martes, 20 mayo 2008

HUMO de gira por Madrid. Juan Luis Galiardo y Kiti Mánver en escena

por Esther Polo

Teatro terapéutico de los que además de entretener hacen pensar. Vamos, que la obra de teatro protagonizada por Juan Luis Galiardo y Kiti Mánver lo tiene todo. Incluso un premio: el de la SGAE de Teatro 2005 por el texto original de la obra que fue creado por el autor cordobés Juan Carlos Rubio. Después de más de cien representaciones por toda España, Humo vuelve al Mira Teatro de Madrid el último día de mayo. Todavía no he visto la obra pero por lo visto hay unanimidad entre público y crítica especializada (y mira que eso es difícil): texto innovador y actual made in spain, nada de tirar de clásicos ni de importar adaptando y una interpretación magistral por parte de sus protagonistas.


La obra va de humo, amor e hipocresía. Voy al grano: Luis Balmes lleva casi dos décadas arriba y abajo, ayudando a todo el que le pague por ello y quiera escucharle a superar la costosa adicción o vicio al tabaco. Su terapia, esa que tanta fama le ha dado, ahora le ha llevado hasta Málaga, precisamente donde vive Ana, su ex mujer
. Luis decide ir a visitarla al periódico local  donde la mujer trabaja con la intención de confesarle lo último que él esperaría admitir: ha vuelto a fumar. ¡Manda güevos! Que diría Trillo. Para que valoréis y saquéis vuestras propias conclusiones acerca de los vacíos que se esconden  muchas veces detrás de una fachada social convencionalmente catalogada de éxito.


Pero volvamos a nuestra historia de amor que hablar de lo anterior me crispa… una vez vuelvan a verse, el trasfondo del humo y del tabaco pasará a un segundo plano. Las verdades y mentiras y los "donde dije digo y donde digo diego",
 volverán a tener su momento y el pasado, el presente y el futuro incierto se confundirán en una noche que a decir verdad, ninguno de los dos quiere poner fin. Y es que aunque les cueste reconocerlo, la adicción más difícil de superar que comparten no es la del tabaco, sino la de su propio amor… ¿Podrán curarse? o mejor dicho ¿querrán curarse?

HUMO en el Mira Teatro
31 de mayo de 2008



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THE WOMBATS en la Sala Heineken

por Pepe Díaz

Con dos de Liverpool y un noruego los Wombats se lanzan a la conquista del indie rock. El problema es que muchos otros grupos ya lo han hecho antes, y aunque suenen impecable en CD y en directo–como la mayoría de las nuevas esperanzas británicas- y tengan buenos riffs, esta historia ya la conocemos.


Y es que desde que abrieran la espita los Strokes y los Libertines han surgido multitud de grupos que beben de fuentes parecidas. Jaleados por la prensa inglesa, y entre ella especialmente el inefable NME, muchos de ellos se creen destinados a salvar el rock. La mayoría tienen buenos temas, ofrecen diversión de calidad y son dignísimos músicos. Pero, a su pesar, no son la música del futuro.


Repitiendo los mismos esquemas pueden salir, y de hecho salen, buenos álbumes. No voy a decir, pobre de mí, que el debut de estos jovencillos ‘The Wombats Proudly Present: A Guide To Love, Loss & Desperation’ (2007), no lo sea. Pero me suena extrañamente familiar. Quizá sea porque se parece a muchas de las maravillas, que no ennumero para no aburrirles, que he oído este último lustro.

Hecha esta salvedad, hay que reconocer que puestos a divertirse, bailar y desgañitarse y hacerlo dignamente grupos como el que nos ocupa están a años luz de nuestras flamantes estrellas patrias. Recomendado por lo tanto para desintoxicarse de las radiofórmulas.

THE WOMBATS en la Sala Heineken
14 de septiembre de 2008 a las 21.00 h
Entradas: 18 euros a la venta en ticktackticket.com



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MUJER BUSCA HOMBRE QUE AÚN NO EXISTE con Andoni Ferreño

por Esther Polo

Tan real como la vida misma. Mujer Busca Hombre que aún no existe es el último trabajo como director teatral del veterano del mundo del humor Eloy Arenas que vuelve a los escenarios con Andoni Ferreño como protagonista. Es una pena porque tiene muy buena pinta, pero esta obra solo tendrá un pase: el próximo 25 de mayo a las 20:00h en el Teatro Federico García Lorca. 

