Domingo, 23 Marzo 2008

Taller de piruletas en el Museu de la Xocolata

por María Padín
Los cuentos infantiles no ven con buenos ojos eso de disfrutar de la comida, seguramente con el afán de moralizar sobre las consecuencias de la glotonería en un época en la que la obesidad infantil aún no existía. Mirad si no lo que le deparó a Blacanieves comerse la manzana; a Ricitos de Oro, las gachas; o a Hansel y Gretel, la casita de chocolate; por citar los que me vienen a la cabeza.

Pues el Museu de la Xocolata se pone el imaginario infantil por montera y nos propone un taller de lo más apetitoso: Diseña y crea tus propias piruletas de chocolate. De primeras el título ya llamó poderosamente mi atención, ya que me recordó irremediablemente esos juegos educativos de los niños de los ochenta: astronova, ceranova, choconova, diseña tu moda, e indefectiblemente me provocó una sonrisa nostálgico-crítica rememorando lo pardillos que éramos.

Después pensé que resultaría muy divertido apuntarme con mis amigos a una de las sesiones que se realizan los fines de semana (sábados a las 12 y las 17 h, y domingos a las 12 h) en lugar del consabido y manido plan de siempre: cena, copa y disco. Porque a quién no le gusta pringarse hasta las cejas de chocolate durante una hora y media, aprender a realizar una de las mejores delicias infantiles (eso sí, pasada por el cedazo de la modernez culinaria) y zamparse luego una buena ración de piruletas hechas con nuestras manitas inexpertas.

Pero acordaos de llamar al museo y reservar plaza, porque si no os encontraréis las puertas cerradas. Y si os lo montáis bien, quizás salís de allí con plan nocturno-festivo, ya sabéis lo que se cuenta del chocolate y la sensualidad.

Taller de piruletas
Sábados a las 12 y las 17 h, y domingos a las 12 h
Precio: 15 euros por persona
Museu de la Xocolata

Museu de la Xocolata ( Ver plano )

Carrer del Comerç 36
Tel: 932687878
Web: www.pastisseria.com

Pasear por este antiguo convento agustino reconvertido en museo del placer gastronómico es una experiencia completa: la boca se hace agua, los ojos chiribitas y el intelecto queda saciado.