martes, 1 julio 2008

MIRÓ en el Thyssen Bornemisza

por Irene Díaz

Mi relación con Joan Miró viene de muy lejos, nos encontramos por primera vez en el Museo Reina Sofía, allí le vi como un igual. Yo tenía tan sólo seis años y me ofendió en el alma ver que un adulto se atrevía a pintar como yo y encima lo hacía mejor. ¡¡Sus dibujos estaban colgados en la pared y siendo admirados por todo el mundo, los míos los guardaba mi madre en el fondo de su armario, qué injusticia!!

Con los años fueron cambiando las cosas, a lo largo de la historia del arte contemporáneo hay muchos cuadros colgados en los museos que parecen pintados por un niño de seis años pero esos no son los de Miró, este catalán que quiso pasar sus últimos días en Mallorca no quiere perder la inocencia pero por sus venas corre el genio del artista y no lo puede evitar.


El Museo Thyssen de Madrid ha querido recuperar la obra del pintor en una exposición monográfica titulada Miró: Tierra que abarca la trayectoria del artista desde 1918 hasta su muerte en 1983 utilizando como hilo conductor el recurrente tema de la tierra.

Setenta obras componen una muestra en la que tendrás a tu alcance no sólo sus mejores lienzos, también esculturas, dibujos, collages y cerámicas . La selección es cosa de Tomàs Llorens, él es el autor de esta nueva lectura del genio que pretende acercarle a sus predecesores, pintores como Dubuffet, Tàpies, Millares o Saura, genios que sin saberlo bebieron del niño surrealista de nuestra historia del arte.

Miró: Tierra

Hasta el 14 de septiembre de 2008
Museo Thyssen Bornemisza



más en: , ,

RIVALES, de Fernando Colomo

por Álvaro Pedraz

Hay miedos que nunca acaban de superarse del todo. Y esta ocasión es como para dejar siempre encendida la lamparita del dormitorio, porque nuestra peor comedia chusca es algo que creíamos más o menos haber dejado atrás hasta que producciones como la última película de este director madrileño nos la vuelve a recordar perversamente.

Chusca por forzadas situaciones de enredo en las que abundan estridentes gritos e histerismos. Típica coral de personajes estereotipados (la rivalidad entre madrileños y catalanes es muy forzada y fuera de lugar) o histriónicos rozando el ridículo y, por supuesto, carne de fémina escotada que no falte. La relación de los personajes protagonistas con sus niños, a los cuales acompañan a una final de fútbol juvenil, sigue un patrón bastante soez y exagerado pese a conseguir señalar la inestabilidad adulta como gran factor responsable de la mala educación adolescente.
Pese a alguna situación comprometidamente aceptable, éstas son las menos y la pelea final resulta una auténtica chapuza. Prácticamente adolece de todos aquellos ‘ozorismos’ y ‘estesismos’ que creíamos haber superado finalmente.

Eso sí, las bondades de un buen reparto salvan por momentos ciertos tramos de la película. Ernesto Alterio o Rosa María Sardá son prácticamente siempre garantía, y aquí llegan a levantar el nivel (tampoco difícil) con su sola presencia. 


En definitiva, una comedia como otra cualquiera de personajes y enredo, estereotipos y chillidos que únicamente hará las delicias de los que disfrutan con sólo ver en pantalla una tortilla de patatas o una muñeca flamenca encima de un televisor. Un atraso.



más en: , ,