miércoles, 1 febrero 2012

Banana Republic llega a los Campos Elíseos de París

por Marta Reig

"Lujo accesible", así es como definen a Banana Republic sus creadores. La firma americana desembarca en los Campos Elíseos de París. Una tienda preciosa con prendas interesantes.

Fue el pasado diciembre cuando la hermana pequeña y chic de The Gap se instaló en una de las avenidas más famosas del mundo. Hace una par de semanas, y con cierto recelo, fui a hacerle una visita, no sabiendo si lo que allí encontraría me gustaría o no.

La primera (y última) vez que entré en una tienda Banana Republic fue en 1993 y, entonces, todo lo que no fuera Zara me fascinaba. Pero desde entonces mucho ha cambiado, y he conocido tantas nuevas firmas que no sabía si mi buen recuerdo se debía a la emoción de entrar en una tienda que no existía en España o a que realmente lo que vendían me gustaba. De mi primera en los '90 aún conservo un pijama, que me he negado a tirar porque está como nuevo, y porque me sigue gustando. Así que a los Campos Elíseos, cual turista, me dirigí para ver de cerca Banana Republic.


La primera impresión fue buena: el interiorismo de la tienda me encantó. Suelos de mármol blanco con detalles negros, una escalera majestuosa, un ascensor retro y decoración art decó. Limpio, luminoso y amplio. Al entrar hay una pequeña planta (300m2) que sirve como aperitivo y donde se exponen las prendas estrella de la marca. Bajamos por la gran escalera de caracol de hierro y encontramos un mueble de madera de aire vintage donde están expuestos los zapatos de tacón, rebajados, de la colección que la firma hizo homenajeando a la serie Mad Men. Me pruebo todos y, a pesar del tacón asesino, son comodísimos. ¡Los quiero todos!


Sigo dando una vuelta por esta enorme planta de 1100m2 situada en el subsuelo y, para mi sorpresa, aún tienen un montón de prendas rebajadas, aunque desgraciadamente no quedan ninguna de la colección Mad Men. A pesar de que las rayas marineras y el color coral de la nueva colección me quieren atrapar, sigo por la parte de las solees, y encuentro varias prendas que me gustan. Pantalones de pinzas, camisas y camisetas y varios vestidos de fiesta. Aunque quedan pocas tallas, no hubiera tenido problemas en fundir visa. Me pruebo varias cosas y los dependientes son amabilísimos, como dicta la filosofía de venta "made in USA".


La sección de hombre ofrece trajes a medida y varias prendas "mágicas" que aseguran no hay que planchar. Me acuerdo de la escena de la peli de los 80 "El Secreto de mi éxito" en la que Michael J. Fox, un joven business man de gran Manzana, llega al trabajo con unos chinos y para la sopresa de todos y en un intento de defender su atuendo sport, dice que son unos nuevos pantalones de traje que no hay que planchar. Parece que la idea tuvo su público en los Estados Unidos.


Tras evaluar la sección de rebajas me merezco una vuelta por la nueva colección. Son prendas de corte clásico, elgantes y no demasiado arriesgadas, para mujeres que apuestan por las piezas básicas con un toque de tendencia. Americanas de rayas, vestidos de algodón, faldas tubo, pantalones pesqueros, vaqueros rectos y un montón de camisetas y camisas básicas. La diferencia principal que veo con la ropa europea (el lugar de fabricación no es) es que los materiales son mucho más prácticos, duros y resistentes. Algodón, cashmere y sintéticos que dan buenos resultados, de esos que aguantan lavadora y secadora. Los precios, para mi sorpresa, no son muy elevados. Supongo que el cambio de decenio (dos veces) tiene algo que ver...


Al ir a pagar (si, caí) me informan de que tengo 90 días para cambiar o devolver el producto. Una pasada. Además me hacen "cliente privilegiado" cuando relleno mi mail en una máquina. Al día siguiente me mandan un mail con un 15% de descuento en mi próxima compra.


Una tienda bonita a tener en cuenta, que ofrece prendas interesantes, a buen precios y que a priori parecen de calidad. ¡La añado ya a mi lista de favoritos!

En DolceCity París: Banana Republic

jueves, 26 enero 2012

Diptyque, perfumería desde 1961, en el Blvd St Germain de París

por Marta Reig

El 34 del boulevard St Germain no es sólo la boutique de esta casa de perfumes parisina. Es además una sublime colección que rinde homenaje a los aromas y la historia de en este lugar.

