lunes, 23 junio 2008

MARÍA DOLORES PRADERA y LOS SABANDEÑOS en el Patio del Conde Duque

por Pepe Díaz

Hay conciertos como éste, a los que probablemente nunca asistiría, que me tocan mucho más de cerca que la mayoría de los que veo normalmente. Por muchas razones. En primer lugar mi madre va. A ella le encanta Pradera y los Sabandeños. También, gracias a mi padre, canario, he escuchado innumerables horas a Los Sabandeños, con algunos de los cuáles el trabajó en un diario de Santa Cruz de Tenerife.


Tras décadas colaborando en algunos temas y conciertos, la relación entre la madrileña y Los Sabandeños tuvo su culminación en 2006 con ‘Al Cabo del Tiempo’, álbum en el que María Dolores repasa algunos de sus temas favoritos junto al grupo chicharrero. ‘La Gran Dama de la Canción Española’ después de 4 décadas en los escenarios y con más de 30 discos de oro a sus espaldas, volvía a trabajar con la formación española que mejor entiende la música latinoamericana.


Los Sabandeños, son además, el gran grupo del folclore canario. Una música injustamente desconocida en la península, con ritmos e instrumentos propios, entre los que destaca uno de cuerda, el maravilloso timple. Estandartes de las Afortunadas, Los Sabandeños han trabajado con los mejores intérpretes latinoamericanos y españoles y grabado decenas de discos durante sus más de 40 años de existencia.

MARÍA DOLORES PRADERA Y LOS SABANDEÑOS
 en el Patio del Conde Duque
6 de julio de 2008 a las 21.30 h
Entradas: de 20 a 35 euros a la venta en telentrada



más en: , ,

Cinélite: El castillo ambulante

por Álvaro Pedraz

¿Película de animación infantil, con los tiempos que corren? Impensable. Sería una empresa harto difícil encontrar algo original, que no intente moralizar con moralejas chuscas, chistes soeces y eructos ‘Shrek’. Pero como en casi todo, hay una excepción. Y en esta sección nos encargamos precisamente de las excepciones, más bien de lo excepcional. Y así contemplamos la décima animación del director japonés Hayao Miyazaki de 2004.

Pese a la tara que para generaciones enteras tienen estas animaciones de este personal director, que es el recuerdo de las lacrimógenas Heidi o Marco en las que también participó el director; esta película adolece menos de este obstáculo que la precursora y premiada ‘El viaje de Chihiro’, tremendamente interesante pero más recordatoria de aquellos traumas infantiles. ‘El castillo ambulante’ es más compleja, más paranoide, igual de fantasiosa (en el sentido sano del término), simbólica y con una explosión imaginativa en forma de historia de amor, extraña, ajena y caótica.
Jamás se alcanzó tal belleza en cuanto a animación. El dibujo de algunos planos montañosos son de quitar el hipo, y la ciudad al estilo europeísta de antaño es una auténtica maravilla. Hay encantamientos, magia, monstruos, niños, brujas e incluso abracitos, pero todo inmerso en un mundo fascinante repleto de trabajo creativo y buenas intenciones.


Una producción que juega con la imaginación pura, muchas veces incomprensible e ilógica, pero todo un divertimento para la vista en cuanto a animación preciosista y a inmersión en un mundo ideado para poder sumergirse. De algún modo había que rescatar algo potable de este castigado género.



más en: , ,

CONDE DE BARAJAS. El café-restaurante para los amantes de la música y lo selecto

por Esther Polo

Adivina, adivinanza: Seis comensales salen a cenar una noche por Madrid y tres de ellos son pianistas, ¿dónde van a cenar? Tic tac tic tac. The time is over. La respuesta correcta es al café-restaurante Conde de Barajas (lo sabías ¿verdad?) que sita en la desconocida plaza que da nombre al lugar, a escasos metros de la Plaza Mayor. Si me pidierais que describiera con una sola palabra la esencia de este restaurante, el adjetivo escogido sería “peculiar” (casi tanto como la noche en sí misma). ¿O acaso vosotros conocéis muchos restaurantes donde sus fundadores sean una ingeniero informático con gusto por la alta cocina y un pianista profesional?


Con estos antecedentes, el resultado no podría ser otro que el que es: un local cálido, de ambiente familiar e íntimo, cuya decoración de corte elitista –véanse las “sufridas” lámparas Tiffanies del interior- gira en torno al mundo de la música y donde solo hay lugar para un instrumento rey: el piano. El más generoso de todo Madrid -al menos según sus dueños-, ya que la única condición para tocarlo es saberlo hacer (sin castings previos). Cambiando de tema, hay que ver que sonriente está mi compañera de piso en la primera foto acompañada de Mi Músico. Abajo yo con él en plan "parejita feliz".

A la voz de “Si sabes, tócame” y rotulados de forma artesanal este piano contiene la esencia de genios como Billie Holiday, Frank Sinatra, Mozart, Bach o Rod Stewart… a partir de esa noche deberían quedar grabados tres más, el de Fran Rubio (EL músico) , Cesar Caparrós (MI músico) y Ramón Burgos (ÉL), quiénes por ese orden harían suyo este instrumento durante diferentes momentos de la velada. Me quedo con la improvisación de jazz a cuatro manos. ¡Espontáneamente sublime!


Pero sigamos con las peculiaridades. ¿Sabéis que es un cove? Yo tampoco hasta esa noche. Por hacerme entender, un cove sería en vaca lo que en cerdo, un puerco de bellota. Es decir, una resa pija hipermimada que se cría en parquet y cuya carne, casi por obligación, debe ser la leche. Bueno pues aquí se come carne de cove y de gacela. No seré yo quien os quite la ilusión de probar estas delicatessens, llamadme clásica si queréis, pero no cambio por nada el entrecot que me comí. ¡Delicioso! Las ensaladas también respiran clase y aunque a los postres no llegamos, los que los han probado recomiendan la tarta de manzana y el tiramisú. Menos mal que pagaron los hombres porque “la dolorosa “, si te emocionas, puede tocarte hasta el riñón… 

En DolceCity Madrid: Restaurante Conde de Barajas


más en: ,