Petit Plaisir, un belga a tu gusto en Valencia
por Alberto R.Petit Plasier es una buena opción para regalar el chocolate completamente a tu gusto y de forma personalizada: sabor, forma, color… Ya no vale lo de ‘no se adapta a lo que busco’
Este título podría ser un buen método para llamar la atención aunque no es del todo real. Sólo es cierta una cosa de la dicha arriba: hablaré de comer, pero he creído oportuno dejar el canibalismo para cuando haya más confianza.En muchas ocasiones he nombrado la posibilidad, cada vez mayor, de regalar dulces en ocasiones especiales. En las bodas, bautizos y comuniones se lleva cada vez más: los ceniceros, puros, llaveros, fotos… de la criatura, pareja o niño en cuestión, para regalar pequeñas delicias. Se llevan la palma los chocolates, pequeñas botellas de vino o champagne.
Tanto es así que están apareciendo numerosas tiendas como Petit Plaisir. Ésta es una empresa dedicada a producir y personalizar el chocolate belga más exquisito para regalarlo en acontecimientos señalados. Tiene más de 70 formas y sabores distintos: chocolates blancos, praliné, trufas, limón o para diabéticos, sin azúcar o bajos en calorías.


En DolceCity Valencia: Petit Plaisir


Ya estamos otra vez. Es que no aprendo. -El lunes empiezo la dieta- es mi frase favorita. Lástima que sea la mentira más grande que mis labios pronuncian una vez tras otra desde que tengo uso de razón y no me caben los 501 que llevaba cuando tenía 17 años.
Petit Plaisir es una tienda con mucho encanto. Las rosas de chocolate son el regalo perfecto, 18 láminas de chocolate cubiertas de frutos secos y especies acompañadas por una rosa de chocolate blanco relleno de praliné. Las trufas son una especie de perdición en la que da gusto perderse (valga la redundancia): rellenas de mojito, maracuyá, cuba libre, piña colada, margarita, lima, albaricoque, fresa y mango.
Con esta introducción, ¿quién es el insensible que no va corriendo ahora mismo a una bombonería a disfrutar de este delicioso pecado? Uhmmm... Pero lo que está claro es que no todos los chocolates saben igual. Y ésta es, sin duda, una importante decisión.