martes, 31 agosto 2010

Les Chalet des Iles en París, un restaurante en medio de una isla

por Marta Reig

Este restaurante está situado en un emplazamiento verde y natural, en medio de la isla del lago del Bois de Boulogne, uno de los parques más grandes y salvajes de París.

En el lago Inférieur del Bois de Boulogne, un inmenso parque natural situado en el 16 arrondisement de París, se encuentra uno de los restaurantes más bonitos que he conocido nunca. Se trata de un chalet de estilo suizo que Napoleón III compró como regalo a su esposa, la emperatriz Eugénie, a mediados del siglo XIX. Fue desmontado y transportado en tren hasta la isla Inférieur (que curiosamente, vista en un mapa aéreo, es la isla situada en la parte superior del lago), un paisaje de ensueño, verde y muy nartual, lleno de flores y arboles centenarios.


El chalet estuvo muy de moda durante el Segundo Imperio, cuando se convirtió en un café literario que era frecuentado por personalidades como Proust o Zola. Unos años más tarde un incendió destruyó el chalet, pero rápidamente fue reconstruido, respetando su estilo original.


En 2001 el restaurante fue remodelado: se le añadió un balcón y se adecuaron todos los espacios de recepción
. La decoración es uno de los puntos más interesantes de este curioso restaurante: una bonita chimenea central, papel en las paredes, luces tenues, fotos antiguas del chalet... estos detalles crean un ambiente relajado y acogedor que te hace olvidar que te encuentras en una de las ciudades más ajetreadas del mundo.


En invierno el chalet se utiliza para bodas, celebraciones y cenas. En verano su terraza es su principal atractivo: vistas al lago rodeados de mucho verde, pajaritos y algún que otro animal. Para llegar hasta el chalet hay que coger un barquito que tarde menos de 1 minuto en llegar a la isla, y que es gratuito para los comensales. Este detalle hace que el restaurante sea aún más especial ¿cuantos lugares conoces cuyo acceso se haga a través de un barco?


La comida es francesa, los precios no son demasiado elevados para tratarse de un restaurante de este estilo (unos 50 euros por persona) y el personal es atento y muy amable. Un lugar que recomiendo a todos aquellos que vivan en París y busquen un lugar especial y diferente para celebrar un cumpleaños, un aniversario o una boda. Y también un restaurante que encantará a los que visiten París y quieran conocer un sitio diferente.

Para llegar hasta el chalet hay varias opciones: se puede coger un taxi (unos 15 euros desde el centro de París) e indicarle al conductor que nos deje en el parking que está en frente de la isla Inférieur del lago del Bois de Boulogne. También se puede acceder en metro, Rue de la Pompe (línea9) o en tren o RER, Avenue Henri Martin (línea C), y habrá que caminar unos 10-15 minutos hasta llegar al lago.

En DolceCity París: Le Chalet des Iles



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lunes, 30 agosto 2010

Zapatillas Bensimon, las 'Victorias' francesas, de moda en París

por Marta Reig

Las creó Serge Bensimon en 1980 y desde entonces son las zapatillas básicas que cualquier francés tiene en su armario. Cómodas, resistentes, bonitas y baratas, son un 'must-have' cada temporada.

La historia de estas zapatillas se remonta a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando el abuelo de Serge Bensimon se lanza a la importación de ropa de segunda mano americana. En 1980 su nieto coge el relevo y crea un par de zapatillas inspiradas en el calzado del ejército: así nacen las hoy míticas 'tennis Bensimon', de lona y con puntera de goma blanca, que poco a poco se convierten en el calzado básico de los franceses.


Son cómodas, resistentes, baratas (20€ aproximadamente), se pueden lavar en la lavadora y además nunca pasan de moda. Son como las Converse americanas, o las Victorias españolas, todos tenemos algunas en nuestro armario. Las Bensimon son unas zapatillas para todos los días, que pegan con todo y que se han convertido en un 'must-have' de cada temporada en Francia gracias a una red de distribución selectivo y a un marketing inteligente.


Aunque la zapatilla clásica es la de cordones, con los años han ido surgiendo nuevos modelos: tipo bailarina, de bota, con un lazo, una goma, un botón... pequeños detalles sutiles que amplían el catálogo Bensimon, pero siempre permaneciendo fiel al espíritu sencillo y básico con el que fue creada esta zapatilla. Cada año se crean además ediciones limitadas, que se venden durante una o dos temporadas. Este año, por ejemplo, han diseñado la zapatilla Liberty, con pequeñas flores azules, marrones o rojas estampadas sobre la loneta.



