Viernes, 29 Abril 2016

Restaurante LOUIS 1856: Buena cocina tradicional en la Fábrica Moritz de Barcelona

por Ariadna Alcañiz
El epicentro gastronómico de Sant Antoni ha ganado en sofisticación con la apertura de este restaurante comandado por el chef Jordi Vilà. Excelente cocina de raíz tradicional para compartir.

Cuando hablamos de los sitios de moda de 2016 destacamos la llegada de este restaurante Louis 1856 ubicado en los bajos de la Fábrica Moritz. Y lo hicimos convencidos de que la alta gastronomía tenía que encontrar su hueco en Sant Antoni y, una vez probado el lugar, estamos seguros de que lo va a conseguir. El chef Jordi Vilà, merecedor de una estrella Michelin en Alkimia, es el responsable, como director gastronómico de Moritz, de haber dado forma a este restaurante que se ha hecho esperar: Lo anunciaron en la apertura de la Fábrica Moritz en el plazo de un año y al final hemos tenido que esperar tres para que se materialice.

Pero, lo dicho, tras mi experiencia allí, no queda ningún resquemor. Hace ya un par de meses que tuve ocasión de comer allí en familia para celebrar una ocasión especial. De entrada, me gustó la disposición del espacio pues aunque, no tiene la suntuosidad de un Caelis, sí es cierto que resulta un restaurante íntimo, con las mesas bien separadas –por lo menos la nuestra- en el que poder entregarte de lleno a la comida, y la compañía. Punto positivo. También me gustó el esmero puesto en la vajilla, con platos originales, siempre bien coordinados con la receta que acogen.

Pero vayamos a lo realmente importante: la comida. El Louis 1856 nos conquistó a todos por la excelente ejecución de sus platos y calidad de la materia prima, dos condiciones sine qua non para disfrutar de un ágape memorable. Sí es cierto que la carta es un poco limitada y puede sorprender a alguno pues, por ejemplo, en los segundos hay un apartado solo pensado para compartir. Esto refleja el concepto de Vilà de recuperar hábitos pretéritos en el comer pues se sirven grandes piezas de carne o pescado que compartir entre varios comensales –mínimo dos-. Se trata de platos con sustancia que los camareros acaban de preparar en la mesa, para luego servir, recuperando otra tradición vetusta, en este caso de la Rusia Imperial, de terminar los platos en sala, a los ojos del comensal.

En nuestro caso éramos un grupo de seis personas y fue interesante el aporte del camarero que nos animó a compartir varios entrantes entre todos y, luego, los segundos en lugar de elegir cada uno el primero y el segundo. Es decir, se trata de un restaurante donde mejor ir en grupo para poder apreciarlo en todo su esplendor. De los primeros que probamos hubo dos protagonistas absolutos: el tartar de vieria, langostinos y pescado con manzana, compañado de un refrescante trago, que también nos sedujo a todos: Buen sabor, textura y cantidad para unos primeros que nos dejaron con ganas de más.

En cuanto a los segundos, probamos tanto carne como pescado; en mi caso en concreto compartí el Chateaubriand de filete de vaca vieja con foie, patatas y celeri, que nos acabaron de preparar en la mesa, con el espectáculo que eso conlleva. Me gustó mucho –el foie era excelente- aunque a la carne no le daría un 10, pero sí un notable, pues para mi (exigente) paladar no era todo lo tierna que cabría esperar en un restaurante de estas características donde fácilmente puedes llegar a pagar unos 60 € por persona. Pero no me malinterpretéis, pues el Louis 1856 es un restaurante de plenas garantías como pudimos comprobar nosotros, incluidos los postres. Todo un hallazgo que anima el panorama gastronómico de Barcelona. ¡La espera ha valido la pena!

En DolceCity Barcelona: Louis 1856


Louis 1856 ( Ver plano )

Ronda de Sant Antoni, 39
Tel: 934260050
Web: www.louis1856.com/?lang=es

Con un poco de retraso, abre puertas el flamante restaurante de autor de la Fábrica Moritz bajo el mando de Jordi Vilà. Situado en los bajos, eleva el espacio con una cocina que mira a la tradición pero que conjuga de maravilla con los paladares actuales.