La historia de esta emblemática boutique de aromas y perfumes se remonta a 1961. Nos teletransportamos al número 34 Boulevard St Germain, un lugar clave donde tres amigos de espíritu creativo, la arquitecta de interiores Christiane Gautrot , el pintor Desmond Knox-Leet pintor y el decorador y administrador de teatro Yves Coueslant, se asocian para crear una boutique donde exponer sus creaciones textiles.


Su estilo único transforma poco a poco la tienda en una suerte de bazar chic donde se encuentran objetos insólitos que traen de sus viajes por el mundo. Se trata de un lugar como ningún otro, donde sus creaciones no tienen más límites que su insaciable curiosidad y su gusto por las cosas bellas.


En 1963 comienzan a explorar su pasión por los aromas, cuando deciden crear una colección de velas perfumadas de los mismos colores que los complementos textiles que venden. Son todo un éxito. En 1969 deciden abrirse camino en el mundo de los perfumes y crean su primer aroma enfrascado, al que llaman L'Eau (El Agua). Es el inicio de un gran repertorio de fragancias y velas famosas de renombre internacional. Su logo, unas letras negras bajo un fondo blanco encerradas en un óvalo, es la etiqueta distintiva de la casa. Sus fragancias son raras, exquisitas, y todas son unisex. Cuentan con 6 líneas de perfumes para el cuerpo, con todo tipo de productos como jabones, cremas, gel de ducha o kit de viaje. También disponen de 4 aromas para el hogar, en colecciones que engloban pastillas perfumadas, vaporizadores o velas perfumadas.


La tienda del número 34 del Boulevard St Germain, además de ser el buque insignia de la casa, se ha convertido en una especie de templo dedicado al universo Diptyque. Se trata de un espacio único decorado con papel pintado, cuadros, alfrombras, souvenirs… y donde los productos están expuestos en muebles vitrina de madera, del estilo de los que había en las farmacias antiguas.


En 2011, para celebrar los 50 años de Diptyque, los creadores se inventaron un juego creativo sin precedentes al que llaman "ladrones de olores" (como en el libro de Patrick Süskind,), y que consiste en encapsular aquellos aromas que se han respirado a lo largo de los años en esta emblemática tienda. El objetivo es crear una línea de productos en homenaje a la historia y los antepasados de este lugar.


Así surge la colección 34, que está formada por una serie de productos que esconden todo tipo de detalles tanto en su diseño como en sus aromas: una vela perfumada cuyo vaso de porcelana se ilumina cuando está alumbrada, un Eau de Toilette que tiene en el interior un tubo vaporizador que recuerda a las mechas de las velas Diptyque, la fragancia 34, elaborada con más de 40 materias primas y cuyo frasco tiene el fondo abombado, como la silueta de los prensadores de papeles que antiguamente se utilizaban en este lugar, y un jabón y un aromatizador de hogar en forma de pastilla ovalada, como el logo de Diptyque, para perfumar armarios y cajones. Una colección sublime destinada a los incondicionales de la firma y que representa la quintaesencia de la casa parisina.


En DolceCity París:
Diptyque



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martes, 24 enero 2012

Mokuba, boutique especializada en cintas y lazos, en París

por Marta Reig

Mokuba cuenta con 50 mil modelos de cintas de todos los colores, texturas, formas y anchuras que puedas imaginas. Un referente para los grandes diseñadores y los apasionados de la costura.

Mokuba es una de esas tiendas que te entran por los ojos. Especialistas en cintas de todas las formas, texturas y colores que puedas imaginar, es una compañía japonesa fundada en 1967. Dispone de 4 tiendas en todo el mundo (Tokyo, Nueva York, Barcelona y París) y su logo es un caballito de madera, que es lo que significa esta palabra japonesa.


La mayoría de sus clientes son diseñadores y profesionales de la costura como Galliano, Armani, Marc Jacobs o Ralph Lauren, quienes utilizan cintas Mokuba en sus diseños de pasarela, para que os hagáis una idea de la calidad y reputación de esta marca. También clientes "normales" hacen sus compras en Mokuba; los precios son algo más elevados de lo habitual, pero también la oferta, la calidad y la selección de tejidos es extraordinaria.

