Aigle en París, botas de agua... y mucho más
por Marta ReigBotas de agua de todos los colores, tamaños y formas en esta tienda de París especializada en ropa y complementos para la lluvia. El universo katiuska, en Aigle, una firma que nació en el siglo XIX.
En esta ciudad uno no es capaz de sobrevivir sin unas buenas botas de agua. Son imprescindibles porque en París llueve una media de 3 días por semana. Por eso llevo varios meses buscando unas katiuskas que no sean las típicas Hunter, ya que son algo caras, y por fin he encontrado una tienda que ofrece una enorme selección de botas de agua.

Se llama Aigle y es una firma francesa creada por un americano a mediados del siglo XIX. Hiram Hutchinson, junto a un tal Charles Goodyear (¿tendrá algo que ver con los neumáticos?), son dos amigos emprendedores amantes del caucho o "caa ou tchou" ("árbol que llora" en indio) que dedicen crear una compañía para fabricar zapatos, botas y ropa a partir de un material: el látex elástico. En 1853 Hutchinson desembarca en Francia y crea "La Compañía del Caucho Ligero" (La Compagnie du Caoutchouc Souple), que produce a gran escala zapatos e impermeables de este material. Más tarde rebautiza a su empresa con el nombre Aigle, en honor al águila americana.

Durante los años 20 y 30 las jóvenes francesas comienzan a llevar zapatos de caucho y en los 60 ya llevan faldas cortas con botas de agua. ¡La revolución katiuska comienza! Desde entonces, Aigle ha creado en su fábrica de Châtellerault todo tipo de calzado urbano y profesional. En 1972, las botas de marinero, azules con rayas azules, que Marc Pajot llevó durante los Juegos Olímpicos de Munich. En 1973, Aigle inventa l'Ecuyer, una bota de caucho que parece de cuero, la más vendida del mundo en la época.

Hoy en día, en las tiendas Aigle se encuentran las botas de agua más variopintas del mercado: altas con ribetes de colores, con hebillas, cortas tipo marinero, estampadas, botines... la oferta más extensa que jamás he visto, y a precios bastante normales (las botas cuestan entre 30 y 60 euros).

En DolceCity París: Aigle
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En el norte de Europa tienen un dicho: “No hay mal tiempo, sino mala ropa”; y es verdad, salvando las distancias con esos climas tan fríos, claro. Pero, no hay nada mejor que pasear por la ciudad cuando hace frío y no notarlo, me explico ¿verdad?. Esos días que hace una humedad de… y tú como si nada, como mucho la nariz roja. ¿Y qué me decís de la lluvia en Valencia? Yo no he visto nada igual, es la única ciudad del mundo en la que llueve de lado; llevas paraguas, y como si fueras a pelo. 