ELISA PALOMINO CMFW colección Otoño-Invierno 2011
por Clara Isabel BuedoAl Japonismo de principios del XX, a la belleza de la primera actriz nipona y a toda la imaginería oriental ha querido rendir homenaje Elisa Palomino en su última colección.
Era la segunda temporada que desfilaban en Cibeles las creaciones de Elisa Palomino y no quería perdérmelas. La antesala al desfile estuvo cubierta de bostezos y caras de sueño, era el primer desfile del último día del despliegue madrileño, el cansancio estaba haciendo mella en las pupilas de todos los seguidores, por profesión o afición, del repertorio español.

En primera grada, casi al filo de la noticia, me puse a leer la nota de prensa de la nueva colección de Palomino: “Bosque Sagrado”, esto apunta maneras… Algo exótico se presentía y vislumbraba tras la espiral de nombres de cada look, ‘Velvet Cherry Dress’, ‘Erté White Coat’, ‘Chrysanthemum Erté Coat’…

Pronto descubrí que la inspiración de Palomino giraba en torno al Japonismo y Chinoiserie de los últimos años del XIX y primeros del XX, en la ilustración preciosista de magos del carboncillo como Erté, en pintores impresionistas como Monet, en artífices del Art Nouveau como Klimt o Whistler…

… Y en el recuerdo de Sadda Yacco, la primera mujer actriz de la historia de Japón, una de las musas de los movimientos artísticos y culturales del París principios de siglo, la forma en la que lucía el kimono se convirtió en la quintaesencia del lujo y el glamour, sus formas sueltas y relajadas contrastaban con la moda encorsetada de la sociedad victoriana. En aquella época los diseños de Poiret marcaron un antes y un después en la imagen femenina.

A todo esto y más ha querido rendir homenaje Palomino con una colección plagada de símbolos y detalles de la ancestral cultura nipona, como los bordados de grullas, de las flores de las cuatro estaciones: crisantemos, lirios, glicinas y la bella flor del ciruelo, formas que nos recuerdan al kimono y a los tradicionales trajes de la China imperial, un repertorio que mezcla texturas y formas, como grandes chaquetas de lana con delicados vestidos de chifón, los plumíferos con la seda, el terciopelo con el ante…

Palomino ha conseguido efectos especiales, ha reinterpretado el pasado con técnicas avant-garde, como el corte al láser de motivos botánicos, pétalo a pétalo, hoja a hoja, superpuestos a un vestido de organza, motivos troquelados en cuero, o la reproducción literal de estampados mediante técnicas de fotografía y post-producción. 30 looks cargados de misticismo y el romanticismo decadente de las damas de los albores de 1900.

Los tocados han puesto la puntilla, el toque final artesanal y depurado porque todos ellos, un total de 11, han sido realizados a mano —más de 150 horas de trabajo—, obra del español afincando en París, Mateu.

La pieza más llamativa y quizás apetecible para el próximo invierno es un plumífero de raso estampado, de aire vintage, por el cual la diseñadora alega tener predilección por el intenso frío que pasa en Nueva York, su ciudad de residencia. “Mi obsesión es ir abrigada sin renunciar a mi estilo y a ir guapa”, Palomino dixit…
En DolceCity Marcas: Elisa Palomino

