viernes, 18 julio 2008

Otros estrenos de Julio 2008 (3/4)

por Álvaro Pedraz

Los 'otros estrenos' de la cartelera siempre son otra cosa y suelen albergar interesantes joyas en bruto, como una surcoreana, que aun sonando pedante e intelectual, se presenta como la mejor opción..

-A SOAP (ENJABONADO), de Pernille Fischer Christensen. Una mujer termina una relación y conoce a un joven transexual del que se enamora. Todo se desborda cuando le aprueban la operación de cambio de sexo.

-GARAGE, de Lenny Abrahamson. Un encargado de una alejada gasolinera irlandesa cambia su rutinaria vida con la llegada de un joven empleado.

-SOY UN CIBORG, de Park Chan-Wook. En un psiquiátrico coinciden una joven que se cree un robot y otro convencido de su poder para robar almas.

-TROPA DE ÉLITE, de José Padilha. Un agente de unas tropas especiales tiene el encargo de pacificar algunas favelas antes de la visita del Papa, todo mientras su mujer está a punto de dar a luz.

-YO SERVÍ AL REY DE INGLATERRA, de Jirí Menzel. Un hombre menudo y ambicioso consigue amasar fortuna durante el régimen nazi para luego perderlo todo con su caída.

IMPRESIONES:

Dejamos a un lado superhéroes que más que alcoholizados, invitan a alcoholizarse para soportarlos y nos refugiamos en otro tipo de asuntos, algo más maduros, como la danesa A SOAP (ENJABONADO), que plantea un interesante dilema, operación transexual de por medio. Algo más sosaina se presenta la irlandesa GARAGE, con pinta de rural, moderna y algo espesa. Pero la ‘opción a priori de la semana’ viene con la surcoreana SOY UN CIBORG, de argumento capaz de dar mucho juego y de originalidad garantizada. Más común aparenta la brasileña TROPA DE ÉLITE, aunque con un buen argumento militar, dilemas morales y personales incluidos. Y por último llega con muy buenas expectativas la checa YO SERVÍ AL REY DE INGLATERRA, cargada de reflexión, ascensos y caídas de un buen personaje al que acompañamos en su devenir. VEREMOS (y nunca mejor dicho).



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POSDATA: TE QUIERO, de Richard LaGravenese

por Álvaro Pedraz

Metemos el dedo en el pastel de la cartelera para comprobar el grado de edulcorante y, como era de esperar, la tarta estaba amarga…

Autolesión: dícese del daño causado voluntariamente a uno mismo. Término aplicable al someterse al visionado de este estreno de cartelera, que analizamos por calibrar si en este tipo de producciones había algo rescatable. Al fin y al cabo existen cientos de películas catalogadas como ‘románticas’ bastante bien hechas; pero lamentablemente no es ni de lejos el caso de la cuarta película como director del guionista de ‘El rey pescador’ o ‘El hombre que susurraba a los caballos, entre otras.

La cosa no puede empezar peor con una discusión de pareja vergonzosa de insultitos tan sugerentes como ‘-¡bésame el culo!- grita él- ¡bésame el mío que es mejor!-responde a gritos ella-‘(todo esto literal). Vamos, una joyita; reconciliaciones, abracitos y memeces varias. Que no falte. Luego palma él, entierro de coña que pretende ser original y ya tenemos la chuminada de mandar cartitas diciendo cosas como: haz tu vida, mira que sorpresita te tengo, no te olvides de comprar suavizante, cierra el grifo mientras te lavas los dientes y patochadas por el estilo.
Aquí comienza un penoso proceso de viajecitos con amiguitas que chillan ‘-Estoy embarazada- dice una- ¡aiiiii!-chillan todas- ¡Pues yo me caso en unos meses!-dice otra- tiiiiiaaaaa- repiten todas’... Pero, seamos justos, tampoco todos los diálogos son así, también hay otros muy interesantes como uno en el que dice una amiga de la protagonista: -‘Somos americanas, esperan que seamos idiotas’- (….)

Todo se debate entre ser una viuda ejemplar que añora al amor de su vida y un galanteo penoso con otros tipos por rehacer su vida. Se mascullan diálogos realmente bochornosos donde la protagonista murmura: ‘no puedo hacerlo, no lo he hecho desde hace tanto…, es que tengo problemas (de tipo mental, aclara), he estado siempre con el mismo hombre…’. Horrible. Por momentos parece serenarse un poco pasada la mitad de la cinta, pero resulta una ilusión porque el final es de los más cutres que se recuerdan. La música, aunque igualmente ñoña, se presenta como de lo poco rescatable y las interpretaciones son de broma. El gimoteo de Hilary Swank y las ‘300’ posecitas de Gerard Butler son un desecho y no de virtudes precisamente.


Cuidado, es conveniente no equivocarse. Porque salgan cachitas que van de sensibles no significa que sea una película ‘para mujeres’; de hecho, la protagonista, en un alarde de creatividad, se dedica a… ¡diseñar zapatos! Detalles como estos y otros trasfondos conservadores revestidos de modernidad debían ser una ofensa para el género. Las mujeres debían indignarse con estos productos en principio hechos por y para ellas.

Y como no podía ser de otra manera…

Posdata: esta película me mata.



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