miércoles, 1 octubre 2008

Arte vuelve a escena con Luis Merlo

por Irene Díaz

Tres amigos conversan de arte, tan simple y a la vez tan genial como eso, una charla en el salón

Arte vuelve a la cartelera madrileña. Tras los éxitos que cosecharon Josep María Flotats y compañía son ahora Luis Merlo, Alex O’Dogherty e Iñaki Miramond quienes van a compartir protagonismo en escena con un texto de la francesa Yasmina Reza que ha sido premiado en medio mundo. Nueva York le otorgó el Tony Awards y en Francia la galardonaron con el Moliere, aquí en España ha sido el público quien más ha aplaudido su talento.

Un dermatólogo de clase alta ha adquirido un moderno cuadro de arte abstracto completamente blanco a precio desorbitarte, al verlo sus dos amigos de siempre quedan perplejos, el más lanzado decide criticar su acción, el otro, con múltiples problemas personales, opta por aceptar la polémica compra con respeto. Así comienza una charla a tres sin desperdicio…

Cuando vi este montaje por primera vez José María Pou, uno de los tres únicos actores que requiere la obra, se había roto una pierna. No recuerdo bien pero deduzco que sería rodando “El comisario”. Nos advirtieron de que estaría las dos horas que duraba el montaje sentado en escena, un foco le iluminaría cuando le tocase hablar y cuando no permanecería allí a oscuras.

Ofrecieron la devolución de las entradas pero nadie abandonó la sala y finalizada la función ninguno se arrepintió de no haberlo hecho. Aquellos tres genios de la escena dieron día tras día lo mejor se si mismos consiguiendo el record de permanencia en cartelera, aplausos ilimitados e innumerables tardes inolvidables para medio Madrid. Un gran éxito que Carlos Hipólito repetiría más tarde con El método Gromholm en el mismo teatro.

Ahora Merlo se tira a la piscina repitiendo la hazaña, sólo queda ver si no se ha puesto el listón demasiado alto esta vez. El texto es genial pero hace relativamente poco tiempo del último montaje y su recuerdo aún está muy vivo…

En DolceCity Madrid:
Teatro Alcazar
Arte

A partir del 3 enero de 2009



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EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS, de Mark Herman

por Álvaro Pedraz

Es la película clave de esta semana y la que más expectativas reúne. La novela de partida fue un best-seller y su adaptación…

Best-Seller: dícese del libro o disco de mucho éxito y venta. Y para ser aclamado por el gran público debe tratarse de algo directo, rápido, de mensaje claro, sin muchos devaneos mentales y mucha corrección. Si se cumple también supone, por el mismo precio, carne de guión cinematográfico, ejecutado a pies juntillas en la sexta película de este director británico.

Lo primero es dejar claro que no hemos tenido tiempo de comprobar si la novela de John Boyne merecía la pena más que el largometraje, pero la respuesta es muy probable que sea afirmativa. La lectura ejercita más una imaginación que, en una proyección cinematográfica, se reduce a ver unos pocos planos. El cine desnuda y reduce las historias a su esencia, como una pintura a su inicial dibujo. Si los trazos subyacentes no son buenos y complejos, un cuadro puede acabar siendo una abstracción moderna de manchas de colores. Del mismo modo un guión simple en cine queda en nada o mucho menos.

Y la trama realmente es interesante, ágil, muy correcta, atinada. Tampoco es un gran agobio dramático de dura historia, salvo quizás el tramo final, lo cual también la hace mucho más digerible y masticada. Las interpretaciones están todas muy en su sitio y las infantiles son realmente notables. La pena es que ese prisma infantil suena torcido: ‘-¡Qué raro es lo que dicen los mayores...!-¿Qué queman en esas chimeneas?- ‘No podemos ser amigos, tenemos que ser enemigos’-...
Y el caso es que está bien el trozo de alambrada del campo de concentración oculto tras unas vigas tiradas donde se ven los dos protagonistas, el encuentro de las dos realidades adultas, pero suena poco creíble, al igual que su desenlace final. Más destacable es observar el distinto impacto de la educación nazi en los dos hermanos y sus distintas reacciones. Ver cómo la hermana empapela su cuarto con fotos de Hitler cual ídolo adolescente es un muy interesante enfoque.


En fin, trama rápida, clara, correcta y amena para una adaptación aceptable de la novela que se ve de un tirón y a la que quizá se le eche en falta algo más de complejidad y pizca más de credibilidad. En definitiva, verdaderamente vendible.



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