lunes, 30 junio 2008

LAS LUNAS DEL HIPÓDROMO. El nuevo complejo social nocturno para la gente de bien

por Esther Polo

“Siete Hermanas para siete Hermanos” rezaba el clásico de Hollywood y siete terrazas para siete lunas es en esencia lo que propone el Grupo Paradís para las noches de veraneo de la gente pija (es con cariño) de la capital. Una propuesta inédita y muy “classie” que nace con la vocación de convertirse en club social de urbanización de lujo para la gente de bien. Se trata de un emporio nocturno de siete barras, dos restaurantes, una heladería y un mercadillo en pleno Hipódromo de la Zarzuela.

“¿Cómo de grande es aquello?”. Soy la única persona que conozco que se hace preguntas a sí misma que no sabe responder. No tengo ni idea de las hectáreas del particular “mall” pero para que te hagas una idea el pasado 1 de junio cerca de 7000 almas snob acudieron a la llamada de la barra libre inaugural. Te propongo un plan. Pero la condición es que tendrás que llegar pronto o no te dará tiempo a todo. 


Las Lunas del Hipódromo comienzan a brillar cada noche de lunes a sábado a partir de las 21.30h y hasta las 3.30h, momento en el que tanto la Luna del Desierto como la de Tarifa, Bali, Ibiza, Bora-Bora, Cuarto Creciente y Manhattan se desvanecen hasta quedar en silencio. Primero un heladito artesanal “pal pecho por la buena elección que hemos hecho”. Después un paseíto inaugural por las quince tiendas instaladas en el mercadillo. De corte ibicenco y con artículos de todo tipo y de todos los lugares del mundo, será casi imposible que no acabes con alguna pijería –nunca mejor dicho-.

¿Tapeo o cocina mediterránea? En eso consiste la oferta gastronómica de los dos restaurantes del completo que para alegría de muchos noctámbulos hambrientos cierran tarde. Y ya que estamos allí ¿para qué moverse? Escoge luna y tómate la primera copita, la segunda y tantas como te apetezcan o te de el cash. Por supuesto en cada planeta luna en el que aterrices serás recibido con una música y ambiente diferente. Eso sí, como en toda terraza de nivel que se precie no faltarán las jaimas, los cojines, las tumbonas de madera, las velas… y por supuesto la música chill out suavecita que siempre sienta bien. Vuelve el icono nocturno más pijo de los 80. 

En DolceCity Madrid: Las Lunas del Hipódromo



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EDWARD STEICHEN: Fotografía de Moda

por Irene Díaz

El metro de Madrid se ha llenado de carteles anunciando esta maravillosa exposición con la que el Museo del Traje de Madrid celebra la llegada del verano. No he podido resistir contártelo. Edward Steichen: Fotografía de Moda. (Los años de Condé Nast, 1923-1937) pone a tu alcance las mejores instantáneas que realizó el pintor y fotógrafo para las revistas Vogue y Vanity Fair cuando ocupa el puesto de jefe de fotografía en ellas.

Un objetivo de lujo para dos publicaciones de lujo, Edward trabajó durante quince años para la editorial Condé Nast. En ese tiempo tuvo oportunidad de retratar a algunos de los rostros de mayor calado internacional, figuras representativas tanto del cine como del deporte, el periodismo, la moda y la literatura posaron para él sin ninguna reticencia. Ahora es el momento de verlas, ser expectador de excepción de la moda de entreguerras.


William Ewing, Nathalie Herschdorfer y Todd Brandow son los encargados de poner orden a este conjunto de fotografías que han reunido la Fundación para la Exhibición de Fotografía de Minneapolis, el Museo del Elíseo, Lausanne, y la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura.

No hace falta ser Greta Garbo para querer ser retratada por un objetivo tan delicado como éste. Modistos como Chanel, Lanvin o Schiaparelli contaron con el para dar glamour a sus colecciones de alta costura. A nadie se le escapaba el talento del aleman, sólo hace falta ver una de sus fotografías para darse cuenta de que era el rey de la fotografía de moda del momento, hasta el Museo de Arte Moderno de Nueva York se dio cuenta de ello contratándole como responsable del Departamento de Fotografía. No voy a ser yo quien le pase por alto.

