pispo con tu mecanismo. Como nadie suele pagar por su cuenta y riesgo los 900 euros que vale de media un piso decente en el centro de la ciudad, lo que se suele buscar si quieres vivir solo son pequeños estudios que rara vez están situados en el centro. En www.daft.ie encontrarás muchos a precios no tan bajos como desearías (entre 400 y 500 euros al mes) pero con su cuartito de baño, su cocinita (casi de juguete) y una cama donde dormir. No te vengas arriba y pidas un saloncito con armarios, va a ser que no…

No llegan a ser cuchitriles, porque no lo son (muchos de ellos están recién construidos y amueblados), pero sí que se trata de sitios muy pequeños que deberías usar básicamente para cenar y dormir una vez llegues cansado del trabajo (porque vienes a Dublín a “trabajar y mejorar el inglés”, ¿no, gandul?). Si quieres dar fiestas, recibir visitas o, simplemente, tener una vida social, éste no es el tipo de piso que buscas.


2) Compartir piso con un/a compañero/a: Solución económica para vivir la experiencia dublinesa a tus anchas… con un compañero que pague la mitad de esos 850-900 euros que valen los pisos guapos, y nuevos, por el centro. Es la opción que recomiendo por varias cosas: En primer lugar, es económica (te da hasta para tomarte tus pintas los fines de semana sin que te duelan los bolsillos por ello) y; en segundo, por muy pelmazo (o cachondo) que sea tu compañero, siempre tendrás tu propia habitación para perderle de vista y centrarte en “tus cosas” (todos sabemos que tienes un gran mundo interior), y como en Dublín se lleva mucho el cambio de horarios de trabajo de una semana para otra, podréis llevar vidas independientes si eso es lo que quieres.

Esta opción tiene dos peligros muy importantes: Uno es que adoptes la costumbre de cenar encerrado en tu cuarto viendo el último capítulo de “Dexter” en el portátil (o de “La que se avecina”, que nos conocemos). Si has elegido compartir piso es porque quieres vivir con otra persona y, como bien nos enseñó un señor barbudo, vivir es compartir. Relaciónate con tu compi y ya verás cómo la experiencia dublinesa es mucho más divertida.

El otro danger es que decidas compartir piso… con un español. Por muy bonito y bien situado que esté el piso, si ya vive allí un español, búscate otro. Que para eso te quedas en Móstoles, majo.



3) Compartir piso con ciento y la madre: Propuesta indicada para la gente joven (y no sólo de espíritu). Se trata de casas grandes de dos pisos, con jardín, cocinas kilométricas y varios dormitorios, que el dueño alquila a varios inquilinos. El número suele variar entre 4 y 7, en este tipo de alquileres es casi imposible que compartas casa con menos de tres personas. Ten en cuenta que son casas gigantes como las de las familias americanas de telecomedias y que, pese al número de personas que vivirá contigo, tendrás más espacio del que piensas.

Eso sí, puede que saqueen esos yogures tan ricos que compraste el otro día, que la cocina esté hecha un Cristo día sí y día también y que la casa parezca un pub cada fin de semana… El rematito es cuando amaneces con un señor extraño desayunando contigo en la cocina. Es lo que tiene pagar poco más de 200 euros al mes por vivir en Dublín.

3. ZONAS DE DUBLÍN

Muy bien, supongamos que ya te has empollado www.daft.ie, que llevas grabados a fuego nuestros consejos pre-búsqueda y que tienes claro con cuántas personas quieres vivir (ninguna, ¿verdad?). Es el momento de conocer las zonas de la ciudad, sus inconvenientes y sus ventajas.

Elegir un piso bien situado es casi más importante que cómo sea el piso en sí. El transporte público está por las nubes en Dublín y mi consejo es que vayas a todas partes a pata. Ten en cuenta que ir y volver a trabajar en autobús durante una semana te cuesta 18´50 euros, multiplícalo por las cuatro semanas que tiene un mes y añádele algún viaje extra para ir a comprar algo o simplemente porque has quedado con amigos… ufff, casi nos ponemos en 100 euros más al mes.

Dublín se divide en 24 zonas. Las más interesantes para vivir, con sus precios y características, son éstas:

· Dublín 1:

Ventajas y desventajas de la zona:
Es el centro-centro. El meollo. Si vives en Dublín 1, irás andando a todas partes. Tienes los supermercados grandes a tiro de piedra, puedes irte a cenar, al cine o al teatro en cuestión de cinco minutos. La desventaja es que el centro de la ciudad se te quedará pequeño en poco tiempo y visitar las afueras te puede salir caro. El centro crea su propia burbuja dentro de la ciudad (mezcla desaforada de etnias, ajetreo, vida cultural y nocturna), las afueras son considerablemente distintas (familias irlandesas acomodadas, reposo absoluto, zonas verdes…).

