Desde la moda sostenible a los templos gourmet de toda la vida, cosméticos que se expenden en máquinas, gadgets táctiles o camas a medio camino entre lo orgánico y lo tecnológico. Esto es el futuro.
Si ofreces de manera gratuita un seminario sobre historia, no se apunta ni el tato; pero si esas jornadas están dedicadas a las tendencias, ay amigo, todos quieren pillar cacho.
Qué tendrá esta mágica palabra y todo cuanto abarca que convierte en oro todo lo que toca. El futuro se construye a golpe de tendencias.
Una palabreja que se ha instalado en nuestros vocabularios y se ha hecho con el monopolio de los diccionarios. “Trend”, “tendance” o “tendencia”, entiende de idiomas aunque no de dialectos. El dialecto de lo
cool, de lo
in, de lo más puntero en el mercado. ¿De qué se está haciendo el futuro?
Dos son las macrotendencias que están perfilando el mañana: la sostenibilidad, lo natural y artesanal y la tecnología punta, que conviven de forma pacífica y de lo más armoniosa conjugando un futuro perfecto.
La sostenibilidad se cuela en nuestros armarios, se apodera de nuestros pies, nuestros hogares y hasta nuestra despensa.
Comemos ‘green’, nos cuidamos ‘bio’ y practicamos el ‘eco-sex’. Textiles tejidos con fibras provenientes de la naturaleza como el bambú o el Parko (algodón orgánico), cueros ecológicos, caucho vegetal o texturas libres de químicos. Huimos de los parabenes, de lo transgénico y de los derivados del petróleo. Compramos huevos 1E y pollos de corral. Nos damos a la agricultura ecológica y a la cultura ‘slow’. Lo primordial es disfrutar de la madre tierra de la forma más natural posible.
Las panaderías del XXI rememoran la estética y principios de las del XIX.
Una 'hornada' de templos gourmet que nos devuelven la receta de la masa madre del pan de toda la vida. Fermentos naturales, caseros y libres de químicos de larga duración. El pan se convierte en un manjar que se puede disfrutar en entornos de lo más
cool, una mezcla entre lo rural y el lujo más tradicional como
Le Pain Quotidien, [H]arina o
Cosmen & Keiless.
En materia belleza
se llevan las ‘golden girls’ de labios rojo pasión. Madonnas de los 50 con las curvas en todo su esplendor. Se lleva la moda lencera y el nuevo sexy descubre a una mujer voluptuosa, carnal, sensual pero inteligente, competitiva y competente. Los 50 son los nuevos 30 y el reloj biológico parece haberse quedado sin pilas gracias a la cosmética
proaging y los tratamientos
high tech. Una cosmética que lejos de adquirirse en boticas o boutiques perfumísticas de toda la vida se expende en máquinas.
Ahora lo está promoviendo la cadena de perfumerías
Sephora con la fragancia de
Calvin Klein, pero pionera en esto de la belleza en máquinas es
Utique,
un expendedor de lo más curioso que alberga en su interior tesoros cosméticos listos para ser untados. Y es que la tecnología avanza que da gusto. Los
gadgets se erigen como el colmo de la sofisticación y la funcionalidad.
Apple nuestro que estás en el cielo (de la vanguardia), santificado será siempre tu nombre, venga a nosotros el fruto de tu esfuerzo y cólmanos de innovación, amén.
El iPhone ha conquistado a propios y extraños; su biblioteca de aplicaciones permite desde callejear por las ciudades más trendy de la mano de Wallpaper, la guía más
cool, disfrutar en un
front row muy particular del último desfile de
Dolce & Gabanna, verbigracia, hasta comprar a pleno detalle en el emporio del
mass market —
Zara—.
Ahora estamos a la espera de su siguiente parto más esperado —el iPad—, una tableta que saldrá a la venta en EE.UU. este mes de marzo y poco después en España, que permitirá que hacer malabarismos para pasar la hoja del periódico en el metro sin sacar un ojo al vecino en el intento pase a mejor vida.
Estamos en la era de lo táctil. El tacto se ha convertido en el sentido estrella, el rey del universo sensorial.
En decoración, la tecnología se aúna con la naturaleza creando prodigios a medio camino entre lo orgánico y lo científico. Hoy podemos dormir y ducharnos en piezas orgánicas en cuanto a forma pero ultra tecnológicas en cuanto a prestaciones. La cama
Transform de Alberto Frias se convierte en una vaina para dormir. Fabricada en fibra de vidrio a mano en edición limitada, cuenta con un sistema de audio e iluminación programables y colchón de agua con amortiguador. Puro lujo.
La hora de la ducha será más placentera si cabe con la ducha ‘Cocoon’ de
Roca,
en forma de crisálida que alberga en su interior hidroterapia, hidromasaje y cromoterapia para domar estados de ánimo, carenciales o anodinos. Pura metamorfosis.
Y para ambientarnos nosotros mismos, las esencias botánicas pasaron a la historia del perfume,
ahora se lleva el anti-perfume, notas sintéticas que recrean escenas cotidianas de la vida o sueños irrealizables, plasmables sólo en nuestra memoria evocados a través del olfato. Serge Lutens (
Grupo Shiseido) ha firmado el primer ‘anti-perfume’ del mercado, L’Eau, una anti fragancia que nace como respuesta a un mundo sobrecargado de olores.
Ecología, sostenibilidad, hand-made, ciencia ficción… grábate estos conceptos en tu memoria porque son los que están marcando las pautas del mañana. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
En DolceCity Marcas: Sephora, Calvin Klein, Dolce & Gabanna, Zara, Apple, Shiseido