Chicos jóvenes, hombres, mujeres, niños, adolescentes... todos llevan zapatillas Bensimon en París. Sólo hay que fijarse en los pies de los parisinos cuando vas por la calle. En la tienda de Bensimon Collection "Autour du Monde", situada en la calle Francs Bourgeois, podrás encontrar todos los modelos y colores que actualmente están a la venta.

En DolceCity París: Autour du Monde



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viernes, 27 agosto 2010

Lipault; el universo de las maletas plegables, en París

por Marta Reig

Una maleta ligera, resistente, con 4 ruedas... y plegable! Son la maletas Lipault, una firma especializada en fabricar maletas plegables, que podrás guardar en cualquier armario de la casa.

Cuando viajamos a una ciudad donde sabemos que vamos a hacer compras... ¿qué metemos en la maleta? Pocas cosas, para que quede espacio para las nuevas adquisiciones. Una buena opción para los más consumistas es llevar una maleta extra, pero no resulta práctico viajar con una bolsa vacía. La solución podrían ser estas maletas plegables que he encontrado en una tienda de París.


Se llama Lipault y es una marca francesa especializada en maletas ligeras o lo que sus creadores denominan "peso pluma". Desplegadas, parecen maletas normales de gran capacidad, con ruedas y fabricadas con una material resistente como la loneta. ¿Quién podría imaginar que una maleta podría ocupar tan poco? Son una buena idea para viajar con bolsas adicionales, pero también para los que vivimos en casas pequeñas que no tenemos sitio para guardar estos enormes bultos.


Hay varios modelos: de cabina, de tamaño medio, para una semana, neceseres, mochilas... y de todos los colores que puedas imaginar: en rosa chicle, amarillo, azulón, verde pistacho y los clásicos colores de maleta como negro, rojo o marrón.


Todas las maletas tienen 4 ruedas multidireccionales con rotación de 360º (una vez que has llevado una maleta con 4 ruedas no puedes vivir sin ellas) y todas incluyen una bolsa transparente para guardarla en el armario. ¿Los precios? Razonables, una maleta Lipault de cabina puede ser tuya desde 129 euros.


También existen modelos no plegables e igualmente ligeros y resistentes. En tu próximo viaje a París, llévate una maleta única. Serás la envidia de todos!

En DolceCity París: Lipault



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jueves, 26 agosto 2010

Aigle en París, botas de agua... y mucho más

por Marta Reig

Botas de agua de todos los colores, tamaños y formas en esta tienda de París especializada en ropa y complementos para la lluvia. El universo katiuska, en Aigle, una firma que nació en el siglo XIX.

En esta ciudad uno no es capaz de sobrevivir sin unas buenas botas de agua. Son imprescindibles porque en París llueve una media de 3 días por semana. Por eso llevo varios meses buscando unas katiuskas que no sean las típicas Hunter, ya que son algo caras, y por fin he encontrado una tienda que ofrece una enorme selección de botas de agua.


Se llama Aigle y es una firma francesa creada por un americano a mediados del siglo XIX. Hiram Hutchinson, junto a un tal Charles Goodyear (¿tendrá algo que ver con los neumáticos?), son dos amigos emprendedores amantes del caucho o "caa ou tchou" ("árbol que llora" en indio) que dedicen crear una compañía para fabricar zapatos, botas y ropa a partir de un material: el látex elástico. En 1853 Hutchinson desembarca en Francia y crea "La Compañía del Caucho Ligero" (La Compagnie du Caoutchouc Souple), que produce a gran escala zapatos e impermeables de este material. Más tarde rebautiza a su empresa con el nombre Aigle, en honor al águila americana.


Durante los años 20 y 30 las jóvenes francesas comienzan a llevar zapatos de caucho y en los 60 ya llevan faldas cortas con botas de agua. ¡La revolución katiuska comienza! Desde entonces, Aigle ha creado en su fábrica de Châtellerault todo tipo de calzado urbano y profesional. En 1972, las botas de marinero, azules con rayas azules, que Marc Pajot llevó durante los Juegos Olímpicos de Munich. En 1973, Aigle inventa l'Ecuyer, una bota de caucho que parece de cuero, la más vendida del mundo en la época.


Hoy en día, en las tiendas Aigle se encuentran las botas de agua más variopintas del mercado: altas con ribetes de colores, con hebillas, cortas tipo marinero, estampadas, botines... la oferta más extensa que jamás he visto, y a precios bastante normales (las botas cuestan entre 30 y 60 euros).

