Viernes, 13 Julio 2007

El lujo de dormir: YVES DELORME

por Ivana Muntán
Todos tenemos nuestras manías y desde muy pequeños sentimos predilección por unas sábanas, una colcha o una manta de la que no queremos prescindir. Me vienen a la memoria aquellos padres esforzados que, cuando tienen que dejar al niño en casa de los abuelos, llevan consigo la manta preferida del pequeño para que no sienta extraño o simplemente porque la niña, en este caso, ¡no va ningún lugar sin su mantita rosa!. Mi madre tuvo que luchar ferozmente cada vez que compraba unas nuevas sábanas más a la moda. Yo aún conservo dos juegos de sábanas que ella quería tirar (¡pecado mortal!), sábanas que con los años (creo que tienen más de 25) han ido perdiendo un poco el color pero no han perdido su suavidad y su tacto.

En ocasiones, dormir es un lujo. Yves Delorme, consciente de ello, fabrica una línea de ropa de cama en la que dormir es un placer para los sentidos. No es lo mismo poner un pie en una cama cualquiera, que ponerlo en una cama recién hecha con sus sábanas de algodón egipcio perfectamente estiradas. La calidad del hilo es muy importante, con un hilo más fino como el del algodón egipcio se puede producir una tela más fina, suave y flexible.

Mientras me paseo por el local de la Avda. Pau Casals no puedo evitar tocarlo todo (como diría mi madre: ¡no se te puede llevar a ningún lado!). Reflexiono y concluyo que tener todas las sábanas de algodón egipcio es un lujo que no está al alcance de cualquier mileurista que se precie, pero, creedme, la carta de los reyes magos obra milagros en este sentido.

Una de las cosas que ha logrado sorprenderme: Las velas. Como tienen el misterioso secreto de conservar su aroma constantemente mientras arden, ya no tengo que tener un cajón reservado para almacenar la cantidad de velas de olor que gasto cada semana.

En DolceCity Barcelona: Yves Delorme

Yves Delorme ( Ver plano )

Avinguda de Pau Casals 9
Tel: 934143260
Web: www.yvesdelorme.com

Reflexiono y concluyo que tener todas las sábanas de algodón egipcio es un lujo que no está al alcance de cualquier mileurista que se precie, pero, creedme, la carta de los reyes magos obra milagros en este sentido.