miércoles, 9 julio 2008

ESTRELLA MORENTE y DULCE PONTES en el Patio del Conde Duque

por Pepe Díaz

Dulce Estrella es el nombre del sorprendente unión de fado y flamenco en las voces de dos cantantes excepcionales.

Las giras a dos suelen reunir a artistas de estilos similares que se dedican a desgranar sus éxitos haciendo algún que otro dueto. Dulce Estrella, la serie de conciertos que unirá las voces de Estrella Morente y Dulce Pontes, no será así.

Ambas cantaran conjuntamente temas nuevos y composiciones populares. Dos enormes voces, la de Ponte seguramente la mejor de Portugal, poderosa y dramática, y la de Morente ya un valor seguro del flamenco y un nombre propio a pesar del enorme influjo de su padre.

Dulce fue la responsable del renacimiento del fado en Portugal, aunque ella prefiere denominarse ‘artista de la World Music’, pues toca otros palos como el pop o el folklore portugués. Su últimos discos de estudio son ‘Focus’ (2003), en el que unió su nombre al del genio italiano Ennio Morricone, y ‘O Coraçao Tem Três Portas’ (2006).

Morente, por su parte, también dejó su última entrega en 2006: ‘Mujeres’, un homenaje a las mejores voces femeninas del flamenco. El culmen de una carrera fulgurante que empezó en 2001 con ‘Mi Cante y un Poema’, álbum con el que daba su primer paso en solitario obteniendo un disco de platino.

ESTRELLA MORENTE y DULCE PONTES en el Patio del Conde Duque
22 de julio de 2008 a las 21.30 h
Entradas: de 36 a 48 euros a la venta en telentrada.com



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HOME BUGER, las mejores carnes ecológicas en Chueca

por Raquel Lozano

Lo ecológico está de moda y en el caso de restaurantes como Home Burger es más que comprensible, ya que la calidad de su carne es indescriptible, así como toda su variada carta. Anímate a probarlo.

Hace unos meses, Marta os hablaba de un concepto nuevo pero que está pegando fuerte en la gastronomía madrileña: lo ecológico. Éste era el caso de Home Buger. Tanto me gustó la idea que no pude resistirme a conocerlo y, por supuesto, no me decepcionó, sino todo lo contrario.

Pues muchos han debido pensar como yo, ya que este nombre se ha reproducido en la capital. En apenas un año, el por muchos calificado como “una de las joyas gastronómicas de Malasaña”, ha visto nacer a su hermana pequeño, esta vez ubicado en el barrio de Chueca.

Siguiendo el mismo estilo, ése que nos traslada a los rockeros años 80, y que nos hace esperar que John Travolta, de la mano de Olivia Newton John entre por la puerta para pedirse una hamburguesa y un delicioso batido de fresa, se hace algo más íntimo con una iluminación más escasa pero que le otorga un carácter único.

El blanco y el marrón contrastan con el granate y las paredes espléndidamente decoradas. En la carta, todo tipo de hamburguesas con los mejores ingredientes que son exquisitamente combinados. Pocos sabores se parecen a las carnes ecológicas de Home Burguer.

Los entrantes, las ensaladas y los postres son otro añadido más que te harán querer repetir. Son tantas las opciones que, con sólo una vez, no consigues saciar tu gula. Te lo advierto.

En DolceCity Madrid: Home Burguer



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Clásico de cine del mes: Mi tío

por Álvaro Pedraz

Este mes apostamos por acercarnos a la genialidad del cineasta francés Jacques Tati y su película de 1958. Toda una apología de la sencillez frente a la modernidad.

Quizás una de las más entrañables defensas de lo cotidiano, de lo sencillo frente a la complejidad y su aparatosa tecnología venga de la mano de un personaje irrepetible del cine, una especie de Charlot francés, un Mr. Bean galo. Se trata de aquel genial director y actor francés de ascendencia rusa que se jactaba de no haber estudiado nunca cine, Jacques Tati, esta vez embutido en su inolvidable Mr. Hulot, con aquella gabardina, pipa y peculiar gorro eternos, en una de las cuatro únicas películas en las que desarrolló el personaje de las ocho totales de su filmografía como director.

Una deliciosa caricatura de lo burgués y refinado que se acaba autorretratando como hueco en una clara apuesta por las cosas pequeñas, por los cotidianos placeres. Cosas como mover tu ventana para que su reflejo haga que un pájaro cante o apuestas entre chavales para ver quién es el próximo transeúnte en pegársela contra una farola mientras comen buñuelos. Otro tiempo sí, pero al fin y al cabo una apología atemporal sobre la intensidad y originalidad de la vida real lejos de complejos mecanicismos


Originalidad en estado puro, con una de las viviendas más inolvidables del cine, un plano entero del edificio por el que vemos escalar al protagonista hasta alcanzar su peculiar ático. Un personaje irrepetible que nunca sobrepasa las dos o tres frases murmuradas de diálogo mientras que el ruido y la gente van girando sobre él en otra dimensión ajena (como ver toda la fuerza del cine mudo rodeado del ajetreo sonoro, siempre extraño). Una simbología (esa casa con ojos…), un significado de las imágenes y unos aspavientos que hablan por sí solos. Un inolvidable paseo por aquellas calles de Francia, míseras y preciosas, llenas de luz y de vida (es como un continuo cuadro impresionista en movimiento); destacadas por encima del refinamiento, el clasicismo y la modernidad civilizatoria hueca. Un mensaje atemporal de todo un clásico.


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