También fabrican chubasqueros, pantalones impermeables, ropa con un toque marinero y todo lo que puedas imaginar para protegerse de la lluvia y de los fenómenos de la naturaleza. Si este año no te quieres mojar, necesitas hacer una visita a esta tienda de París!.

En DolceCity París: Aigle



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jueves, 19 agosto 2010

Yellow Korner París, una tienda-galería de fotografía artística

por Marta Reig

"Yellow Korner es a la fotografía artística lo que Taschen es a las bellas artes". Así se define esta galería de París que vende fotografías originales numeradas a precios más que asequibles.

En 2006, dos jóvenes apasionados de la fotografía decidieron crear Yellow Korner, un nuevo concepto de galería de arte - tienda donde se puede adquirir ejemplares de fotografías artísticas originales, y numeradas, a muy buen precio. Su objetivo es el de acercar a todo el mundo la fotografía artística, hacerla accesible a los coleccionistas, aumentando el número de ejemplares de una foto original. Así, en lugar de proponer 10 copias de una foto a 5000 euros, Yellow Korner decidió editar 1000 copias por 50 euros cada una.


La tienda está situada en un gran patio interior de la calle Francs Bourgeois, en el corazón de Le Marais. A primera vista este espacio diáfano con grandes ventanales parece una galería de arte: paredes negras, dependientes vestidos del mismo color, y fotos de diferentes tamaños colgadas por todas partes. Pero en realidad la tienda no tiene nada que ver con una galería al uso. Aquí cualquier persona, ya sea un aficionado o un profesional, puede hacerse con una fotografía original.


En Yellow Korner se mezclan fotos de reconocidos artistas con las de fotógrafos emergentes y los precios van desde 25 a 1500 euros. Tienen fotos famosas que todo el mundo conoce, como un retrato de Hitcock, la llegada del hombre a la Luna o fotos en blanco y negro de París. Pero si curioseas un poco entre los cajones con fotos encontrarás curiosas capturas de Serge Gainsbourg bailando con Jane Birkin, las composiciones fotográficas de Alastair Magnaldo, que reproducen una sugerente atmósfera onírica o los paisajes aéreos del artista Yann Arthus-Bertrand.


Aunque es posible hacerse con una enorme foto de 120 x180cm, también hay mucha variedad en fotografías pequeñas, de 20x20cm, que caben en cualquier maleta. Un lugar a visitar si eres aficionado a la fotografía.

En DolceCity París: Yellow Korner



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martes, 17 agosto 2010

Souvenirs de París: la Torre Eiffel en todas sus versiones

por Marta Reig

En París, cualquier cosa es susceptible de convertirse en una Torre Eiffel: peluches, llaveros, imanes, colgantes... aunque entre tanta horterada también he encontrado algún souvenir interesante.

En París, los souvenirs son bastante horteras. La Torre Eiffel es la protagonista por excelencia de todos los recuerdos que se venden en kioskos y tiendas de souvenirs. Si paseas por las zonas turísitcas de París durante una tarde puedes contar miles de torres: en bolsos, llaveros, colgantes, imanes, paraguas, camisetas... e incluso de cartón, para montarla tú mismo. ¡Nunca un monumento tuvo tanto éxito! El resto de emblemas de París parecen marginados a su lado.


Clásica tienda de souvenirs parisina
Entre tanta Torre Eiffel también he encontrado algún souvenir interesante, que merece la pena comprar: un paraguas de diseño cuyo estampado reproduce todos los monumentos de París, un libro de dibujos pintados con acuarela de los tejados de la ciudad, un bolígrafo con forma de baguette o una cajita para guardar las joyas de aire vintage.

La Torre Eiffel, en varios tamaños y colores. Protagonista absoluta de este escaparate

También hay algunos regalos muy frikis que me han dejado boquiabierta: el perfume que llevaba Napoleón I, una peluca con los colores de la República o unos palitos para sujetar la bola de golf, con forma de Torre Eiffel.


Gracias a la visita de mi hermano me he hecho con una extensísimo catálogo de fotos de los souvenirs más clásicos, frikis y curiosos de París. Pincha en la galería de fotos:



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jueves, 12 agosto 2010

Fragonard, perfumería y regalos con encanto en París

por Marta Reig

Tienda francesa mítica, especializada en productos perfumados y accesorios textiles. La empresa fue creada en 1926 en la Costa Azul, para dar a conocer a los turistas los olores de la Riviera .

