lunes, 14 julio 2008

EL CINE DE VERANO ya está aquí

por Irene Díaz

No hace falta que te vayas a la playa, la capital también tiene cine de verano, una espectacular pantalla al aire libre con más de treinta y tres títulos a las espera de que tu vengas a verlos

Ahora que llega el veranito y suben al máximo las temperaturas es el momento de combatir el calor con una buena sesión de cine de verano. Álvaro te ha informado puntualmente a lo largo de todo el año de lo mejor de nuestra cartelera, ahora es el momento de ver ese estreno que te perdiste, aquella película que se te pasó y ya sólo la encuentras en el Top manta.

Sólo tienes que acercarte al Auditorio del Parque del Calero, en Ciudad Lineal, allí te esperan hasta treinta y tres títulos recientemente estrenados, es el XIII Festival de Cine de Verano que ya ha dado comienzo y que además de las proyecciones de las que te hablo cuenta a partir del diecinueve de julio con todo tipo espectáculos para los más pequeños de la casa.

Tienes para todos los gustos, se van a proyectar títulos como Siete mesas de billar francés, la última cinta de Gracia Querejeta en la que comparten cartel Maribel Verdú y Blanca Portillo; El orfanato, el mejor thriller español del año, una película de director novel que arrasó en los Premios Goya. Mortadelo y Filemón, para los más peques o Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, para los que somos más aventureros. El sueño de Cassandra de Woody Allen completa el certamen dando en el hueso del gusto a los más cinéfilos.

La entrada cuesta cinco euros pero puedes ir por cuatro si vas el miércoles, tienes el carne joven o ya cuentas más de sesenta y cinco. Las películas empiezan a las diez y cuarto en julio y a las diez a partir de agosto, podrás beber, fumar y disfrutar de ese agradable airecillo que corre por nuestra ciudad al caer de la tarde.

XIII Festival de Cine de Verano
Hasta el 31 de agosto de 2008
Auditorio del Parque del Calero



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KILLING JOKE en la Sala Heineken

por Pepe Díaz

Nirvana, Metallica, Soundgarden, Faith No More, Korn, Nine Inch Nails... Killing Joke puede presumir de haber influído a buena parte del rock de los noventa.

Casi 30 años después Killing Joke vuelve a la carretera con los 4 miembros de su formación original. Retornan Youth Glover y Paul Ferguson junto a Geordie Walker y Jaz Coleman, los únicos que han permanecido dentro del proyecto desde su fundación.


Un anuncio en la prensa musical para buscar guitarrista y bajista que hablaba de la belleza de la era atómica, que consiguió atraer a Walker y Glover, marcó el inicio de la historia de una banda que evolucionando desde el post-punk de su homónimo‘Killing Joke’ (1979) iba a dejar huella fundamental en gran parte del rock –en el sentido más amplio- de los noventa. Música transida de una visión desesperanzada y apocalíptica del género humano a la que el grupo se ha mantenido unida a lo largo de su trayectoria.


Desembarazados ya en su tercer álbum, ‘Revelations’ (1982), de los sonidos dominantes de los primeros ochenta, el excéntrico Coleman y los suyos empezaron a dar forma a un nuevo sonido, denso, oscuro y urgente; marcado por la agresiva interpretación del propio Coleman. Algo parecido al metal, sin serlo, sonido rock, industrial y punk como bien apunta su myspace que ha incorporado todo tipo de referencias dance, funk o hip-hop como mucho más adelante harían los pioneros del nu-metal.

Killing Joke volvió a lanzar otro álbum homónimo tras siete años de silencio, ‘Killing Joke’ (2003), con la guerra contra el terrorismo de fondo y mostrando un estado de forma envidiable tras casi 25 años de trayectoria. Su sucesor y último disco de estudio hasta la fecha es ‘Hosannas from the Basements of Hell’ (2006).

KILLING JOKE en la Sala Heineken
16 de septiembre de 2008 a las 21.30 h
Entradas: 28 euros a la venta en ticktackticket.com



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KUNG FU PANDA, de John Stevenson y Mark Osborne

por Álvaro Pedraz

Para gran sorpresa de todos, lo que pensábamos que iba a ser como una patada marcial en los mismísimos resulta que no es infame ¡y viniendo de una macroindustria saca-eurines de pequeñines!...

Todo lo que se mueve es entretenido’ suele afirmarse. Y sirva como ejemplo la primera película de estos directores llegados de series televisivas, algunos cortos y colaboraciones en el primer ‘Shrek’, entre otros.

