Jueves, 17 Abril 2008

FC Barcelona. Historia de unos colores en el Museu de la Xocolata

por María Padín
No soy futbolera, pero debido a la presión mediática puedo comentarte qué equipo es el líder de liga, quién ganó la Copa del Rey e incluso perorar sobre la gesta del Getafe ante el Bayern de Múnich, siempre tan efectivo como la aspirina. Me aburre soberanamente el fútbol y todo lo que lo rodea, pero de vez en cuando entono con fruición la cancioncilla del extinto Canal +: “Me gusta er furbo er domingo por la tarde la mayó de mi afisioneeeé, me gusta er furbo, con los gritos y los goles se desatan la pasioneeeeé”.

Sobra decir que lo que a mí me gustaba era el tonillo cañí de la copla en cuestión, pero entiendo que otros se desviven por el balompié. Para los condicionales de este deporte y los niños pro-Ronaldinho, el Museu de la Xocolata trae FC Barcelona. Historia de unos colores. Una exposición dedicada a conmemorar la historia centenaria de este club a través de objetos cedidos por el museo de la entidad y piezas de chocolate creadas para la ocasión.

El recorrido nos lleva por los momentos más emblemáticos del Barça: su identidad de “más que un club”, su fundación por el suizo Joan Gamper en un pretérito 1899, sus épocas doradas protagonizadas por Samitier, Kubala y el Dream Team o el reconocimiento de sus otras secciones deportivas, porque no sólo de fútbol vive el hombre. 


Aunque no te guste el fútbol o no seas del Barça, siempre es divertido y asombroso ver cómo se puede homenajear en chocolate a los ídolos modernos. Entre las reproducciones en cacao, quizás la más espectacular sea la de la primera Copa de Europa ganada por el Barça (nada menos que 70 cm de alto y 25 kg de chocolate).

FC Barcelona. Historia de unos colores
Hasta el 4 de abril de 2009
Entrada: 3,90 euros (incluye visita al museo)
Museu de la xocolata

Museu de la Xocolata ( Ver plano )

Carrer del Comerç 36
Tel: 932687878
Web: www.pastisseria.com

Pasear por este antiguo convento agustino reconvertido en museo del placer gastronómico es una experiencia completa: la boca se hace agua, los ojos chiribitas y el intelecto queda saciado.