Jueves, 31 Enero 2008

Terror y seducción, Chiho Aoshima en ¡Kawaii! Japón ahora

por María Padín
Mi primera infancia la compartí con una niña de flequillo rebelde, mejillas siempre arreboladas y mirada extasiada que demostraba un amor y bondad ilimitados dispuesta a manifestarlos a la mínima de cambio y con un mozalbete acompañado por un mono en búsqueda de una madre que desaparecía sin ton ni son de los lugares más remotos y peregrinos. Heidi y Marco, mi primera aproximación al dibujo nipón, eran de un trazo naif y empalagoso hasta la extenuación, pero nadie me negará que parecían estar bajo influjo de psicotrópicos y opiáceos como mínimo.

Ahora que ya estoy en mi cuarta o sexta infancia (lo siento, perdí las cuentas), las tornas cambian, ya que la nueva artista que pasa por el ciclo ¡Kawaii! Japón ahora, Chiho Aoshima, me brinda la oportunidad de contemplar unas obras en las que la morbosidad y la decadencia juegan un papel primordial. Esta muestra, titulada Terror y seducción, aúna belleza y deformidad, refinamiento y horror.

En una revisión a la japonesa del motivo Eros y Thanatos, cuerpos femeninos recién salidos de la pubertad aparecen en lugares inhóspitos, en actitudes bandage, a mitad de camino entre la pesadilla y un paraíso apocalíptico. Y este erotismo sádico nos seduce de igual manera que sus calaveras mórbidas en las que la vida explota mediante el brote de una vegetación lujuriosa y representativamente japonesa.

Sus creaciones, de colores ácidos, surgen de la paleta gráfica y la pantalla del ordenador, pero ahora también nacen de la aplicación de técnicas milenarias: el zumo de palo santo y el pan de oro. Esta imbricación de lo ancestral con lo digital, de lo onírico con lo terrorífico crea una atmósfera hipnótica que logra arrebatarte.

Terror y seducción, de Chiho Aoshima
Hasta el 24 de marzo de 2008

Fundación Joan Miró
Parc de Montjuïc, s/n