Viernes, 28 Septiembre 2007

Caelum, el cielo en la tierra

por María Padín
No, no soy exagerada. ¿Se imaginan un establecimiento que se haya asentado en olor de santidad? Pues para mí eso es Caelum, tienda y cafetería de delicatessens elaboradas en conventos y monasterios. En la interpretación estrictamente literal, ya que huele a recinto santificado a los placeres, pero también en el sentido figurado de la expresión, ya que sus manjares sólo pueden recoger fama y reputación justificada allá donde sean catados.

Nada más entrar, se respira paz y sosiego. Sólo faltan las monjas cantando maitines para creer que te encuentras en el refectorio de un convento. Mires por donde mires encuentras una delicia que te hace la boca agua. Dulces, mermeladas, quesos, licores, peladillas y bombones, a cual más apetitoso. Y todos elaborados por las manos sabias y diestras de los hombres y las mujeres dedicados a Dios.

Además de la tienda abastecida por la despensa de los religiosos, disponen de una coqueta cafetería en la que poder extasiarte con algunos de los pastelitos que ofertan. Las mesas se extienden por la planta superior en un ambiente de luz matizada y con ventanales a una de las calles más añejas de Barcelona, y bajan hasta el sótano. Aquí, reina la intimidad y la piedra, no en vano fueron los antiguos baños públicos hebreos. En invierno, algunos asiduos tienen la suerte de calentarse con su caldito recién hecho.

Si la vida eterna tiene algo que ver con la explosión de júbilo de placer para los sentidos de Caelum, muchos se replantearán sus creencias.

En DolceCity Barcelona: Caelum