Jueves, 19 Junio 2008

Duchamp, Man Ray, Picabia, tres dadaístas en el MNAC

por María Padín
Un zoo curioso,/ blanco como la nieve,/ donde todos se reúnen/ bajo el río rojo seco... Tranquilos, no me está dando un infarto cerebral, sólo estoy siguiendo las instrucciones para escribir poemas que nos legó Tristan Tzara en su Manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo. Y es que dentro de nada el MNAC inaugura la exposición Duchamp, Man Ray, Picabia, y yo me tengo que dadaizar a marchas forzadas, que estoy muy oxidada.

Nada menos que 300 obras, entre pinturas, objetos, películas y fotografías, se podrán contemplar de estos tres artistas, vitales en una de las vanguardias que sacudió los pilares del arte. Y ahí estarán los más famosos ready-mades de Duchamp para atestiguarlo. Su procaz Fuente luce como el primer día, recién sacada de un inodoro público, y su Mona Lisa con bigote en estos tiempos de depilación láser quizás no tenga tantas visitas como la de Da Vinci en el Louvre, pero también tiene sus acérrimos.

Esta muestra pretende explorar los temas e intereses compartidos por estos tres creadores. Así se descubrirá la pasión que sentían por el ajedrez, y que incluso les sirvió como fuente de inspiración. Pero más allá de anécdotas personales aflora lo más dadá, las prácticas antiartísticas que buscan subvertir los cánones preestablecidos de lo que es belleza o arte per se, la aplicación de nuevas tecnologías mediante el cine y la fotografía con Man Ray a la cabeza, las réplicas y la negación de la obra de arte única...


Aunque parecen palabras huecas, esta exposición es una oportunidad única, porque se pasa revista a todas las aventuras dadaístas que Duchamp, Man Ray y Picabia acometieron individualmente o de manera conjunta. ¿Y qué es Dadá? Dadá no significa nada.

Duchamp, Man Ray, Picabia
Hasta el 21 de septiembre de 2008
MNAC