La historia de Fragonard comienza a principios de siglo en Grasse, una ciudad de la Costa Azul francesa. El creador de la firma decide rendir un pequeño homenaje a la ciudad donde vive y bautiza a su pequeña empresa de perfumes con el nombre del pintor francés Fragonard, que nació en Grasse.


Su idea es crear una tienda de productos perfumados para que los turistas descubran los olores y los encantos de la Riviera. Poco a poco la empresa fue creciendo y los secretos se fueron heredando de generación en generación. La pasión por la creación de perfumes, el respeto por las recetas tradicionales y la perseverancia por posicionarse como una firma única han hecho posible que hoy en día Fragonard sea una casa de perfumes y productos para el hogar de reconocido prestigio en todo el mundo.


En París hay varias tiendas Fragonard y todas ellas tienen un encanto especial. No sólo son especialistas en las esencias y perfumes realizados de manera tradicional, sino que además desde hace algunos años la marca se ha hecho famosa por sus accesorios textiles. Vestidos de seda con estampados exóticos, colchas de flores, sábanas de algodón con bordados, manteles, cojines y bolsitas de tela para llevar zapatos, joyas, fotos... decoradas con diferentes dibujos.


También ofrecen una buena selección de pequeños detalles y regalos como jabones, babuchas, cajas de paja, vasos, bolis... todos con un aire muy exótico, y muchos de ellos con la Torre Eiffel u otras ilustraciones muy chic. Si te gustan los perfumes y los regalos especiales y únicos, Fragonard te encantará.

En DolceCity París: Fragonard



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miércoles, 11 agosto 2010

Montmartrobus, un bus no-turístico para deplazarse por Montmartre

por Marta Reig

El Montmartrobus es un autobusín pintoresco se pasea por la colina de Montmarte a gran velocidad.Aunque está pensado para los habitantes de la zona, es una buena manera de conocer este barrio de París

Todo aquel que visita París sabe que no puede dejar de hacer una visita a Montmarte. Ver el Sacre Coeur, dar una vuelta por la plaza de los pintores, hacerse una foto en el bar de Amélie, ver el estudio de Picasso, subir y bajar por la Butte, comer en el Moulin de la Galette... ser turista es agotador, y en la única colina de París el cansancio se duplica ya que hay que subir y bajar escaleras y cuestas bastante pronunciadas.


Por eso, una buena opción para conocer la zona más bohemia de la ciudad es este pequeño autobús con nombre gracioso: el Montmartrobus. Es un bus eléctrico de pequeñas dimensiones, parece de juguete. Y es que, si fuera más grande, no cabría por las estrechas calles de Montmartre. Como bien indica su nombre se pasea por la colina de Montmartre y, aunque pueda parecer un transporte turístico, lo cierto es que son más parisinos los que cogen este autobús que turistas. La razón es que en Montmarte viven muchos ancianos y el metro de la zona, Abesses, no está en lo alto de la colina. Los que viven arriba se desplazan con el Montmartrobus. El ticket cuesta lo mismo que un trayecto de metro, y también sirve el Passe Navigo Découverte, el abono de transporte para turistas.


Este autobusín pintoresco se pasea por Montmartre a gran velocidad, esquivando turistas y pintores, japoneses con cámaras y señoras con baguettes. Este barrio de París es uno de los más turísticos de la ciudad (y del mundo) y por eso muchos de sus restaurantes, plazas y tiendas están concebidas para los turistas. También hay mucho bohemio que juega a ser de aquí, y logra confundir a los turistas.


A pesar de todo esto, los montmartrois de toda la vida han conseguido que algunas zonas del barrio sigan siendo genuinas. Si sientes curiosidad te recomiendo que te olvides de los puntos clave que salen en la guía y simplemente te pierdas por sus calles, sobre todo por las que están detrás del Sacre Coeur.

Encontrarás las viñas de Montmarte, restaurantes y cafés llenos de franceses, pequeños cines, salas de teatro y hasta seguro que te cruzas con algún artista de verdad. En el Montmartrobus puedes hacer un tour rápido para ver el barrio tal y como es, desde la comodidad de un asiento de autobús. Fíjate en las calles vacías por las que pasarás y cuando bajes date un paseo por allí andando. No te decepcionará.


Mi recomendación es coger el bus en la primera parada, en la plaza de Pigalle, y bajarse en alguna de las paradas del barrio de Lamarck, la parte trasera de la colina, que aún sigue siendo Montmarte. Si quieres ver algunas fotos que hice desde el Montmartrobus pincha en la galería de fotos:



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viernes, 6 agosto 2010

Hotel Jules, un hotel de diseño en el centro de París

por Marta Reig

Si buscas un hotel cómodo, bien situado y que además sea bonito, toma nota. El Hotel Jules es uno de los alojamientos más recomendables de París, situado a tan sólo 10 minutos de la Ópera.