¿De qué creéis que puede ir una obra de teatro que se titula “Mujer busca hombre que aún no existe”? Pues de parejas, y en concreto de los “problemas” de una, la formada por Jorge y Natalia. Al principio todo está bien, sobre todo para Jorge quien está convencido de que su relación sentimental es perfecta. Todo es armonía hasta que Natalia reclama su espacio propio, personal e intransferible dentro de la pareja. Y ese es el principio del final de una manera de relación. Pero qué difícil es en ocasiones que los hombres de nuestra vida puedan entender que pese a ser lo más importante para nosotras no son lo único, ¿verdad?. De hecho, no se enteran de nada, al igual que Jorge que entiende esta nueva situación como una pérdida de poder dentro de la pareja.

Su reacción ante las “novedades” no es la mejor, sin duda. Pablo intentará ayudarle presentándole y haciéndole entender el mapa emocional de la nueva mujer, pero Jorge es reticente a abandonar su camuflada cultura machista basada en el poder más que en el compartir. Así que alguien tendrá que mover ficha si es que quieren que la relación sentimental salga adelante, porque Natalia aunque ama a Jorge no está dispuesta a sacrificar su mundo individual por una relación tan cerrada. ¡Ay como la entiendo!... así que no le quedará más remedio que pedirle a Pablo que conviva con ellos. Pero ¿quién es Pablo? … ¿De verdad creías que te lo iba a contar todo? Ja! Al teatro y de paso vete con tu chico por si el sentirse reflejado le hace reflexionar. Vale, tú y yo sabemos que no, pero por intentarlo…

Mujer busca hombre que aún no existe  
en el Teatro Federico García Lorca
25 de mayo de 2008 a las 20:00h
Precio entrada 12 €


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LA BANDA QUE NOS VISITA, de Eran Kolirin

por Álvaro Pedraz

Existe otro tipo de humor. Un humor para el que no es preciso que suceda nada en Las Vegas ni que se debata todo entre estridentes chillidos. Existe un humor pausado, benévolo, complaciente, más de sonrisa amable que carcajada histriónica. Del mismo modo existe esta deliciosa ópera prima de este director israelí, rechazada por la industrial academia norteamericana por contener mucho inglés. Eso es criterio y lo demás...

Con un ritmo que suena armoniosa y dulcemente como un reposado susurro, como una eterna noche de verano; la soledad, el fracaso y las pasiones se recitan sin levantar la voz, con naturalidad, con inercia, casi con impotencia. Y de este modo el humor resulta delicioso, significativo. Con unas pausas muy bien aplicadas, sin dejar de plantear cuestiones interesantes, importantes. Se detiene el tiempo para observar las reacciones, la importancia de la interacción humana. Un ritmo magnífico, tremendamente sereno aunque ameno, gustoso de ver. Esa conjunción tan difícil de conseguir y tan gloriosa cuando se consigue entre lo embaucador y lo reposado. Entre lo pausado y lo entretenido.

El argumento en sí ya se ha visto suficientes veces, un grupo que llega a un pueblo desconocido e influye en las vidas de los lugareños. Sin embargo, su novedad reside en poseer uno de los aires pacifistas más logrados de los últimos tiempos. Una orquesta árabe perdida en un pueblo israelí que acaba interactuando con total normalidad. Gran mensaje por tanto el preponderar la interacción humana por encima de la interacción política. Todo transpira una sensación tan pacífica, tan relajada, que el espectador se sorprende con aquella mueca de sonrisa complaciente que produce el estar viendo algo entrañable


Con secuencias puntuales para el recuerdo (no se recuerda haber partido en cine una sandía con tanto estilo) y un sentido del humor amabilísimo (una de las mejores escenas de ligue torpe del cine) envolviendo unas interpretaciones extraordinarias a cargo de sus dos principales protagonistas, Sasson Gabai y Ronit Elkabetz, inmensos ambos (su diálogo en el banco de un parque imaginario es sencillamente delicioso) dejan un regusto final a buena onda, a serenidad tierna y pacífica. Una oportunidad de paladear de forma tranquila, algo entrañable y ciertamente amable. 

Viene a ser como degustar en soledad, y víctima del insomnio, una sandía y un poco de buen vino; en una íntima terraza particular, una calurosa y silenciosa noche eterna de verano.


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