Y para los que, ni cosemos, ni somos diseñadores, Mokuba también resulta atractivo e interesante. Yo buscaba una cinta doble de terciopelo, y allí encontré lo que buscada, y además de varios colores, anchuras y texturas.


Se trata de una de las tienda favoritas de los parisinos y franceses aficionados a las labores y a la costura, y no hay revista o blog de esta temática que no dedique un espacio a Mokuba. Cuentan con más de 50.000 modelos, todos ellos diseñados y fabricados por la propia firma. Encontrarás rarezas como cintas de seda, lana o plumas, pero también las clásicas cintas de terciopelo, de algodón o de rayas.


Todas las cintas están expuestas en carretes, colocadas en unas estanterías diseñadas para su exposición. Es cómodo, práctico y además hace que la tienda sea un lugar único y curioso, lleno de colores. Su gran vitrina de cristal permite a todos los paseantes ver todos sus modelos de cintas en un sólo golpe de ojo. Y por supuesto, siempre hay alguien mirando. ¡Es una tienda espectacular!
En DolceCity París: Mokuba



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viernes, 20 enero 2012

Volute Corsets, corsés hechos a medida en este taller de París

por Marta Reig

Un lugar dedicado al mundo del corsé: no sólo son especialistas en la historia de esta prenda, sino que además diseñan y cosen modelos de todo tipo. Sólo admiten clientes bajo cita previa.

Aunque el corsé es hoy en día una prenda que relacionamos con los disfraces, el teatro o el cine, durante siglos fue un objeto de uso cotidiano de miles de mujeres en todo el mundo.


La primera aparición del corsé emballenado tiene lugar durante el Renacimiento, cuando sirve para moldear y poner recto el cuerpo de las nobles. Las mujeres del pueblo que quieren imitar a la clase alta también se los ponen, pero se trata de piezas más simples y menos rígidas, que acaban siendo objeto de burla por parte de los caricaturistas.


La Revolución Francesa da lugar a una breve desaparición del corsé, pero pronto surge un sujetador para el pecho muy sólido. A principios del siglo XIX vuelve, pero de forma totalmente diferente: se reduce el talle, y los senos ya no están aplastados, sino soportados y separados. En la segunda mitad del siglo XIX casi todas las mujeres ya llevan corsé, pero han desaparecido los tirantes y se han construido varillas verticales metálicas. Surge además el corsé corto y triangular. A finales de siglo el busto se alarga y hay una novedad: el color. La Belle Epoque trae cambios en la forma: el pecho es más bajo, la cerradura delantera es muy recta y rígida, y las nalgas se proyectan hacia atrás, y no hacia los lados.


Durante el siglo XX el corsé muerte lentamente: en los años 20 la mujer deja de marcar las curvas para satisfacer el look tubular de los años 20. En los años 50, Dior y su New Look, vuelven a enfatizar el talle y las formas naturales de la mujer. Sin embargo, la fabricación de corsés queda relegada a los teatros, el cine, los disfraces, la lencería atrevida… Durante los años 80 hace un tímido revival con cantantes como Kylie Minogue o Madonna, que no salía sin su bustier a cantar, pero no hace su gran comeback hasta este decenio, cuando grandes firmas y diseñadores como Vivienne Westwood, Christian Lacroix o Jean Paul Gaultier visten a sus maniquíes con estas prendas para sus desfiles.



Compañero inseparable de féminas durante siglos, más tarde considerado un instrumento de opresión, sin duda esta prenda cuenta la historia de la moda desde un punto de vista muy íntimo y personal.

El taller Volute está especializado en la creación artesanal de corsés a medida. También diseñan vestidos de novia y otras piezas únicas concebidas bajo demanda. Corsés góticos, fetiches, históricos, glamourosos, de cuento de hadas o de pin-up… sólo hay que imaginarlo para que las costureras de Volute lo hagan realidad, aunque también puedes apoyarte en los modelos que ofrecen: el corsé victoriano corto o largo, el de la Belle Epoque o el del siglo XVIII. Mira las fotos y adivina cual corresponde a cada época.


Para hacerse con uno hay que pedir cita, para que así sus asesores puedan dedicarte todo el tiempo que necesites y ellos puedan imaginar y/o diseñar el corsé de tus sueños.