EL interiorismo de este 4 estrellas está inspirado en el diseño del los años 50, 60 y 70. El lobby, las habitaciones, la decoración, los objetos... todo está cuidado al detalle y ha sido diseñado especialmente para el hotel, hasta los mapitas de la zona que te dan en recepción.


En la entrada hay un sillón alargado tipo años 50 que parece sacado de un cadillac gigante, cerca de la recepción encontrarás la capsula Internet, un sillón años 60 blanco donde puedes mirar tu correo, y justo detrás, una estantería caótica con algunos libros que puedes coger mientras esperas que tus acompañantes bajen a desayunar.


Las habitaciones son tal y como salen en las fotos de la página web; con papeles en las paredes, detalles como espejitos, lámparas de diseño o labios estilo Dali, el emblema del hotel. Los baños, modernos y muy cómodos, disponen de un espejo de cuero negro impermeabilizado con huecos para dejar el cepillo, las cremas... y que han sido diseñados inspirándose en los neceseres de viaje vintage de nuestros padres.


El hotel está situado en la rue Lafayette, cerca de 3 barrios de París muy diferentes. Por un lado, la zona de Ópera, donde puedes ir de compras a Galeries Lafayette, Repetto, Printemps, Uniqlo...


Por otro lado está Rue des Martyrs, una zona con pequeñas tiendas independientes como Les Cakes de Bertrand o Pa Design, donde también encontrarás mercados, floristerías, cafés... todo muy de barrio. Desde el Hotel Jules también puedes visitar la zona de los Grands Boulevards, donde hay cines y los pasajes y galerías cubiertas más bonitas de la ciudad.


Disponen de 6 suites de lujo y el precio de las habitaciones varía según la disponibilidad y la época del año: puedes pagar desde 100 a 300 euros. Visita su web para más información.

En DolceCity París: Hotel Jules



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jueves, 5 agosto 2010

Café de la Paix, un café con historia frente a la Ópera de París

por Marta Reig

Con 150 años de historia, el Café de la Paix es uno de los restaurantes más representativos de París. Situado en la planta baja del Hotel Intercontinental, es un lugar de visita obligada.

El Café de la Paix no tiene pérdida: sitúate delante de la Opera de París y busca un edificio haussmaniano que hace esquina, con toldos verdes y detalles dorados. Si te apetece tomarte un aperitivo en un lugar único estás en el lugar perfecto, pero no nos vamos a engañar, un café aquí cuesta un ojo de la cara... aunque merece la pena hacerlo sólo por disfrutar de sus increíbles vistas a la Ópera Garnier.


El interior es un restaurante que ofrece menu por unos 43 euros para comer o cenar. El chef, Christophe Raoux, antiguo jefe ejecutivo del grupo Alain Ducasse, define su cocina como "clasica comtemporánea" y elabora platos con productos de temporada y un menú que cambia todas las estaciones.


El Café de la Paix abrió sus puertas en 1862 como parte del Grand Hotel de la Paix, un espacio que se creó para recibir a los visitantes de la Exposición Universal de 1867. Pronto se convierte en un café de lujo, frecuentado por escritores y artistas. Durante la Belle Epoque se organizan proyecciones cinematográficas en el interior, algo modernísimo en aquellos tiempos. Las sesiones duraban 3 horas y media y la entrada costaba 1 franco. Durante esta época el Café de la Paix recibe a importantes clientes como el Rey Alfonso XIII de España, el Sha de Irán, el Príncipe de Gales...


En 1918 el Café es testigo del desfile de las tropas aliadas en las calles de París. A mediados de siglo el gran cafetero turco Ali prepara cafés con una curiosa máquina de cristal: los apasionados del café se dan cita en el Café de la Paix. En 2002 se renueva el espacio: se mantiene el interiorismo clásico pero se arreglan los frescos y se añade mobiliario más íntimo.


Hoy en día el Café de la Paix es un emblema de París. Por su historia, por su emplazamiento, por su clientela y por haber sido testigo de la historia de la ciudad durante más de 1 siglo. Lo reconocerás porque siempre está lleno y por su color verde oscuro: las sillas típicas, los toldos, las sombrillas, los delantales de los camareros... todo está teñido de este color. ¿Quieres ver algunas fotos? Pincha en la galería

En DolceCity París: Café de la Paix



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