Edward Steichen: Fotografía de Moda
Hasta el 21 de septiembre de 2008
Museo del Traje



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APRÈS MOI LE DELUGE, el tercer y primer mundo enfrentados en escena

por Irene Díaz

Tres personas se reúnen en una habitación de hotel para hablar de negocios. Un ejecutivo europeo, su intérprete y un anciano africano. En Kinshasa, la capital del Congo hay valores muy diferentes, la vida no se rige por los mismos principios aquí, el continente maltratado esconde muchas sorpresas. Durante la charla del grupo el anciano ofrece a su hijo para cualquier trabajo o servicio que pueda necesitar nuestro hombre. La mujer traduce todas sus palabras, impasible.

Después de mi el diluvio, éste el título elegido esta vez por Lluïsa Cunillé para su nuevo montaje, una frase que al parecer fue acuñada por Madame de Ponpadour, famosa amante del Rey Luis XV. La dramaturga catalana se sirve de este dicho como excusa para hablar de las complejas y a veces crueles diferencias que nos separan al primer y tercer mundo.



Una cruda realidad que aun nadie sabe como afrontar. Après moi le deluge se escribió a partir de un encargo del Teatre Lliure, dentro del Proyecto de Autoría Textual. Con el talento de actores como Jordi Dauder y Vicky Peña, Carlota Subirós dirige este nuevo montaje que podrá verse en la sala francisco Nieva del Teatro Valle Inclán hasta el próximo seis de julio. Max Glaenzel y Estel Cristià se encargan de la escenografía , el vestuario corre a cargo de Marta Rafa Serra.

Quizá no te apetezca ver una obra de teatro este fin de semana, seguro que quieres huir de preocupaciones y dejarte llevar por algo mucho más banal que esto. Tranquilo, yo también pero ya que hablamos de África aprovecho para recomendarte uno de los mejores libros que jamás he leído sobre el continente: “Ébano”, un apasionante viaje por el continente negro a través de los ojos de Ryszard kapuscinski.

Après moi le deluge
Hasta el 6 de julio de 2008
Teatro Valle-Inclán


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ANNE CLARK en la Sala Heineken

por Pepe Díaz

Pobre Anne Clark. Pese a la calidad de su música -con la que ha llegado a erigirse en referencia de la electrónica- y aunque pocos músicos puedan exhibir una dedicación similar y un currículo tan impoluto a la de South London le ha esquivado siempre el gran éxito. Por lo menos el comercial.

Anne se inició en el mundo de la música en un sello independiente y como administradora sin contrato de una sala. La escena post-punk/new-wave bullía en Londres y Clark decidió probar suerte debutando junto a Depeche Mode. Ya entonces mezclaba lecturas de texto y música -una característica que mantendrá en el resto de su carrera y que es una de sus señas de identidad- y daba sus primeros pasos con ‘The Sitting Room’ (1982).

Uno de los temas del álbum, ‘Our Darkness’, cuyo vídeo acompaña al artículo, se convierte por su fuerza y originalidad en una de las influencias fundamentales de la electrónica de los ochenta. Ella continúa experimentando y abriendo nuevos caminos llegando hasta coquetear con la música acústica en ‘Psycometry’ (1994) y a traducir a Rainer Maria Rilke para ‘Just Alter Sunset’, grabado en 1998.


Tras diez años de silencio el próximo mes de septiembre verá la luz su nuevo trabajo de estudio 'The Smallest Act of Kindness'.

ANNE CLARK en la Sala Heineken
22 de octubre de 2008 a las 22.00 h
Entradas: 24 euros a la venta en ticktackticket.com


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MARTIRIO & LILA DOWNS en el Patio del Conde Duque

por Pepe Díaz

Conocida en todos los rincones de nuestro país, a Maribel Quiñones su personaje le ha permitido trascender. Sin embargo, Martirio, ese icono posmoderno de la canción española, la imagen de la folclórica del siglo XXI, quizá haya ensombrecido su talla artística. De hecho, creo no ser el único que al oir su nombre, recuerda inmediatamente aquella frase genial extraída de las 'Sevillanas de los Bloques': "Con mi chandal y mis tacones, arreglá pero informal...".


