lunes, 2 junio 2008

FORMA Y VALOR. Monedas africanas tradicionales

por Irene Díaz

¡Lo exótico al poder! Si extrañas y lejanas culturas llegadas de los lugares más recónditos del planeta despiertan tu interés allá donde vas esta exposición te viene como anillo al dedo. Forma y valor. Monedas africanas tradicionales reúne hasta doscientas piezas de la Colección Alberto Jiménez-Arellano Alonso que hasta ahora nunca jamás habían sido expuestas. Monedas de mil formas y colores que han circulado por el continente africano a lo largo de la historia te esperan en un apasionante recorrido por la numismática africana que estará hasta el diez de junio en el Centro Cultural Conde Duque.

En algún momento de tu vida has debido guardar curiosas monedas en una pequeña caja, es de esas cosas que nunca se resisten a ser coleccionadas. Aquí descubrirás como todo tipo de armas, tejidos, utensilios agrícolas, joyas e inclusos instrumentos musicales han servido como moneda de cambio para los pueblos. Formas inimaginables cobran sentido práctico en el dinero durante un apasionante recorrido dispuesto ante tus ojos en la Sala de las Bóvedas del antiguo cuartel madrileño. Objetos de todo tipo que en algún momento de la historia fueron utilizados como forma de pago, descubre por qué.

Ruth López-Diéguez es la comisaria de esta muestra que organizan de manera conjunta la Fundación Banco Santander, la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso y el Ayuntamiento de Madrid. Un recorrido por la historia de la moneda africana que revela una gran riqueza numismática en el continente, las monedas del sur del planeta cobran extrañas formas de campanas, armas e incluso lingotes rituales.

Forma y Valor. Monedas africanas tradicionales

Hasta el 10 de junio de 2008
Centro Cultural Conde Duque



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A MEDIA NOCHE, un bar de copas para los amigos

por Raquel Lozano

Cómo van cambiando las formas de pensar y de actuar según van pasando los años. Recuerdo cuando estaba en la facultad, e incluso antes, que discutía una y mil veces con mis padres para que me dejaran salir más y más y más. Daba igual el sitio, el caso era estar todo el día “de marcha”.

Sin embargo, ahora pienso en esa época y me da cierta pereza. Y sigo saliendo, y mucho, porque pienso que los días pasan demasiado deprisa como para estar en casa haciendo… ¿nada?, pero sí es cierto que salgo de otra manera.

Me gusta visitar los bares y restaurantes “amigos” y entre ellos hay uno especial, el pub A media noche. Está cerquita de casa, una gran ventaja, por supuesto, y es un local de calidad. Distribuido en dos plantas es un pub pequeño pero con una decoración bastante cuidada. No está recargado, pero sobre todo la planta de arriba tiene distintos detalles que te hacen estar muy a gusto.

Pepe es el dueño. Siempre con una sonrisa recuerda perfectamente tus consumiciones. Tanto es así que en cuanto vas dos veces ya no tienes ni que pedir, él sabe lo que quieres. Además de la decoración, el trato es uno de los principales valores de A media noche. En su barra se suceden pipas, patatas, cortezas…, de todo un poco para que el estómago no chille.

Todo esto, como no podía ser de otra manera en un bar de copas, acompañando una gran variedad de bebidas. ¿Qué te gustan las copas? La mejor calidad está aquí, no lo dudes. Yo cada vez lo valoro más, porque te encuentras con cada mezcla… Pero si eres “sin” también tienes sabrosos biofrutas y refrescos de todos los sabores.

Pero las tarde también tiene su aliciente, sobre todo las tardes de fútbol. Con cada consumición Pepe se lo curra y te pone una tapa. Nunca son iguales y son perfectas para disfrutar de un buen partido visto en sus pantallas planas.

Otro buen momento para visitarlo, las Navidades. Nochebuena, Nochevieja, Reyes… Siempre organiza algo especial para hacer del A media noche lo que es, un local único. Un pub de amigos al que vas para tomarte algo y terminas llegando a casa a las mil. Pocos hay que te hagan sentir tan bien. 

En DolceCity Madrid: A media noche



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LA NIEBLA DE STEPHEN KING, de Frank Darabont

por Álvaro Pedraz

Niebla o más bien tremenda torrija en la que viven inmersos autor y director. ¡Ah, la niebla!, ese fenómeno atmosférico que dificulta la visión. Ojalá la hubiese impedido en esta terrorífica proyección (de lo mala que es) que resulta la quinta película del adaptador cinematográfico oficial del comercial escritor. Tras ‘esto’ resulta impensable que fuese el director también de ‘Cadena perpetua’ (se les debió aparecer la virgen). No queda otra que atribuirlo a aquella lucidez momentánea del orate, aquel mínimo claro entre tanta nebulosa…

Asistimos con espanto a una de las películas más cutres, pueblerinas, estúpidas y absurdas que jamás se vieron en la gran pantalla. Dejando a un lado lo lamentable e incongruente del argumento que sirve de base (ya puestos en la cutre-ficción, de perdidos al río), lo peor no es ni mucho menos eso. No es una película despreciable porque aparezcan bichos de otra dimensión con tentáculos viscosos y una pinta de serie Z (porque no hay más letras) de lo peorcito; lo peor es la dimensión social que pretenden darle con las experiencias de los supervivientes aislados por la niebla en cuestión. No son sólo sus pueriles personajes estereotipados (están el héroe líder y sensible, el descreído, el cortito con gorra pa’ tras enroscada a rosca chapa, la modelito florero, la histérica, la pecaminosa que es de las primeras en palmar -ya sabéis jovencitos-..., etc.) ni siquiera que se queden encerrados en un supermercado con el consiguiente desfile de marcas para el espectador; es que sus diálogos rozan la más auténtica comedia (no dejen de observar las carcajadas sinceras que despierta entre las butacas, menos mal que el género era el de terror). Cosas como: ‘-El día que necesite una amiga como usted me sentaré en el váter y cagaré una’- ‘No para de hablar, parece un discurso de Castro’- o ‘-¿El señor Norton y tú vais a ser amigos, papá?-‘. Las conversaciones entre los personajes son más repugnantes que toda la baba de bicho que se esparce por la pantalla (que haberla hayla).

Paradójicamente, aunque la película aúne todos los extremismos típicamente yanquis (el estado de alarma continuo para la catástrofe, la dependencia farmacéutica, hipocresía racial o fanatismo católico y familiar), se puede entrever cierta crítica a los experimentos militares, el fundamentalismo religioso o la manipulación del miedo. ¿Pero cómo se puede hacer una crítica a algo que has expuesto anteriormente como postura válida? Mención aparte para el personaje de psicópata del Opus, ferviente devota y profeta evangélica que anuncia, al estilo de Sharon Stone con China, que la desgracia viene a ser castigo de dios. Pocas veces desearan el exterminio inmediato de un personaje como en esta ocasión. Es además la única interpretación convincente, porque logra que odiemos al personaje más incluso que al resto, cuyas ejecuciones son una auténtica broma.


Una película ridícula en grado sumo, que roza lo cómico en muchos momentos. Desagradable, viscosa, comercial, absurda y cutre paletada, son algunos de los atributos que sugiere. Realmente todo aquel que se adentre en esta niebla, quedará completamente perdido.



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