Martes, 9 Octubre 2007

Petit Plaisir: Grandes placeres de chocolate en Barcelona

por Ivana Muntán
Ya estamos otra vez. Es que no aprendo. -El lunes empiezo la dieta- es mi frase favorita. Lástima que sea la mentira más grande que mis labios pronuncian una vez tras otra desde que tengo uso de razón y no me caben los 501 que llevaba cuando tenía 17 años.

No soy ninguna mentirosa y no es culpa mía que no pueda cumplir el propósito de cada fin de semana. ¿Quién les manda infestar Barcelona de las más selectas y deliciosas bombonerías que jamás haya visto? Antes, en mis paseos por la ciudad, conseguía evitar la tentación suprema y sólo me abalanzaba sobre alguna gominola que otra, pecata minuta. Ahora el pecado se triplica (por decir algo) cuando me doy de bruces con una tienda como Petit Plaisir. El chocolate belga me gusta, ya ha quedado claro, pero si encima me lo envuelven con ese maravilloso packaging del que casi da miedo desprenderse (digo casi porque cuando se trata de chocolate, ni la caja me para), entonces la muerte del propósito está asegurada.

Petit Plaisir es una tienda con mucho encanto. Las rosas de chocolate son el regalo perfecto, 18 láminas de chocolate cubiertas de frutos secos y especies acompañadas por una rosa de chocolate blanco relleno de praliné. Las trufas son una especie de perdición en la que da gusto perderse (valga la redundancia): rellenas de mojito, maracuyá, cuba libre, piña colada, margarita, lima, albaricoque, fresa y mango.

El consuelo me llega al divisar la línea de productos sin azúcar, bajos en calorías y aptos para diabéticos. ¿Puedo permitírmelo? ¿Será este lunes cuando diga mi primera verdad en este asunto?

En DolceCity Barcelona: Petit Plaisir