Y, aunque una canción de esa categoría, cuya letra se infiltra en el hablar cotidiano sólo puede ser obra de una visionaria, sería muy injusto quedarse únicamente con la parte más juguetona de la carrera de la onubense. En 1986 cuando debutó en solitario con su álbum 'Estoy Mala' venía de colaborar en el grupo Veneno (Kiko Veneno y Raimundo Amador, nada menos) y con Jarcha, uno de los grupos estandartes de la Transición.

Desde entonces, y desde el respeto a la tradición Martirio ha puesto al día la copla y coqueteado con géneros como el jazz, rock, bolero...hasta llegar a 'Primavera en Nueva York' (2006), una cuidada selección de boleros de los 40 y 50. Estará acompañada en el escenario del grupo Son de la Frontera.

Además de Martirio el Conde Duque acogerá a Lila Downs, una cantante mexicana que compone en lenguas indígenas, castellano e inglés y conocida por su curiosa mezcla de rancheras y tradición jazzistíca. Un álter ego de nuestra Martirio en tierras mexicanas.

MARTIRIO & LILA DOWNS en el Patio del Conde Duque
23 de julio de 2008 a las 21.30 h
Entradas: de 25 a 42 euros a la venta en telentrada.com


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Cinélite: Amor a quemarropa

por Álvaro Pedraz

¿Puede un director vulgar hacer una gran película? Por supuesto. ¿Por qué? Porque lo que realmente importa, tanto en cine como en muchas otras artes, es, repitan conmigo, el guión; la historia. Qué más da que esta película de 1993 sea la novena película del director Tony Scott (el hermanísimo de Ridley) responsable de penurias como ‘Top gun’ o ‘Superdetective en Hollywood II’, entre muchas otras. Qué más da que la traducción del título original (‘True Romance’) vuelva a ser una castaña… Qué más da todo cuando el guión lo firma ni más ni menos que Quentin Tarantino (lo vendió por lo mínimo para financiar ‘Reservoir Dogs’), es decir, el único director norteamericano sin ascendencia europea de gran talento y actual referencia del cine contemporáneo. Qué más da que salgan Coca-colas, hamburguesas, tiros, montañas rusas y ciertos infantilismos exagerados cuando la historia es buena, cuando los diálogos son ingeniosos, cuando la trama desea ser contada y desea escucharse.

No es otra cosa que el tormentoso trayecto hacia el paraíso pretendido. Un camino lleno de penurias, de dolor, de situaciones ridículas, violentas, crudas. Encandila porque todo el mundo reconoce que la felicidad puede alcanzarse, pero a base de mil tormentos, de mil batallas, de coraje; a base de creer y defender ese plan trazado, sea cual fuere. Es una gran película porque es azar, es locura, es soñar y es aferrarse a eso que quieres, por encima de todo.

Diálogos marca de la casa (la conversación entre el padre del protagonista y el mafioso es estupenda), ritmo sin respiro, sin concesiones. Logrando una angustia en el espectador por la suerte de los protagonistas pocas veces alcanzada, una violencia descarnada, muy bien rodada. Unos personajes psicológicamente plasmados maravillosamente, un final estupendo y un gran acabado.
En USA, nunca hubo un reparto tan acertado, se podría decir que están todos los buenos prácticamente en su mejor papel, casi cantando a coro: Nunca estuvo mejor Christian Slater, Patricia Arquette, de nota Dennis Hopper, Gary Oldman, Brad Pitt, James Gandolfini (dando el ‘sopranazo’) o Christopher Walken, todos en pequeños papeles secundarios pero que llenan por completo la pantalla. Inconmensurables. Qué gusto da hacer las cosas bien cuando te dan una gran oportunidad para lucirte.


Una pequeña joya por descubrir con el guión de la gran excepción del cine contemporáneo. El excesivo y genial Tarantino, ofreciendo toda la pasión de quien empieza a tener algo bueno que contar y pide a gritos abrirse paso. Porque por profundo que suene, al final lo que importa es lo esencial, el tener una buena historia, lo demás son fuegos artificiales que siempre resultan baratos.


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