En DolceCity París: Volute Corsets




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miércoles, 18 enero 2012

Schwartz's Burger, hamburguesas retro en este diner judío de París

por Marta Reig

En este diner de aire retro se comen unas de las mejores hamburguesas de París. Eso sí, son gigantes, así que hay que ir con hambre para llegar a los postres ¡Hablan maravillas de la tarta de queso!

Le Marais es el barrio gay de París. Pero además, como os conté en este artículo, también se trata del barrio judío de la capital. Entre tiendas de comida Khoser y comercios especializados en productos hebreos como librerías o joyerías, encontramos Schwartz’s Burger, un diner americano judío, al más puro estilo USA años '50. Para encontrarlo sólo hay que buscar los tubos de barbero de rayas azul y rojas que hay situados en la puerta.


Al entrar verás como hay un gran mostrador donde se expone la carne y los embutidos. Es la especialidad de este local y ofrecen la posibilidad de vender para llevar. Si prefieres disfrutar del ambiente retro, te recomiendo que comas en el restaurante. Aunque es cierto que los locales con este tipo de decoración están cada vez más de moda, y algunos respiran a plástico artificial, lo cierto es que Schwartz’s tiene algo diferente que lo convierte en un sitio casi genuino.


Las paredes están llenas de carteles de películas, de fotos del celuloide americano, de portadas famosas de periódicos… En las paredes, pegado a las mesas corridas con asientos de escay, hay un panel de metacrilato transparente donde los visitantes pueden colar su tarjeta de visita. Es un bonito álbum de visitas de toda la gente que ha comido aquí: cantantes, arquitectos, estilistas, peluqueras, contables…


El servicio es mega rápido y los camareros son muy agradables. La carta ofrece sandwiches club, onion rings y 11 hamburguesas. Están las clásicas: normal, cheesebuerger, veggie, bacon (ojo, al ser un restaurante judío el bacon es de pavo) y otras más especiales como la hamburguesa con mozzarella, con salmón, con queso de cabra o con pato. Bañadas en cheddar y huevo frito, aviso que son unas hamburguesas enormes y que vienen acompañadas de un montón de patatas fritas y un bol de ensalada de col. Si no tienes mucha hambre ¡no te la podrás acabar!. Por esta razón nunca he llegado a los postres, pero dicen que la tarta de queso es legendaria.


Como curiosidad, en el mostrador de la entrada venden queso Philadelphia, algo tan común en España, pero tan raro en Francia. Aquí no venden esta marca de queso cremoso. También encontrarás latas de bebidas americanas como Dr Pepper y bagels.


Un lugar para tener apuntado ya que resulta útil cuando estás por el centro y tienes hambre. Al ser tan rápidos, aunque el restaurante esté lleno, sólo tendrás que esperar unos minutos hasta que se libere una mesa.

Precio medio de un menú (hamburguesa, bebida y postre): 20-25 euros.

En DolceCity París: Schwartz's Burger

miércoles, 11 enero 2012

Boutique Maille, la mostaza de Dijon más famosa de Francia

por Marta Reig

¡Si no te gusta la mostaza no puedes ser francés! Eso me decían cuando llegué a París. Maille es la casa "mostazera" más famosa de Francia, donde puedes comprar o rellenar tus tarros de mostaza.

Si hay algo a lo que uno se debe acostumbrar cuando llega a vivir a Francia es a la famosa mostaza de Dijon…. y a su picor. Todos hemos caído: llegas a un restaurante y, mientras esperas tu plato, hay un tarrito de mostaza en la mesa. Como el pan está a mano, coges un trozo, lo untas bien, y te lo metes en la boca. Segundos más tarde te quedas sin aliento y te llora un poco un ojo, sensación que dura tan sólo unos segundos, pero de la que te acuerdas la siguiente vez que ves uno de esos tarritos asesinos en tu mesa.


Los franceses adoran la mostaza y no conciben una comida sin ella: ya sea como salsa de acompañamiento, de aperitivo o como ingrediente de alguno de sus platos. ¿Sabíais que es imposible encontrar una mayonesa en Francia que no tenga mostaza? Para ellos es uno de los ingredientes de una mayonesa básica.

