EL ÚLTIMO GRAN MAGO, de Gillian Armstrong
por Álvaro Pedraz
-‘Yo soy un tipo astuto, taimado, un tipo de la calle. A mí no me dan gato por liebre…’- Todo eso está muy bien, pero es que lleva los calcetines blancos con dos rayitas y asoman unos bolígrafos por el único bolsillo de la camisa de manga corta… Sirva esta lamentable analogía para describir el regusto final con el que se sale de la última proyección de la cándida directora australiana de ‘Mujercitas’.La trama pretende caminar sobre el filo entre la farsa picaresca y la credulidad romántica; y fracasa, porque el resultado resulta inverosímil y muy poco intrigante, aparte de desfallecer a un romanticismo muy cutre y mal desarrollado. Además, la moraleja es desangelada, esa conclusión de que lo que verdaderamente es mágico son los ‘polvos’…
El ritmo es rápido pero para contar detalles que no importan en modo alguno, lo que la convierte en pesada durando apenas noventa minutos. Lo breve, si no importa, se puede hacer eterno. Y eso que manejaba a un personaje tan atractivo como el gran Houdini y tenía de atmósfera una época tan de supervivencia instintiva como atractiva y bella, con esas urbes sucias y enigmáticas.
Catherine Zeta-Jones, entre otras virtudes, da la talla y rasgos para esa imagen de años 20, pero cuesta creerla en registros pícaros o malévolos. Su expresión es demasiado angelical para esas cuitas. Guy Pearce, en forma para el papel, sinceramente es lo de menos.
Un argumento que pretende pero no llega. Una conclusión inverosímil y un desarrollo soso que no atrapa al indiferente espectador en momento alguno. Otro comercialismo con magos de años 20. Repitan conmigo: ‘Abracadabra, ya no me acuerdo de nada’.
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-CASHBACK, de Sean Ellis. Un joven estudiante que sufre de insomnio empieza a imaginarse cosas para hacer más llevadero su turno nocturno en el supermercado.
fantasía como hombre de éxito para evadirse de su vulgar existencia rutinaria.
Y de nuevo nos damos cita en este refugio de estilo que constituye esta ‘otra cartelera’ que viene cargada esta semana de buen y afilado sentido del humor. Y comenzamos con la británica CASHBACK, que parece poseer originalidad y humor con intención. Bastante es. Pero el galardón de ‘La opción a priori de la semana’ es para la coproducción franco-israelí: LA BANDA QUE NOS VISITA, que acuña términos como el ‘humanor’ o ‘humor humano’ (por dios santo, qué chispa), es decir, un humor entrañable y cercano que hará las delicias del buscador de cine decente. Algo menos aparente, pero igual de curiosa se presenta la canadiense LA EDAD DE LA IGNORANCIA, manejando la ternura que provocan los utópicos sueños del fracasado. Un guión con muchas y variadas posibilidades. Y por último, la española TODOS ESTAMOS INVITADOS, aparenta un drama espeso y tenso con el terrorismo como fondo y las relaciones humanas como primer plano. Como siempre, VEREMOS (y nunca mejor dicho).
Creo que es la primera vez que escribo un post con el semblante tan serio y en silencio. Os parecerá una chorrada pero de esta forma me siento más cerca de lo que voy a contaros y también de todas aquellas personas anónimas que fallecieron en los atentados del 11M en Madrid hace ya cuatro años. Se trata del monumento en homenaje a todos ellos, inaugurado a bombo y platillo hace ya un año que se erige frente a la entrada del AVE de la Estación de Atocha.
