Vuelve la NOCHE DE LOS LIBROS, el 23 de abril
por Raquel Lozano
Una de mis mayores aficiones es leer. A veces llega a convertirse en una pasión que me hace devorar los libros en apenas unos días. Es tan enriquecedor aprender nuevas cosas, situarte en lugares lejanos, descubrir tiempos pasados y, por qué no, futuros, que se convierte en una de las actividades más importantes de mi vida. Echo profundamente de menos no poder hacerlo como antes. El cansancio diario se apodera de mí y apenas me deja fuerzas para leer un ratito antes de acostarme. Gracias al metro, donde paso –creo que como casi todos los madrileños- mucho tiempo de mi vida, y que me permite un ratito de lectura cada día y así olvidarme de los empujones, los agobios y, casi, casi, de los olores.
Por eso me encanta el 23 de abril, que desde hace tres años ha dado lugar a la creación en Madrid de La Noche de los Libros. Las librerías y bibliotecas de la Comunidad han preparado un programa repleto de actividades que pondrá en armonía la literatura en sí misma, la lectura y la cultura en su sentido más amplio.
Desde las cinco de la tarde y hasta la una de la madrugada del jueves 24, podremos disfrutar de un sinfín de conferencias, debates, proyecciones de cine, música, representaciones en la calle, conciertos, tertulias, firmas de libros… Como veis, mucho, mucho, donde elegir.
Los cafés, centros culturales, librerías y bibliotecas de Madrid se vestirán de fiesta para acoger una de las noches más esperadas del año. Los grandes Shakespeare y Cervantes, con su literatura, han dado lugar, siglos depués, a un gran día y, en Madrid, una gran noche, la de los libros.
LA NOCHE DE LOS LIBROS
Miércoles, 23 de abril de 2008
De 17.00 a 01.00 horas
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Por iniciativa de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y el Ministerio de Defensa nace una nueva exposición que recuerda aquellos seis largos años de lucha contra Napoleón y su ejército. España 1808-1814. La nación en armas es una nueva muestra en la que gracias a la colaboración de los museos del ejército francés, belga y polaco y algunos préstanos de British Museum se pueden ver algunas piezas hasta ahora desconocidas en nuestro país. Aquí nunca se había celebrado con tanta profusión la expulsión de los franceses, si yo fuera Sarkozy me mosquearía.
Una de las posibilidades y metas del cine es lograr que el espectador vuele con su imaginación, se ponga en el lugar de los protagonistas y consiga vivir por un instante otras vidas, otras experiencias a las que no tiene en principio acceso. Imaginarse a sí mismo en otras peripecias vitales que le gustaría sentir o probar. Para ello, suele ser indispensable que la posibilidad sea mínimamente factible, por remota que sea, para que la experiencia imaginativa se disfrute con mayor plenitud. Verse a uno mismo saboreando el éxito fácil, el enriquecimiento rápido, es la gozosa experiencia que propone la última película del director australiano de ¿¡¡‘Una rubia muy legal’!!? (corramos-lejos-un es-tupido velo), saber que está basada en hechos reales, una deliciosa pista de despegue para la imaginación.