domingo, 22 junio 2008

ENNIO MORRICONE y el ORFEÓN DONOSTIARRA en el Palacio de Vistalegre

por Pepe Díaz

Nuestra relación con Ennio Morricone normalmente precisa siempre de un intermediario: el cine. Más de 500 piezas musicales para filmes llevan su firma, así que raro será el espectador que no haya disfrutado de alguna de sus melodías, muchas de ellas clásicos imborrables del séptimo arte. A este currículum, además, habría que añadirle más de 100 composiciones clásicas, que no han podido competir con la fama de sus bandas sonoras.


Unas con tanta personalidad que incluso acaban haciendo sombra a la propia película como la de ‘El Bueno, el Feo y el Malo’, otras épicas como la de ‘La Misión’-una de las bandas sonoras más vendidas de la historia del cine- y otras que se adaptan como un guante al espíritu de la historia a la que acompañan como la de ‘Cinema Paradiso’ o la de ‘Los Intocables de Elliot Ness’. Una trayectoria impecable coronada –por fin- con un Óscar Honorífico en 2006.


El italiano estará a la dirección de la orquesta y contará con unos invitados de excepción para acompañarle en las piezas corales: el Orfeón Donostiarra, la mejor coral de nuestro país y una de las mejores del mundo. Una combinación que es todo un lujo, y el lujo, evidentemente, tiene su precio.

ENNIO MORRICONE y el ORFEÓN DONOSTIARRA en el Palacio de Vistalegre
CAMBIO DE RECINTO y FECHA: el concierto no se celebra ni en septiembre ni en el Auditorio Juan Carlos I
7 de noviembre de 2008 a las 21.00 h
Entradas: de 60 a 120 euros a la venta en ticktackticket.com



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GEORGES MOUSTAKI en el Patio del Conde Duque

por Pepe Díaz

Georges Moustaki fue uno de los últimos genios atraido por aquel París capital cultural del mundo, que poco después acabaría cediendo su cetro a Nueva York. Nacido en Alejandría cuando áquella era todavía la ciudad más cosmopolita del mundo, las letras acabaron llevando a Moustaki con tan sólo 17 años a París. Su instrucción en el Liceo Francés y su amor por la literatura, cine y música francesa habían hecho de él, que venía de una ciudad en la que era imposible sentirse extranjero, un "ciudadano de lengua francesa".


Bullía entonces la capital francesa y un Moustaki post-adolescente luchaba por hacerse hueco componiendo música, mientras vendía libros. A los pocos años, establecidos algunos contactos -por ejemplo con Brassens- los mejores artistas de la chanson empiezan a grabar sus composiciones.Edith Piaf, Juliette Gréco o Barbara ponen voz a algunos de sus mejores temas.


En 1969, casi 20 años después de su llegada a Francia, Georges da el salto e interpreta y graba sus temas. 'Le Métèque' es un éxito a raíz de una intervención suya en televisión. Comienza una carrera con más más de 40 álbumes, acercamientos a las más diversas músicas (especialmente celebradas son sus versiones de clásicos brasileños). Una trayectoria en la que los conciertos marcan los puntos álgidos, produciéndose el encuentro mágico y cercano entre el artista y su público.

GEORGES MOUSTAKI en el Patio del Conde Duque
27 de julio de 2008 a las 21.30 h
Entradas: de 28 a 38 euros a la venta en telentrada.com



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EL INCREÍBLE HULK, de Louis Leterrier

por Álvaro Pedraz

De perdidos al río, imagina uno. De no quedar más remedio, uno se adentra en la sala pensando: ya que vamos a ver mamporros, esperemos verlos en condiciones. Pues no hay manera. La cuarta película del director francés de ‘Transporter’, contiene de lo que es acción neta, qué podría ser… un 30% aprox. El resto imagínense.

Los músculos digitalizados son una pasada. ¿Por qué entonces no centrarse en la acción pura y dura que es lo que se va a ver? Que salga la bestia verde repartiendo tollinas todo el rato y todos contentos; y no un despliegue militar que es una milonga, el corre que te pillo del protagonista que es un coñazo y el romance… ah, el romance. Mucha atención aquí porque vamos a describir una de las secuencias más cómicas y ridículas que se recuerdan. Ojo al dato, que es de coña:
*El asunto es que un científico, víctima de un experimento, se convierte en un monstruo de descomunal fuerza cuando le suben las pulsaciones. Hasta aquí todo correcto. Pero como era de esperar, el héroe se liga a la churri de turno y cuando están en plena faena… -Lo siento cariño pero no puedo. No me puedo excitar demasiado… -¿Ni siquiera un poco?- musita ella, -en fin, qué se le va a hacer…, no pasa nada- concluye apenada. Genial, es decir, la bestia más superpoderosa del mundo, capaz de destrozar tanques como si fueran de papel, resulta que en la cama es un gatillazo descomunal. ¿Estamos ante el impotente Hulk? Por dios, no sean ridículos, no manifiesten esa escena. Si realmente el tipo no puede, no se menciona el tema y punto. Qué bochorno.

Tiene detalles que son penosos, la secuencia del taxi es un horror, la sangre del superhéroe que viene a ser como espinacas que convierten en Popeye a todo el que pille o, al igual que el protagonista de ‘Soy leyenda’ tenía como hobby aprenderse los diálogos de Shrek de memoria, el que nos ocupa se chupa Barrio Sésamo para aprender brasileño. Para que luego digan que no se instruye a los púberes a los que van destinadas estas películas. Hasta Tim Roth, enorme actor que ejecuta la villanía con maestría, se ve desaprovechado en esta absurdez.


Y ese final terrible que amenaza con más entregas, con ‘Iron man’ de por medio, e incluso anunciando ya el batiburrillo total de superhéroes. De pánico. En esta ocasión no se reclama más seso y menos músculo, sino más músculo y menos milongas.


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