La silla Barcelona: ese oscuro objeto de deseo
por Sandra GallasteguiYo de las personas no me enamoro mucho, pero de objetos....de objetos me enamoro perdidamente. Esta silla es uno de mis amores más locos, que curiosamente, con el tiempo, no ha perdido su intensidad
La primera vez que la vi, yo vivía en Tailandia, y asistía sin mucho entusiasmo a un “brunch” de mujeres expatriadas. Me enamoré perdidamente y a primera vista de ella como puedo afirmar sin temor a equivocarme, no me he enamorado jamás de una persona. Perdí todo interés en la conversación (esto hubiera pasado de todos modos), me comenzaron a sudar las manos (también bastante normal en el trópico) y el corazón se me desbocó.Armándome de valor solté una de esas frases inteligentes e incisivas que no se escuchan normalmente: Que silla más mona..¿No?. ¿Mona??- contestó la anfitriona. Es lo único que trajo mi marido de su piso de soltero y es horrible.
Pobre hombre, pensé. Si ese precioso mueble era símbolo de su buen gusto, el verse obligado a vivir entre sedas de color melocotón, lacitos y frunces, no debía de ser nada agradable. Decidí en ese mismo momento que algún día me haría con una, solo que todavía no se ha dado la conjunción de lugar donde comprarla y espacio donde ponerla.
La silla Barcelona fue creada por Ludwig Mies Van der Rohe para el pabellón alemán de la exposición internacional de Barcelona allá por 1929, de ahí su nombre.

Al principio Mies diseñó la silla Barcelona con su estructura en forma de L de acero pulido, y el asiento de piel de cerdo, pero en los años 50, cuando la empresa Knoll compró los derechos de producción, se le hicieron pequeñas modificaciones para fabricarla en serie. Hoy en día esta conocida empresa dedica parte de sus ventas de productos diseñados por Mies al Museo de arte Moderno, en Alemania.

Aunque pudiera parecer lo contrario, las sillas originales están casi en su totalidad realizadas a mano. Hay muchísimas imitaciones más baratas pululando por ahí, pero nunca tendrán la firma de Mies en ellas, ni podrá llamarse Barcelona, puesto que Knoll compro los derechos del nombre junto con los del diseño.
Yo he llegado a la misma conclusión que el filósofo del diseño Victor Papanek: Cada arquitecto o diseñador en sus comienzos se enamorará de esta silla, ahorrará hasta comprarla, y ésta, una vez en casa, traspasará su calidad de asiento para convertirse en objeto de culto.
Yo por mi parte el día que la tenga, no dejaré a nadie que se siente en ella.
En DolceCity Madrid: BD Madrid


“Durante mi vida profesional he conocido muy pocos industriales intelectuales, y con la mente abierta, capaces de ponerse en el lugar de la complicada cabeza de los diseñadores. Capaces de ser pacientes cuando la vida se llena de riesgo, cuando por ejemplo, la coexistencia entre ideas de diseño y demanda de mercado es improbable. Entre estos pocos se cuenta sin duda la familia Arosio, dueños de Glas Italia.”
Inventaron también un sistema de coloreado del cristal consistente en un film especial, que refleja la luz de diferentes maneras según su tipo, y “ensanwichado” entre dos cristales. Su catálogo de colores es extensísimo: 15 colores como el perla, rosso fuoco, blanco, caffe, o viola para el cristal lacado, 15 para el cristal lacado reflectante, 15 para el cristal satinado, 15 para el cristal satinado opaco, y 9 para el cristal transparente tintado.
Hace tiempo, y a la luz de las velas un amigo me contó una historia. El tenía una pareja de amigos de buena familia en Londres. Ella en algún momento de su sofisticada vida recibió en herencia de alguna tía ricachona un 

Para conseguir su superioridad evidente, CASSINA ha confiado, y ha sido de confianza para los más famosos arquitectos y diseñadores de los siglos XX y XXI. Le Corbusier, Gio Ponti, Mackintosh, Lloyd Wright, Bellini, Massaud, Pensi o Starck, son solo una muestra de la capacidad de encontrar talento de esta antigua y excepcional empresa italiana.
Y para novedades y últimas tendencias en decoración nada como acudir a expertos en la materia, como el grupo de B•D Madrid. Una trayectoria ya muy larga como para considerarlos más que duchos en el tema. Este grupo de arquitectos y diseñadores barceloneses crearon el estudio B•D en la década de los 70, con la bizarra intención de albergar en su interior la reproducción de muebles históricos de maestros como Gaudí, Juan Gris o Pagano, así como proyectos premiados con prestigiosos galardones como el Delta de Oro —entre otros—.
Su suprema intención siempre ha sido la de ofrecer la mejor selección de muebles y objetos de diseño existentes en el mercado, no en vano, son importadores de mobiliario de las firmas más prestigiosas del mundo. Aparte de seleccionar muebles, este espacio pretende servir de trampolín al arte y desarrollar una labor didáctica y de divulgación del diseño con las exposiciones que programan; creadores de la talla de Mariscal, Joan Brossa o Philippe Stark, han exhibido sus obras deleitando a propios y extraños.
En aquellos efervescentes años, su diseñador pretendía crear una bola transparente en la que la luz penetrase en todas direcciones, por lo que el único material que se perfilaba como idóneo era el acrílico (acrylglass) que al calentarse se puede soplar dándole forma como si de una pompa de jabón se tratara. Otra de sus admirables características es su sorprendente acústica, ya que absorbe el sonido y hace sentirse aislado en el interior de un modo placentero.