Y lo cierto es que uno se acostumbra a todo, y por eso cuando como, siempre me pregunto… "¿dónde está la mostaza?" Para hacerse una idea de este fuerte tradición en Francia hay que fijarse en como, por ejemplo, existen palabras como "mostazero" (palabra que Word insiste en corregirme como montañero): aquel que se dedica a fabricar mostazas. Y es precisamente de un mostazero de quien voy a hablar en mi artículo de hoy.


Antoine Maille, el mostazero y vinagrero más reputado de todos los tiempos, abría en 1747 en París su primera boutique dedicada al universo de la mostaza. Pronto se convirtió en vinagrero de sus majestades imperiales de Austria y Hungría, más tarde pasó a ser distribuidor real: Catalina II de Rusia comía con sus creaciones. A su muerte, su hijo heredó el negocio y, desde entonces, sus diferentes sucesores han sabido conservar los valores iniciales y el savoir-faire de la casa.



Dispone de únicamente 2 tiendas en toda Francia: una está en Dijon, como no podía ser de otra manera, y la otra en París, en la Place de la Madeleine (a dos pasos de Ladurée). La clave de su éxito, a parte de sus 260 años de experiencia, son las notas que dejó apuntadas en un cuaderno y que aún hoy inspiran la creación de nuevas mezclas. Uno de los secretos que dejó escrito consistía en dejar envejecer los vinagres durante más de un año en troncos roble, contenedor ideal para que la mezcla absorbiera todos los matices de aroma y adquiriera un carácter sutilmente afrutado.


Hoy en día podemos encontrar todas las creaciones Maille en su boutique de París. Hay algunas tan inusuales como mostaza al basílico, de tomates secos y pimientos de Espelet, de chablis y morillas, o incluso de grosellas, de color rojo. Es curioso observar como cada frasco de mostaza tienen bien indicado el nivel de intensidad (¡gracias!). Pero lo más atractivo de la tienda es la posibilidad que ofrecen de comprar un tarro de gres tradicional y rellenarlo ahí mismo con sus dispensadores de mostaza, como si te estuvieran sirviendo una cerveza de barril. Son cuatro los sabores clásicos que ofrecen para recargas in situ: mostaza al vino blanco, mostaza de Chablis (con o sin trocitos de trufa negra) y mostaza a la antigua con Chardonnay.


Un auténtico templo dedicado a la mostaza que es sin duda alguna un lugar de visita obligada por los apasionados de este condimento.

En DolceCity París: Maille

martes, 3 enero 2012

La Maison du Savon de Marseille: jabones naturales, en París

por Marta Reig

Una tienda dedicada por completo al jabón de Marsella en todas sus versiones. Las pastillas perfumadas de jazmín, rosa, aloe vera o flor de loto son muy buenas para la piel, y para perfumar armarios!

Uno de los productos típicos franceses que más éxito tienen son los jabones de Marsella, un jabón tradicional a base de aceites vegetales que se fabrica en los alrededores de esta ciudad francesa desde el siglo XIV. En 1688, Luis XIV, introdujo una regulación que establecía que el uso del nombre Savon de Marseille sólo se podía utilizar si el producto había sido fabricado a partir de aceite de oliva y otros vegetales.


Esta tienda dedicada por completo a los jabones de Marsella cumple la antigua ley ya que sólo encontramos jabones fabricados con aceites naturales de oliva, de argán, de rosa…


La tienda es un auténtico templo dedicado a este producto y lo encontramos en versiones diferentes. Por un lado, los clásicos jabones rectángulares de diferentes olores como lavanda, rosa, aloe vera, frambuesa, verbena o leche. Además de ser buenos para la piel, las dependientas me dijeron que muchos clientes los compran para perfumar cajones y armarios.



También encontramos jabones curiosos, como el jabón d'écolier (de escolar), redondo y fijado a la pared con un aplique. Muy bonito y práctico para restaurantes y colegios, sólo hay que comprar las recargas y cambiarlas cuando el jabón esté acabado. Las "lonchas" de jabón de palma, el jabón quita manchas o el cubo de jabón, que además sirve como tarjetero de la tienda. Todos unos bestsellers.

Si lo que quieres es hacer un regalo puedes elegir entre las diferentes cestas compuestas con jabones de diferentes formatos, pero con el mismo perfume: coco, rosa, lavanda, limón… Cuentan con esponjas naturales, jabones con formas curiosas como patitos o flores, y bolitas de aceite para darte un baño. ¿El producto que más me gusto? El gel para darte un baño espumoso con olor a chicle y ¡con purpurina! Una maravilla. Una tienda ideal para llevar de vuelta un regalo típico, original y a buen precio.


