Elegante, austero, sofisticado, protocolario, triste, refinado... Mil calificativos recibe uno de los 'no colores' más vestidos en estas fiestas: el negro.
En parte por mi profesión, en parte por puro gusto, mis paseos por los espacios comerciales madrileños son continuos.
Estar al día de qué es lo que se ofrece en moda requiere escudriñar hasta el mínimo rincón. Cualquier dato es relevante, por mínimo que parezca, puede ser la clave de la estación.
En estos últimos meses, cuando Madrid se preparaba y engalanaba para recibir las fiestas navideñas,
he podido observar cómo el 98% de los escaparates se iban tiñendo de negro. Un negro rotundo, pero al mismo tiempo elegante y festivo. Dicen que el color de la crisis, desde antiguo el del refinamiento y el estatus social, pero lo que está claro es que el negro siempre es un baluarte, una opción de compra segura y un acierto constante para cualquier ocasión.
Chanel lo consideraba el color perfecto sobre el que lucir las joyas, especialmente las perlas que tanto adoraba; fue el color de la Corte española del siglo XVI —la que marcaba las tendencias en aquella época— que conseguía a través de una sustancia derivada del palo de Campeche y que proporcionaba ese característico color negro ‘ala de cuervo’; y
es el color de la gala, el protocolo y el luto, aunque este último no cuenta para esta ocasión…
Esta oda al negro no es casual. De negro se visten los ventanales de
Zara,
Bershka,
Sfera y hasta los de El Corte Inglés. ¿Supone el preludio de romper con nuestro pasado para dar la bienvenida al futuro?
Al margen de simbolismos y cábalas sobre el sentido de tan oscuro panorama, la clave de estas fiestas está en un solo color: el negro.
De este color son las propuestas de H&M, el gigante sueco que nos sugiere elegantes y sencillos vestidos tipo cóctel, rectos, sin demasiadas florituras, perfectos para estilizar la silueta y bañar el estilo de un halo de elegancia y sobriedad.
Aunque la sobriedad del negro queda contrarrestada por la opulencia de los materiales empleados: terciopelo, encajes, guipures, satén, sedas… Fuera la austeridad.
Una de las opciones seguras, más sugerentes y sensuales de cuantas recoge el ‘dress code’ navideño es el
tuxedo, el esmoquin para mujer,
una prenda ligada al hombre y que en el cuerpo de la mujer derrocha erotismo por cada una de sus costuras. Combínalo con una cartera de mano tipo sobre y unos zapatos tipo salón de tacón infinito; una apuesta de las más seguras.
De negro también se visten las propuestas de la firma
BDBA para estas fiestas; vestidos estilo ‘lady’ sencillos o más sofisticados, a la rodilla o hasta el tobillo, con escote palabra de honor o a la caja, pero
con un detalle en común todos ellos: sus tejidos lujosos, opulentos y refinados.
Si decides aportar una nota de color al negro, echa un vistazo a las colecciones de
Karen Millen;
combina las lentejuelas en tonos agua con tejido de gasa negro, una nota juvenil y festiva sin renunciar a la solemnidad de este atemporal color. A estas alturas, ¿tienes claro ya de qué color vas a vestir tus noches navideñas?