Precios de los pisos:
Caros. No encontrarás nada realmente bueno por menos de 800 euros. Ahora bien, por 850-900 euros puedes conseguir un pisazo nuevo, amueblado y modernito al lado de O´Connell Street, en Parnell Street o por el distrito financiero. Estos pisos son ideales para parejas puesto que suelen constar de un único dormitorio, una cocina, un salón (aquí llamados “living room”), un baño y puede que alguna despensa o cuarto para trastos (muy habituales en Dublín).

Si vienes solo, también puedes conseguir pisos de este tipo y de precio parecido pero con dos dormitorios, para ello tendrás que afinar un poco más la búsqueda. Pero haberlos, háylos.

· Dublín 2:

Ventajas y desventajas de la zona:
También el centro-centro… pero al otro lado del río. Es decir, Trinity College, St. Stephen´s Green, Merrion Square o Temple Bar. Es cierto que no hay nada mejor que terminar una noche de juega en Temple Bar y poder irte andando a casa (¿pagar 15 euros en un taxi o esperar al autobús nocturno? ¡Nunca mais!), pero… ¿quieres vivir justo encima de donde la gente acaba sus farras a las tres de la mañana? (A esa hora cierran los pubs aquí)

Precios de los pisos:
Bastante más caros que los anteriores. Pon unos 1.000 de media si quieres algo decente.

· Otras zonas interesantes para vivir son Dublín 8 y Dublín 9 que, si bien no están en el centro (no lo están en absoluto), sí están bien conectadas con el centro y en cualquier autobús estarás allí en menos de 10 minutos (o bien en una pateada de 20 minutos, recuerda que a Dublín puedes ir a todas partes andando… si quieres). El precio de estas zonas es, lógicamente, más barato; y generalmente puedes encontrar pisos bastante más grandes.

4. CÓMO USAR DAFT

¿Tienes clara ya la zona donde quieres vivir? Perfecto. Es el momento de meterte en www.daft.ie, registrarte e iniciar una búsqueda personalizada de pisos en la misma. Para ello, sigue estos sencillos pasos:

1. Tras entrar en la web, situa el cursor en “Lettings” en el centro de la pantalla. Con la barra puedes seleccionar la zona donde realizar la búsqueda. Pulsa “Go”.


2. Pincha en el nombre de la calle del piso que te interese de la relación que aparece para conocer las características y ver más fotos del mismo. Si te gusta el piso pero no quieres llamar todavía porque quieres seguir buscando y hacer una criba con los que más te interesen, pulsa “Save Ad”. El piso quedará guardado en tu cuenta de favoritos. Claro que para esto deberás registrarte y hacerte una cuenta.


Para ello sólo tienes que entrar en www.daft.ie y pinchar “Register for a free account” en el extremo superior derecha de la pantalla. Rellena todos los datos y listo.


Para entrar en tu cuenta pincha en “Log in” e introduce tus datos. Una vez dentro, lo mejor es realizar una búsqueda personalizada (pincha en “Advanced Search”).


Con esto podrás acotar mejor los datos de la búsqueda, tales como: áreas y códigos postales donde buscar el piso, precio mínimo y máximo que puedes pagar, número de habitaciones que quieres, a partir de qué fecha puedes mudarte, si lo quieres amueblado o no, etc.


5. NOTAS FINALES:

- Los caseros se llaman “landlord” (o “landlady” si es una mujer) y suelen ser serviciales y dedicados. Muchos de estos tienen viviendas en las afueras y alquilan sus primeras casas a jóvenes o estudiantes. Son los primeros que quieren que todo vaya bien y no suelen tener problema para cambiarte la bombilla de la nevera que se ha fundido, mandarte un electricista a casa para mirar los fusibles o encargarte un mueble que necesites con urgencia… pero también son los primeros en querer cobrar puntualmente mediante ingreso bancario y querer que respetes sus extrañas manías y/o costumbres dublinesas (como, por ejemplo, no colgar toallas o prendas de ropa que asomen a la calle, no “romper” la armonía del edificio colocando una antena parabólica, no meter de estranjis a tu tía-abuela del pueblo...)


