martes, 7 octubre 2008

GATAS, madrileñas en acción en el Fernán Gómez

por Irene Díaz

Asiste a la encarnizada lucha por la libertad de cinco astutas madrileñas en pro de la igualdad

Blanca Oteyza, María Pujalte, Cuca Escribano, Myriam Montilla, Paloma Gómez y Paloma Montero protagonizan Gatas, la nueva adaptación de Porteñas que han llevado a cabo la mismísima Blanca junto a su marido el también actor Miguel Ángel Solá, Manuel González Gil y Ángel León.

La historia del género femenino puesta a punto en la piel de seis diferentes madrileñas, mujeres que aun no teniendo nada que ver han acabado unidas accidentalmente y sin querer, juntas atraviesan un convulso siglo de incesante lucha por la igual dad de derechos de hombres y mujeres, hasta convertirse en seis grandes amigas.

Una obra de mujeres hecha para todos los géneros, un canto a la libertad del ser humano y su derecho a convivir en paz. Es en casa de Cayetana donde ocurre todo, allí, en casa de esta frívola aristócrata liberar y provocadora que tanto admira la valentía de la que carece se dan cita cuatro mujeres de diferente clase y procedencia para escuchar a Alicia, una luchadora valiente y comprometida con la liberación de la mujer que se ha propuesto abrirles los ojos.

Las seis están en el Centro Cultural de la Villa, allí te esperan desde hoy, en el teatro Fernán Gómez, repasando cada tarde ese tan cercano siglo pasado en el que nada valíamos sin el respaldo de un hombre- Ese siglo XX que ahora parece tan lejano y que fue el de nuestras abuelas, gracias a ellas podemos ya comprar una lavadora sin consentimiento, sólo falta que nos dejen parir con tranquilidad y sin remordimiento.

Gatas en Centro Cultural Villa de Madrid
Hasta el 19 de octubre de 2008



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ASESINATO JUSTO, de Jon Avnet

por Álvaro Pedraz

No hay manera. La crisis llega a todos los bolsillos, porque si no, no se explica que dos grandes se embarquen en una de las películas más lamentables y mal hechas de todos los tiempos...

-¡Mami, mami!, me han dicho en el cole unas cosas sobre los reyes magos… -Nada hijo, no hagas caso de eso ni tampoco de la sexta película de este inclasificable director neoyorquino, si no quieres descubrir una tristísima realidad como es que dos mitos del cine hayan sido capaces de intervenir en semejante tropelía.

Ya lo vimos en la deplorable ’88 minutos’, del mismo director (se está creando un estilazo propio), y también vimos un ejercicio parecido en la ñoñada ‘Ahora o nunca’, pero esto si cabe es mucho más grave. El cine estadounidense no tiene ni idea de dignificar al adulto. Su manera de rendirle tributo es rebajándole a la tónica juvenil general. Los mezclan con raperos, les ponen chándal marca barrigas y les hacen decir cosas tan chisposas como: ‘Ahora me la vais a chupar’ o ‘Que les den’.
Si a eso sumamos:

-Una de las tramas de ‘este es el asesino en serie ¡ay! No, que igual va a ser este otro’ más vulgares, cutres y estúpidas de los últimos años (y mira cómo estaba el listón). Pocas veces importaron menos todos los personajes y sus motivaciones. Todo da exactamente igual. Como se pasa por un montón de personajes inútiles y sin profundizar nunca, al espectador le es completamente indiferente si se los cargan o si se les desabrochan los zapatos. Es una trama inmunda.
-Un ritmo adolescente, nervioso, superficial. Ni rastro del carácter reposado y reflexivo que se supone ensalza la madurez. Aquí los protagonistas no paran de hablar y soltar continuamente ‘gracias’ patéticas, forzadas. Los personajes van de super experimentados policías que ya han visto de todo y se dedican a soltar estupideces delante de los cadáveres y a discutir si la tele de la víctima era de plasma o LCD. Una vergonzosa falta de escrúpulos y de entereza la de los penosos personajes.
-Un tema de trasfondo sencillamente asqueroso. Como en ‘La extraña que hay en ti’, volvemos al escarceo con la justificación de matar porque se lo merecían. El tomarse la justicia por su mano como algo aceptable (es que eran muy pero que muy malos, había que matarlos, jopetas) Se insinúan cosas como –‘¿En qué pensabas cuando mataste al violador? –en una niña de diez años (anda mira, como el discurso de la derecha) que al final fue víctima –pues hiciste muy bien-‘.
-Un recurrir a las estrellitas protagonistas como sea. Marchando refrito de posecitas típicas con los típicos billares de fondo para Pacino y psicólogos para De Niro. Ya llevaban un tiempo dedicándose a hacer estiércol comercial cinematográfico, pero se está empezando a sobrepasar todas las fronteras de lo admisible.


Vamos, que puede pasar perfectamente por una película de desastres y cataclismos porque esto es una debacle interpretativa en toda regla. Un insufrible bodrio de tales dimensiones que hace plantearse realmente el que, si De Niro y Pacino fueron grandes en su momento, fue por los grandes guiones que les propusieron y no porque tuviesen el buen gusto de participar conscientemente en ellos. No, si al final, va a ser cierto lo que nos contaban en el cole sobre los Reyes MagosQué disgusto.



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