En DolceCity París:
La Maison du Savon de Marseille



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viernes, 30 diciembre 2011

Talons Academy: aprende a caminar con zapatos de tacón, en París

por Marta Reig

En esta academia puedes aprender a caminar con unos vertiginosos tacones sintiéndote segura, elegante y cómoda. No sé vosotras pero yo... ¡Me despido de 2011 subida a unos taconazos!

Sí, has leído bien el título de este artículo, no es una broma. Talons Academy es, como su nombre indica, una escuela para aprender a caminar con tacones. Aunque a priori podríamos pensar que estos cursos no son serios, lo cierto es que esta academia tan peculiar ya tiene muchas seguidoras en París. Desde mujeres que se juntan para hacer una despedida de soltera (mucho más original que las clásicas despedidas que todas odiamos, con esos sombreros ridículos) o grupos de amigas que se apuntan para pasar un buen rato.



La Academia abrió en 2009 y sus impulsoras fueron Marine Aubonnet y Eugnénie Bret, dos apasionadas de los zapatos que repararon que la mayoría de mujeres no sabían andar con tacones. Además se fijaron en que muchas de ellas ni siquiera se daban cuenta de ello, ya que esta práctica no sólo consiste en calzarte unos y ponerte a caminar, sino saber como hacerlo sin perder glamour, sin ir con las piernas separadas, sin dar pasos de caballo ni de hormiguita… en definitiva, que parezca que has nacido con ellos y que, cada mañana, al elegir tu calzado, no has dudado ni un minuto en tu elección. En París se ven muchas mujeres con tacones que van en bici, corren tras en autobús o pasean bajo la lluvia calzadas con unos zapatos de tacón. Es una especie rara, es la Super Woman parisina. Si quieres ser como ellas sigue leyendo...


Hay cursos de diferentes temáticas: "Té, Tacones y Alfombra Roja", "Tacones de Día", "Tacones de Noche", "Zen y Tacón", o "Misión Tacones", que incluye un recorrido por la planta de calzado de Galeries Lafayette donde te ayudan a elegir los mejores zapatos que se adaptan a tu estilo, tu manera de caminar y la forma de tus pies. El tipo de curso determina las actividades que se desarrollan, pero hay de todo: análisis de pies por una podóloga-masajista, regalos a las mejores alumnas, visionado de películas y debate sobre de la manera de caminar de las protagonistas...


Todos los cursos incluyen 45 minutos caminando con tacones; después la coach te dará consejos personalizados y analizará tu manera de andar. El objetivo es que al final de la clase la "estudiante" se sienta cómoda, segura y elegante en tacones.


Sesiones con una temática diferente que prometen ser divertidas. ¡Después de asistir no habrá stiletto que se te resista!

En DolceCity París: Talons Academy

martes, 27 diciembre 2011

Ideas de Regalos de Navidad: souvenirs chic de París

por Marta Reig

Torres Eiffeles y macarons son los protagonistas de este artículo de regalos. Llévate un bonito recuerdo de la ciudad sin caer en lo hortera de los souvenirs de toda la vida (que yo adoro, por cierto)

Ya sabéis que siento debilidad por los souvenirs parisinos y todo aquello que lleve una torre Eiffel estampada. Si, además, el producto en cuestión es un poco cursi, como los que encontré en la tienda de souvenirs de Versailles, ya lo tiene todo para maravillarme.

Aprovechando el periodo de fiestas, y sabiendo que sois muchos los que venís a celebrar las Navidades a París he querido hacer un recopilatorio de ideas de regalos de Navidad que tengan a esta ciudad como protagonista. Los souvenirs pueden resultar originales y ser un perfecto recuerdo de tu viaje, pero hoy he elegido productos más bonitos, de diseño y que os encantará regalar, o recibir. ¡Espero que os gusten!

Ladurée
Como os conté cuando hablé de Ladurée, en esta emblemática pastelería parisina no sólo encontramos los tradicionales macarons, sino que además muchas de las tiendas disponen de una sección de regalos. Encontramos productos de belleza, de papelería y otras cosas como llaveros, velas. No te pierdas estos de macarons con una torre Eiffel colgando. Si eres un verdadero fan del universo Ladurée, te encantará la bola de nieve con una enorme torre dentro.