- Al principio de tu estancia en Dublín caerás en una situación “pescadilla que se muerte la cola”: el casero no querrá alquilarte el piso si no tienes nómina, nadie querrá pagarte una nómina si no tienes una “prueba de dirección” (“proof of address”)… y, ¿sabes quién escribe esas pruebas de dirección? Pues los caseros. No te preocupes, la cuerda siempre se rompe por algún lado y podrás conseguir tu prueba de dirección (si no es un casero directamente, puede escribirla algún amigo, conocido o familiar que te conozca y que escriba de su puño y letra que estás viviendo con él).

- En los pisos viejos hay dos grifos distintos en el baño para cada agua: una para la caliente y otra para la fría. En España también había de esos hace años, lo curioso es que en Dublín sigue habiendo unos cuantos. No es que vayas a dejar de alquilar un piso por este detalle… pero te aconsejo que lo valores.


- Si acudes al casero con un extracto de tu cuenta bancaria española, indicando que tienes fondos para afrontar al menos los dos primeros meses de alquiler, tendrás muchas más opciones de quedarte el piso que si vas en plan “no tengo ná de ná”.

- Lleva cartas de recomendación de tus trabajos de España (¡traducidas al inglés, merluzo!), siempre dan buena imagen de uno. Llévalas tanto a entrevistas de trabajo como en tus búsquedas de piso.

- Pagar un poquito más por vivir en el centro siempre es aconsejable frente a ahorrar 100-150 euros al mes y vivir en Dublín 11 o 12 y tener que pagar un pastizal en autobuses o el tranvía. Lo que ahorras por un lado, lo gastas por el otro.

miércoles, 22 diciembre 2010

CHAPTER ONE: El mejor restaurante de Dublín. Period.

por Juan Rodríguez

Probablemente, el mejor restaurante de Dublín. Ideal para celebrar cualquier ocasión especial. Eso sí, procura reservar con (mucha) antelación o te será imposible conseguir una mesa.

No te vamos a engañar: aquí te vas a dejar los cuartos. Pero, eso sí, te los vas a gastar bien a gusto. Porque Chapter One, al que muchos llaman simplemente “el mejor restaurante de Dublín”, sin más coletillas o añadidos que valgan, es un sitio maravilloso. Es uno de esos sitios donde convierten el acto de comer (o cenar, en mi caso) en una auténtica experiencia. Si estáis en Dublín y tenéis que celebrar una fecha señalada (cumpleaños, San Valentín, nuevo trabajo, etc.), tenéis que venir aquí de cabeza.


De 30 euros para arriba es lo que viene costando una comida de tres platos (primero, segundo y postre). Para los precios que se manejan en Dublín, para la experiencia que te dan y para comer en un sitio con una estrella Michelín (concedida y renovada continuadamente desde 2007), no está nada mal. Chapter One abrió sus puertas en 1992 y no es que esté muy a la vista, precisamente. Lo encontrarás en la planta baja del museo de escritores de Dublín (Dublin Writers Museum, recomendable sólo para los muy turistas), que está situado en Parnell Square.


Lengua de buey, cordero frito con pan dulce, faisán, mouse de chocolate, carpaccio de atún con remolacha orgánica, naranja confitada, wasabi y salsa de sésamo… y así podríamos seguir unos cuantos párrafos. Tienen el típico menú degustación para que te vayas con la sensación de haberlo probado casi todo (las palabras claves aquí son “sensación” y “casi”) y el pre-theatre menú, que es algo que tienen en la mayoría de restaurantes.


Como Dublín es una ciudad con larga tradición teatral… y larga tradición de cenar a las seis de la tarde, si vas antes de las 7 o las 8 puedes cenar a precio reducido. Si comes pronto, es una opción más que recomendable.


En DolceCity Dublin: Chapter One

viernes, 17 diciembre 2010

Puentes de Dublín (6 de 6): MILLENNIUM BRIDGE y otros pequeñitos

por Juan Rodríguez

En la última entrega de nuestro particular paseo por los puentes de Dublín nos centramos en Millennium Bridge, Talbot Memorial Bridge, Grattan Bridge y O´Donovan Rossa Bridge.

Cerramos aquí, con esta sexta entrega, nuestro particular paseo por los puentes de Dublín. Tras habernos detenido en los que para mí son los cuatro puentes más bonitos e importantes de la ciudad –Happenny Bridge, Samuel Beckett Bridge, Sean O´Casey Bridge, O´Connell Bridge y James Joyce Bridge- es la hora de hacer un repaso por todos los demás. Porque en la capital de Irlanda hay hasta un total de 24 de éstas plataformas con las que cruzar el río Liffey y otras aguas.

