El cinturón de Orión: Cuchillos Alessi para expertos y amateurs
por Ivana Muntán¿Cortar jamón con el adecuado grosor para paladares sibaritas y con menos posibilidades de sufrir un accidente doméstico? Yo me apunto. El cinturón de Orión es la respuesta y además suena bien.
Los maltrato. Con mi arte culinario a lo Ferran Adrià sin talento (unos tanto, otros tan poco) soy capaz de cargarme una colección de cuchillos aproximadamente cada dos años. Nunca me duran más. Ahora es cuando oigo la vocecilla repelente de mi madre instándome a comprar unos cuchillos más buenos y más caros porque no es que yo no sepa cortar jamón, es que con ese cuchillo nadie sabría (al menos dice algo positivo en mi favor, aunque eso de que soy buena cocinera... ¿Será verdad?)Cuando habla mi madre tengo dos opciones: hacerle caso o simular que le hago caso. Cuando habla mi madre y además Alessi presenta una colección de cuchillos como El cinturón de Orión, claudico claramente. No hay más.
Richard Sapper y Alberto Gozzi son los diseñadores de esta colección que se compone de 8 cuchillos que pueden ser usados por cocineros profesionales y amateurs que cocinan en su casa para grupos reducidos. La ergonomía del mango y la forma de los cuchillos garantizan una funcionalidad óptima y reducen el riesgo de sufrir accidentes domésticos (el jamón es lo que tiene)

La colección se compone de un soporte de madera y acero y 8 cuchillos: de cocinero, para trinchar, multiuso, para legumbres, para filetes, para asado y jamón, para el pan y de mesa para carnes.
Para cortar como un profesional.
Alessi de venta en Vinçon


Se está convirtiendo en una costumbre. Ya no puedo ver una pared blanca lisa sin pensar en el vinilo o sticker que mejor le sentaría. En este particular momento en lo que a interiorismo se refiere, una pared lisa resulta para mí como una mujer coqueta sin rimel. Son los riesgos de obcecarse con la observación de las tendencias.

A un lado la
Tengo una asignatura pendiente: aprender a hacer crêpes. Lo he intentado muchísimas veces con múltiples resultados: han quedado duras, parecían una tortilla o tenían un cierto sabor a requemado. Lo dicho: un desastre.
Hoy me hago un propósito: acercarme a Vinçon para pedir la crepera de
Son lo más. Vaya donde vaya siempre coincido con un reloj Nomon. En Vinçon, en Disint, en Xavier Cruz, en Riera, en La Garriga Verda... todos tienen al menos un modelo de Nomon. Y tampoco me hace falta ir muy lejos porque en mi comedor tengo instalado el más común de ellos, el OJ. Fabricado en plástico y disponible en plata, gris, rojo, azul, negro, azul turquesa, terracota, rosa, mandarina y marfil. Ocupa un diámetro de 80 cm y tiene maquinaria alemana. Lo mejor de todo es lo fácil que resulta colocarlo y hacer que funcione. Sólo tienes que pegarlo sobre una superficie lisa y... ¡listo! Ya tienes un moderno y vanguardista reloj en el que da gusto saber qué hora es.
Además, siempre tienes la opción de ser algo más creativo (si cabe) y diseñarte tu propio reloj a partir de un reloj Nomon. El mío, por ejemplo, tiene la estructura de las agujas de OJ, con la particularidad de que he sustituido los puntos por 4 figuras pintadas a mano en los 4 puntos principales del reloj. Y que nadie me pregunte de dónde saqué la idea básica porque no tengo ni idea, seguro que recreé algo que se había formado en mi cabeza a través de mis múltiples contactos con el mundo del interiorismo.