martes, 30 septiembre 2008

CAÍDOS DEL CIELO, actores sin techo tras el telón

por Irene Díaz

La XXV Edición del Festival de Otoño de Madrid viene pegando fuerte este año

El teatro celebra su propia fiesta. Ya está aquí el Festival de Otoño, los escenarios se engalanan y yo me vuelvo loca decidiendo que veo y que no veo, en qué me gasto los cuartos y en qué me los ahorro.


Como comprenderéis no tengo ni tiempo ni dinero para verlo todo y como entiendo que a vosotros os debe suceder tres cuartos de lo mismo he decidido rescataros la que hasta ahora me ha parecido la más original de las propuestas.

¡Ah, espacio y tiempo!, los dos grandes lujos del siglo XXI, quien pudiera permitírselos. Perdonadme el inciso pero necesitaba desahogare y compartir con vosotros esos dos grandes males endémicos que se han adueñado de mi existencia con la edad (Qué filosófica que estoy, ¿será el calor tal vez?)

A lo que iba, que me lío. De los más de cuarenta espectáculos con los que nos sorprende esta vez el festival he decidido rescataros éste, Caídos del cielo, un montaje de la Compañía Teatro del Alma dirigido por Paloma Pedrero que cuanto menos es digno de todo mi apoyo.

El montaje está organizado por un taller teatral de personas sin hogar creado por la fundación RAI (Red de Apoyo a Inserción Sociolaboral) y es fruto del esfuerzo de ocho años de trabajo de la actriz, directora y dramaturga Paloma Pedrero, una mujer licenciada en Antropología Social por la Universidad Complutense de Madrid que no ceja en su empeño de abrir nuevos caminos al arte.

Sobre las tablas actores sin techo recrean para el público la vida y muerte de Rosario Endrinal, una indigente que fue asesinada por tres jóvenes en el cajero de un banco, teatro cuanto menos social pero también entretenido y profesional.

Caídos del Cielo en el  Centro Cultural Villa de Madrid
Del 30 de octubre al 2 de noviembre de 2008



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TROPIC THUNDER: ¡UNA GUERRA MUY PERRA!, de Ben Stiller

por Álvaro Pedraz

Pues tuvimos la osadía de ver ‘ésto’ porque leímos en varios sitios que era una crítica al actual ‘estrellado’ hollywoodiense. Nada más lejos.

¿Puedo poner la mano en este círculo rojo de la vitrocerámica? Si dicen que sólo calienta cazuelas y cosas de metal conductor, que a la piel no afecta… Anda… Pero si dicen que la cuarta película como director del ‘actor’ ‘cómicoStiller es una aguda crítica al sistema de producción cinematográfica yanqui… Si hasta reúne un gran elenco de actores catalogados como más o menos valiosos… Anda, venga, qué te cuestaaaarrgggggggggg!!!!!

Se tarda apenas dos minutos aprox. en empezar a murmurar: ‘Pero qué #¬º¡¡`* hago viendo semejante bodrio por dios santo’. Historia ridícula y diálogos literales del tipo: ‘-Te tirabas pedos en la bañera y te partías el pecho-’’-Seguro que palmo como un puto virgen-‘ o ‘-qué chunga está la jungla-‘ Ya si eso se pueden hacer una idea.
Bienvenidos a la crítica ácida y astuta estadounidense: tiros, escupitajos, bombas, histerismos, más tiros, psicopatologías, más tiros, más pedos, vómitos y chillidos. Pero todo junto. Es como ver a alguien escupiendo para arriba y jugando a esquivarlo luego.

Nick Nolte, Tom Cruise, Robert Downey Jr., Jack Black. Tres minutos de cameo, treinta mil años de vida y toda una carrera para arrepentirse.
Una bazofia de tal proporción que no lo salva ni la muy decente música que intercalan en su interminable imitación de las películas bélicas de toda la vida. Todo es un refrito de muchas cintas emuladas sin ninguna gracia, pero que ninguna gracia ¿quién es capaz de reírse con un producto tan grasiento, torpe y hortera? Miedo da la respuesta. Y cuando se pone en plan tierno: ‘Charlie, somos amigos tío, te llevo muy aquí’ (imaginen acompañado de golpecitos en el pecho) ya es el no va más ultra plus total. Una de dos: o quemas el cine en venganza o te preguntas resignado: ¿por qué y hasta cuando?


Sentimos vergüenza absoluta de esta abominación. Este análisis es fruto de un engaño mediático y de un sincero desliz úlcera mediante. Como ya anunciábamos en nuestra declaración de intenciones: avisados quedan. Ésto no volverá a pasar. Adiós, pongo por testigo



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