Algunos de estos son construcciones menores y, de tan pequeñitas que son, a duras penas podríamos llamarlos “puentes” tal como los entendemos; así que nos centraremos en los más importantes que nos quedan por mencionar: Millennium Bridge, Talbot Memorial Bridge, Grattan Bridge y O´Donovan Rossa Bridge.


Éste puente de arriba es el Millennium Bridge, uno de los puentes que más usarás en Dublín, lo que no quita para que sea un poco feote. Es un puente puramente funcional, sin ninguna finalidad estética. Pasarela plana para transportar gente desde el Eustace Street de Temple Bar al Italian Quarter. Yo lo usaba mucho para ir de Henry Street a la Filmoteca Irlandesa cuando me apetecía evitar las aglomeraciones (por Happenny Bridge va mucha más gente y siempre de forma mucho más apelotonada, éste puente está tan sólo unos metros más abajo). Se construyó en diciembre de 1999 para conmemorar la llegada del nuevo milenio (2000).


Grattan Bridge se encuentra a pocos pasos del Millennium Bridge y une Capel Street y Parliament Street con los muelles del sur (muelle se escribe “quay”, pero ten cuidado con la pronunciación, tardé meses hasta descubrir que se dice “quí” –como llave, “key”- y no “quéi”).


Talbot Memorial Bridge une la famosa Custom House en Memorial Road con Moss Street. La avenida Memorial Road fue llamada así en honor de los irlandeses que murieron en la Guerra de Independencia de Irlanda contra el gobierno británico entre enero de 1919 y julio de 1921; concretamente de aquellos que murieron cerca de la Custom House. El “Talbot” hace referencia a Matt Talbot, uno de los combatientes por la independencia más destacados.


Para terminar, O´Donovan Rossa Bridge une Winetavern Street con las Four Courts de Chancery Place. Éste puente sustituyó al original Ormonde Bridge que estaba en este mismo lugar y se construyó en 1684, nada menos. Sus tres arcos y los materiales usados en su construcción le dan un aspecto más clásico y señorial. Es un “puente puente”.

Fotos: Wikipedia

miércoles, 15 diciembre 2010

Las mejores guías de viaje de DUBLÍN (2 de 2)

por Juan Rodríguez

Recorrido personal por las mejores guías de Dublín e Irlanda, para que complementes nuestras recomendaciones con la opinión en papel de otros expertos.

Continuamos repasando las mejores guías para conocer Dublín y sus habitantes, sus costumbres y su historia; que aquí te queremos recomendar libros completitos para que tu experiencia sea ídem.


“40 Shades of Green. A wry look at what it means to be Irish” de Des Geraghty con fotografías de Liam Blake y editada por Real Ireland es un libro de fotografías alucinantes, todas ellas en blanco y negro, retratando a la sociedad actual dublinesa. Es decir: indios, chinos, polacos y, claro, irlandeses. El texto es genial, hablando del pasado y del presente, pero no tanto como las fotos.


“Illustrated Dictionary Irish History” de Seamas Mac Annaidh, editada por Gill & MacMillan es una pequeña enciclopedia que, de la A a la Z, te dice qué, quién, cómo, cuándo y por qué de cualquier pasaje de la historia irlandesa. Muy bien ilustrado y con textos picaditos, nada engorrosos o densos.


“Slow Dublin” de Anto Howard, editada por Hardie Grant es, sin duda, mi guía favorita. Más que una guía, una reflexión sobre cómo aprovechar mejor Dublín, en qué parques tumbarse a la bartola y en qué cafeterías puedes leerte un libro tranquilamente sin que el ruido se coma sus palabras. Qué carnicería vende las mejores chuletas y donde hacer un curso de cocina aunque nunca te lo hayas planteado. Un regalo en sí mismo que te regalará algo genial: una nueva visión de la ciudad. Imprescindible.


Para terminar, es obligatorio recomendar la guía de Dublín de Lonely Planet y la de Irlanda de El País Aguilar, ya sabéis, las que están entre 20 y 30 euros en cualquier librería decente.


Son guías perfectamente documentadas, con recomendaciones casi siempre atinadas y con muchas fotografías y esos planitos en tres dimensiones de las guías El País Aguilar que tanto me han ayudado a orientarme en tantos y tantos viajes.

Como te recomendamos en la primera parte, pincha en la galería para curiosear las guías por dentro.



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