Su mejor acierto y diferencia con el resto de su especie: basar su gracejo y su mérito en los movimientos. No en unos diálogos recargados de ‘gracias’ adultas con ogros verdes pagando hipotecas o chorradas por el estilo, tampoco en unas moralinas repulsivas que intenten aleccionar a los niños desde un altar moral del que no se sepa muy bien dónde está.
Es mejor centrarse en los movimientos como entretenimiento visual (que al fin y al cabo es lo que se busca) porque eso sí que entretiene a los niños (con neuronas por desarrollar) y a los adultos que los llevan (con neuronas por desarrollar también). Y es que el campo de los movimientos no requiere de comprensión, es más instintivo y ameno también, claro está. Objetivo cumplido. Nos ahorramos bobadas y todos contentos.

El único mensaje de ‘quiérete como eres’ no asquea del todo (no da cien patadas) y no resulta abusivo, aunque las bondades del sobrepeso sin complejos, es una moraleja sólo válida en las animaciones infantiles del Kung Fu, principalmente. La voz doblada protagonista de Florentino Fernández no desvaloriza tanto como afirman y los efectos digitales de decorados y movimientos son una pasada


Arrrggg…. Vale, no está mal del todo (no me creo lo que se está escribiendo y más viniendo de semejante industria animadora, dejémoslo antes de un lógico arrepentimiento). Se atiene a un entretenimiento real y habrá que dejar que los niños se inflen a ‘Phoskitos’ porque aunque obesos, pueden llegar a ser maestros del Kung Fu. El Kung Fu Manda.


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Cinélite: Funny Games

por Álvaro Pedraz

Antes de analizar el reciente remake del propio director, nos adentramos en la primera versión original; ejercicio absolutamente brutal y provocador de emociones de las que sólo el cine es capaz.

Pocas artes son capaces de provocar sensaciones tan explícitas y de tanta angustia y brutalidad, o exponer las posibilidades atroces de la mente humana, como es capaz de ahondar el cine. La cuarta película del excesivo director alemán estudiante de psicología, filosofía y drama, Michael Haneke y esta primera versión de 1997, no es otra cosa que un perverso recreo en el sadismo humano, planteado de una forma tan sutil y efectiva que es de imposible indiferencia.

Si hace tiempo que una película no logra inquietarles de una forma eficaz es muy recomendable dejarse atormentar un poco de una manera tan cruda como veraz viendo como dos ‘niños bien’ adinerados, apáticos, cultos y católicos juegan al sadismo más descarnado. Se trata de radicalidad a la europea, es decir, no esperen borbotones sin sentido o mutilaciones gratuitas (paradójicamente aquí no hay nada de eso), sino una mayor exploración psicológica. Aquí nos encontramos ante un recorrido por el angustioso túnel de la impotencia ante la violencia brutal. Este es el horror que llega de verdad, el que parte de lo cotidiano, del día a día y que aquí afecta, para más inri, a lo más angustioso: el tormento de los seres más próximos. Es como un ataque a lo más sagrado, atinando en todo el centro. Tras verla no habrán pasado dos horas viendo vísceras incoherentes sino que el desasosiego les perseguirá largo rato al imaginarse en la realidad expuesta. Y eso es realmente meritorio.

Genialmente envuelta en unos modales exquisitos y una maldad tan salvaje como casi infantil, se nos narra la brutalidad más pura (es impresionante cómo logran adentrase en la morada familiar y encararse. La secuencia de la primera toma de contacto con la mujer es inolvidable. Toda una lección de cómo crear una atmósfera opresiva y angustiosa para el espectador). Tiene detalles tan geniales como burlescos, el contraste de músicas en el trayecto inicial en coche es genial, sirviendo como presentación inquietante. Los guiños del homicida a la cámara e incluso sus conversaciones directas con el espectador impactan (aunque desnaturalizan y cortan un poco el clímax) y ya excesos como el rebobinado de la trama resultan un total desfase. El juego con la luz es sobresaliente, las interpretaciones, geniales todas (pocas veces desearán agarrar del cuello a un personaje como en esta ocasión: enorme Arno Frisch), logran transmitir la descarnada angustia que trata. Hay secuencias ralentizadas que realmente hielan la sangre. Hay que reconocer que es una maravilla escandalosa. Podrá agradar menos o más pero una película que logra impactar de esa manera y plantear situaciones tan peliagudas es como para reconocer su mérito.


Antes de visionar el actual remake del propio director (no es de extrañar que haga la versión yanqui. La trama parece hecha a medida para esa cultura. El propio director llegó a declarar que sus películas son una abierta polémica contra la cinematografía estadounidense) conviene acercarse a esta originalísima recreación sádica del tormento humano. Inapelablemente agitadora.


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