Pa Design
En esta tienda de diseño cuentan con regalos realmente originales que siempre me dejan con la boca abierta. Desde una bola de nieve que forma una avalancha sobre la Torre Eiffel, hasta un molde de galletas para hacerlas tu mismo con la forma del monumento más representativo de la ciudad.


No te pierdas tampoco los mapas de tela, impermeables y "arrugables", de diferentes ciudades para llevar en el bolsillo. Otro regalo que siempre me llama la atención son unas pequeñas torres eiffeles que sirven para apoyar la bola de golf en el campo. ¿No son geniales?


Les Cakes de Bertrand

Descubrí seta boutique tan chic cuando llegué a París, y ahora ya han abierto otra tienda en Le Marais. Aunque el precio me parece algo desorbitado, lo cierto es que tienen cosas preciosas. Collares, bolsitos, chapas, cuadernos… todos ellos tienen ese aire retro chic que está tan de moda.


Mathilde M.
Esta marca francesa especializada en perfumes y ambientadores para el hogar tiene una colección parisina que me encanta: se trata de pequeños macarons, disponibles en caja o en bolsa de tela, que sirven para perfumar nuestros cajones. También puedes comprar una pieza de recuerdo con la torre Eiffel, que por su tamaño es ideal para el armario. Un regalo perfecto para madres.

La Chaise Longue (20 Rue Francs Bourgeois, 75003 Paris)
Uno de los puntos de venta imprescindibles para hacer un lavado de cara en tu apartamento parisino. Ofrecen buenas ideas de decoración, a muy buenos precios. Y lo mejor es que renuevan su stock constantemente. También cuentan con regalos originales: para estas Navidades me quedo con el paraguas transparente estampado, la bandolera retro de París, y el Puzzle en 3D de la Torre Eiffel.

jueves, 22 diciembre 2011

25 cosas que hacer en París estas Navidades

por Marta Reig

Pasear por el Sena, cenar pizza en una furgoneta, desplazarse en bici, probar la mejor baguette de París o comer en un mercado al aire libre... son solo algunos de los 25 planes que te propongo.

¿Vienes a París a pasar las Navidades? En este artículo os propongo los 25 planes que más apetecibles me parecen, y son los que recomiendo a mis amigos que vienen de turismo. Un post que además sirve de resumen de todas las cosas que he hablado este año en el blog. ¡Disfrutad de París esta Navidad!

1. Visitar los grandes almacenes Le Bon Marché y su fascinante épicerie
2. Dar un paseo por la orilla del Sena
3. Ir de compras por el Haut Marais
4. Alojarse, aunque sea una sola noche, en un hotel espectacular como el Seven
5. Comer en un mercado al aire libre como el Marché des Enfants Rouges
6. Ir a ver los escaparates de las tiendas de lujo de la Avenue Montaigne
7. Pasear por el parque más romántico de la ciudad, el Buttes Chaumont
8. Coger una bici de alquiler Velib' para desplazarse
9. Comer una pizza dentro de la furgoneta de Pink Flamingo
10. Ir de compras al templo del vintage parisino: Kiliwatch
11. Tomarse una cerveza en La Perle, el bar donde la montó John Galliano
12. Hacer el tour de Amélie Poulain por Montmartre
13. Visitar los pasajes cubiertos y las galerías parisinas
14. Acudir a una Vente Privée o a una tienda de Stock
15. Disfrutar del espectáculo de los escaparates de Navidad de Galeries Lafayette y subir al ático para ver las vistas (gratis) de París
16. Inspirarse en el concept store más cool de la ciudad: Merci
17. Merendar macarons en Ladurée
18. Tomar un vino en el Hôtel du Nord
19. Ir al Marché aux Puces o a un mercadillo o Brocante
20. Comprar té en Mariages Frères
21. Darse una vuelta por la tienda más moderna de París: Colette
22. Probar la mejor baguette de París mmm
23. Disfrutar de las terrazas parisinass, ¡aunque nieve!
24. Aprender a pedir un café
25. Darse un homenaje de despedida cenando en un restaurante guay como Le Georges, en el Centro Pompidou

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